Decálogo para unas elecciones pacíficas

En esta época, corta pero intensa, se pone a prueba nuestra capacidad de tolerancia y respeto. Por esta razón vale la pena considerar algunas propuestas para disminuir los efectos negativos de la división generada por las elecciones.

Juan Ospina
Juan Ospina
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03 de Junio de 2018

La única forma de alcanzar la paz es respondiendo con igual mesura a las dificultades que nos traiga cualquier época. Sin importar que interés, posición, partido político o candidato consideremos el adecuado para mejorar las condiciones de vida en nuestro país, cualquier dialogo debería ser sosegado, es decir, no provocar discordias que promuevan odios o alimenten resentimientos.

Esto es difícil pues nuestra historia política ha estado acompañada de la imposición de las ideas a través de continuos escenarios de violencia. Por ello deberíamos asumir una responsabilidad conjunta en favor de las nuevas generaciones pues sabemos que alimentar los resentimientos solo produce más violencia y esta situación nos impide cambiar nuestros males heredados.

En esa medida, vale la pena considerar algunas ideas para impedir que esta época nos deje una mayor intolerancia política y dificultades que impacten nuestro destino compartido. Sin perjuicio de que los lectores puedan agregar o variar algunas, propongo las siguientes:

1. Respetar las opiniones ajenas: el respeto involucra una genuina consideración de las ideas y planeamientos del otro.

2. Tener discusiones asertivas: las ideas pueden plantearse con firmeza y, en todo caso, de forma respetuosa.

3. Escuchar al interlocutor, así no se esté de acuerdo con sus planteamientos: valorar los momentos para que cada interlocutor plantee sus razones permite la empatía necesaria para continuar el dialogo sin importar las diferencias.

4. Ser capaz de formular y recibir críticas sobre todos los candidatos, incluso del que se apoya: dado que no hay personas perfectas hay que aceptar la posibilidad de que sus hechos u omisiones puedan tener algún reproche. 

5. La tolerancia se promueve sin apelar a acciones que generen odios: el menosprecio e irrespeto por la opinión del interlocutor solo perpetua la violencia heredada.

6. Aceptar que los asuntos complejos requieren el desarrollo de conversaciones tranquilas; la inmediatez y las restricciones para plantear las ideas, como por ejemplo el número de caracteres o la ausencia de tiempo, pueden afectar el diálogo y no ser útiles para atender los asuntos complejos que plantean los debates electorales.

7. No olvidar que las votaciones son parte de un momento electoral pasajero y las relaciones personales, familiares o laborales continúan después de este: es importante valorar si este es el momento para definir la continuidad de relaciones construidas con ocasión de las posiciones libremente asumidas por quienes nos rodean.

8. Reconocer en el otro la capacidad para llegar a propias decisiones de acuerdo con su formación o experiencia: el voto no se puede obligar ni imponer, tiene que ser autentico, por eso no podemos coartar la libertad sea cual fuere el camino elegido por el interlocutor.

9. Terminar el dialogo con respeto a pesar de no tener acuerdo: es importante aceptar que podemos tener un acuerdo en el desacuerdo.

10. La paz requiere aceptar que en este país cabemos todos, no a pesar de nuestras diferencias sino razonable y pacíficamente en ellas.

Comentarios (2)

Juan Ospina

03 de Junio

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Y cuál es la razón por la que le parece "chimbo"?

Y cuál es la razón por la que le parece "chimbo"?