ELN: Pedid que se os dará

Los efectos de la negociación del gobierno y las FARC no se han visualizado lo suficientemente bien. Acá tan solo un aporte al debate analítico.

Rodrigo Pombo
Rodrigo Pombo
Abogado
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17 de Febrero de 2017

Nuestra nación ha adoptado, y de manera prescriptiva, la cultura del diálogo con los delincuentes. Posición harto respetable que he combatido con denotado e infructífero esfuerzo. Postura ésta que parte del inquebrantable supuesto de negociar con aquellos criminales que no pudimos vencer legalmente. Parte así del axiomático supuesto según el cual toda fuerza irregular, criminal y hasta terrorista que no pueda ser sometida mediante el monopolio de las armas propio del Estado de derecho, adquiere la patente de corso para negociar con él. 

Lo hicimos en el pasado con Pablo Escobar, el M 19, el Quintin Lame, el EPL, las AUC y, más recientemente, con las FARC. Ahora le tocó el turno al ELN y mañana a las denominadas BACRIM, siempre que ostenten la categoría de invencibles. 

Lo interesante del asunto es que cada negociación se convierte en precedente (positivo o negativo) de la que viene. Al ELN no lo pudimos derrotar, por eso se alza con la presea de la negociación pero con condiciones especiales, a saber: 

1.       Si las FARC negociaron el Estado de derecho, con bloque de constitucionalidad y acto legislativo especial, los elenos pueden pedir lo propio. ¿Cuál sería la razón para negárselos?

2.       Si el fundamento aparente de la negociación con las FARC fue la Paz como valor supra constitucional, ilimitado y absoluto y, contra mayoritario, con el ELN deberá ser igual.

3.       Hoy existen secuestrados, atentados, muertes, masacres, violencia generalizada por causa de los elenos de suerte que no tenemos Paz y, a juicio del alto gobierno, estamos en el marco de un conflicto armado. Urge entonces acallar esos fusiles para alcanzar la Paz, ergo, se valida la negociación en los mismos términos que con las FARC pues se trata de unas mismas causas (acciones criminales no vencidas), con los mismos efectos (conflicto armado) y, en consecuencia, con el mismo resultado (negociación entre partes política y jurídicamente iguales). 

Pero ahora los elenos pueden aducir con mayor propiedad y peso que su contraparte (el gobierno nacional) es corrupto y bastante ilegítimo. Que existen pronunciamientos de las altas Cortes validando jurisprudencialmente lo actuado con las FARC E IGUALANDO A LOS ELENOS  de manera que con ellos deberá darse el mismo trámite y, que el conflicto armado no ha terminado pues las muertes y la sangre cotidiana desmienten todo discurso presidencial en Cartagena o en seno de la asamblea de la ONU. 

La pregunta obvia es: ¿qué sucederá cuando las pretensiones de los elenos vayan en contravía de los acuerdos con las FARC?