El renacimiento de Buriticá

Afortunadamente la resiliencia está en el ADN de los Buritiqueños, un pueblo que está decidido a reconstruir su futuro a partir del imperio de la ley, el fortalecimiento del gobierno local, la presencia social del Estado y la generación de oportunidades económicas lícitas.

Jaime Arteaga
Jaime Arteaga
Director JA&A
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13 de Enero de 2017

Cuenta la historia que cuando el Cacique de Buriticá fue atado por los conquistadores para forzarlo a revelar dónde se encontraba el oro de la región, este prefirió lanzarse a un abismo llevándose a todos consigo. Este intento fracasó, pues la espesa vegetación que aún sobrevive en la mayoría de las montañas del municipio, previno la caída mortal. 

Basta darle una mirada a la geografía del Occidente Antioqueño para reconocer que el coraje del Cacique de antaño aún prevalece en los buritiqueños de hoy,  capaces de enfrentarse a los desafíos que se le ha traído la riqueza de sus empinadas montañas.

Sólo eso puede explicar cómo la generación que hoy habita el municipio 400 años después de su fundación haya sido capaz de enfrentarse y sobreponerse al acorralamiento que vivió como resultado de la minería irresponsable que estuvo a punto de arrasar con toda la vida de esas montañas. Sólo una raza de antioqueños resilientes, corajudos, podría hacerle frente a la migración de mineros ilegales que duplicaban la población total de Buriticá.

La fiebre del oro trajo al municipio miles de mineros de todas las regiones, ansiosos por rasguñar de manera desordenada e irresponsable el mineral depositado en las entrañas de la tierra.

El desmadre de la minería ilegal trajo consigo a grupos armados ansiosos por aprovecharse de la marginalidad y controlar así cada uno de los eslabones: desde el alojamiento y selección de los trabajadores, hasta la provisión de insumos, el transporte y transformación del material de mina extraído.

Fue necesaria la intervención de una de las operaciones policivas y militares más grandes que haya visto la lucha contra a minería ilegal en Colombia para frenar el cáncer que estaba corroyendo a Buritiá.

Al final, los mineros migrantes salieron apenas con lo mismo que habían traido en su búsqueda por riqueza, mientras que las bandas criminales lograron acumular un botín de enormes proporciones que quedará sin calcular. Todo esto frente a los ojos desconsolados de los Buritiqueños que se quedaban con la desolación y destrucción que habría dejado la minería ilegal a su paso.

Fueron años oscuros, dolorosos, que trajeron consigo las peores tragedias para un municipio que habría sido conocido como laberinto de paz.

Los buritiqueños de hoy quieren pasar la página de las tragedias ambientales y humanas que trajo una minería irresponsable que dejó una estela de niñas violadas, madres solteras, muchachos sumidos en la drogadicción y familias resquebrajadas como consecuencia de la migración de mineros de todas partes de Colombia.

Afortunadamente la resiliencia está en el ADN de los Buritiqueños, un pueblo que está decidido a reconstruir su futuro a partir del imperio de la ley, el fortalecimiento del gobierno local, la presencia social del Estado y la generación de oportunidades económicas lícitas.

 Así como la historia recuerda los últimos días del Cacique Buriticá, hoy debemos asegurarnos que lo que ocurrió durante la oscura etapa de la cual se repone el municipio no sea olvidada nunca, para que las generaciones que están por venir siempre tengan presente que son más fuertes que el terror que trajo la explotación irresponsable de los valiosos recursos que contienen las montañas que han formado el carácter de este pueblo.