El 1 de abril no marcho

Sus principales promotores buscan polarizar a los colombianos, deslegitimar al Gobierno y evitar que se afiance la implementación del Acuerdo de paz con las FARC con el objetivo único de medirse y posicionarse electoralmente para el 2018.

Elvira Maria Restrepo
Elvira Maria Restrepo
Profesora, Universidad de Miami
198 Seguidores17 Siguiendo

1 Debates

19 Artículos

Artículo

2073

0

31 de Marzo de 2017

La protesta social es legítima y ha sido promotora de importantes cambios para países en situaciones de guerra e injusticias, como lo muestran la desobediencia civil de Gandhi que llevó a la Independencia de la India 17 años después; los disturbios de Soweto en 1976 en Sudáfrica que dieron comienzo a la lucha organizada contra el Apartheid, y eventualmente a su derrota en 1994; o la lucha de las mujeres que llevaron al fin de la Segunda Guerra Civil de Liberia en el 2003. Desafortunadamente no siempre la protesta social legítima ha sido exitosa, como ocurrió más recientemente con la mal llamada “Primavera Árabe”.

En Colombia también hay muchos ejemplos de protestas legitimas e históricamente importantes sin las cuales el Acuerdo con las FARC quizás no hubiera ocurrido, como la de los estudiantes en 1990 que llevó a la 7 papeleta que daría origen a la Asamblea Nacional Constituyente y a la Constitución de 1991;  las multitudinarias  movilizaciones realizadas el 4 de febrero de 2008 contras las FARC que contaron con el apoyo del entonces Presidente Álvaro Uribe, los miembros de la oposición y la mayoría de los medios. Más recientemente, Colombia marchó espontáneamente a favor de “un #Acuerdo Ya”, reuniendo una vez más colombianos con diversas posiciones sobre el Primer Acuerdo de paz con las FARC para exigir un acuerdo para que no regresáramos a la guerra. Llevamos casi 3 décadas marchando para terminar la guerra con las FARC y gracias a ello, hoy estamos recogiendo los primeros frutos de esa paz tan deseada por millones de colombianos.

Creo que nadie tiene argumentos para cuestionar la legitimidad de ninguno de estos marchas o protestas. Por ello, lo que duele de la marcha del 1 de Abril 2017 mañana es que no tiene un objetivo legítimo. Por el contrario, sus principales promotores buscan polarizar a los colombianos con diferentes mensajes para deslegitimar al Gobierno y evitar que se afiance la implementación del Acuerdo de paz con las FARC con el objetivo único de medirse y posicionarse electoralmente para el 2018.

Por lo mismo, la supuesta marcha tampoco tiene un mensaje claro. Digo esto después de leer y mirar los videos de los 100 post públicos que tienen más de 100 “me gustas” en grupos y perfiles públicos de Facebook que la promueven. La gran mayoría de estas publicaciones tienen mensajes incoherentes, invitaciones al odio, al miedo o a la indignación de sus seguidores. Estos últimos siguen la conocida estrategia que dio un buen resultado para que los “colombianos salieran verracos” a votar NO por el Plebiscito del 2 de octubre de 2016.

Los contenidos de estos mensajes son los de un “coctel” que mezcla de manera irresponsable la mal entendida ideología de género, protestas de Venezolanos o supuestos Venezolanos diciéndonos que nos manifestemos contra la dictadura, las tarifas del Transmilenio, el desempleo, incentivos para la educación y claro la corrupción del Gobierno Santos. Muchos incluyen fotos de hechos violentos sin contexto o fecha atribuidos a las FARC como si fueran recientes. Hay incluso un video invitando a la guerra, que usa una foto de nuestros militares uniformados y que dice textualmente: “Yo estoy listo, armado, y entrenado y regreso marchando el 1 de abril ¿y ustedes guerreros? espero respuestas.”

Hay otro truculento videomontaje del presidente y una menor de edad llorando atemorizada.

Lo más indignante, no es solamente que la mayoría de esos mensajes promueven el odio para polarizar más a la sociedad en momentos en que la paz con las FARC empieza a afianzarse con todos sus retos y problemas; sino que es una campaña con muchas mentiras, verdades a medias y con muy pocos argumentos al punto que se han reciclado la mayoría de los mensajes que se usaron contra el Plebiscito.

Es válido hacer oposición y también protestar pacíficamente, lo lamentable es recurrir a las mismas técnicas y mentiras que se usaron en el Plebiscito para promover indignación y no para adelantar una causa legítima. Espero que esta vez los colombianos no nos dejemos engañar!

NB: Manifiesto mi absoluto rechazo a las intimidaciones que ha hecho el ELN a La Silla y apoyo la seriedad e independencia del periodismo investigativo de este medio.

Comentarios