Darle "duro" a la disidencia

Si es verdad que se les va a dar duro a las disidencias de las Farc (lo que es casi imposible) significa que no ha cesado la violencia, ergo, que no hay Paz. Perogrullada, lo sé, pero en tiempo de crisis y malestar generalizado resulta imprescindible acudir a la verdad, aunque sea "muda" y caiga en el olvido de nuestra historia.

Rodrigo Pombo
Rodrigo Pombo
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23 de Noviembre de 2017

Con su habitual cinismo, el señor Presidente nos ha comunicado que “les vamos a caer con todo” a las disidencias de las Farc. Hay serios motivos para no creerle, de nuevo.  

Dentro de las muchas razones para oponerse al acuerdo de Santos y las Farc esgrimimos el que con su firma no se alcanzaría la Paz entendida como ausencia de guerra o, de conflicto o, de violencia armada, ni siquiera con las propias Farc.

En una guerra irregular, descentralizada, narcotizada y rural, es imposible lograr el cese de la violencia con una reforma constitucional, ni siquiera si se sustituye la Constitución política, como fue nuestro caso.

Los delincuentes no obedecen ni a mandos ni a secretariados sino a intereses económicos provenientes del billonario negocio del narcotráfico. Las sustituciones constitucionales les tienen sin cuidado y si, además se encuentran distribuidos por toda la compleja y extensa geografía nacional sin mayor conexión ideológica con sus comandantes, era perfectamente previsible que la violencia continuaría. Total, lo dimos todo, incluso refundar el país sin la legitimidad debida y dividimos irreconciliablemente nuestra nación para reinsertar cerca de 7.500 bandidos. Ese fue el negociazo de De La Calle y Santos.

Pero hay más. Con la desmoralización de nuestras fuerzas del orden, en donde en más de una ocasión se les impidió obedecer la constitución y se vieron amedrentados como con el vil asesinato de 11 indefensos soldados en el Valle del Cauca en plena negociación y “cese” de hostilidades; y con una población dividida y confundida porque no sabe si al fin lo correcto es atacar a las Farc o “descargar el lenguaje” bélico contra ellas o, peor aún, votarles en las presidenciales y regionales “para consolidar la Paz”, resulta técnicamente imposible “caerles con toda la fuerza de la ley a las disidencias de las Farc”.

En suma, nos está volviendo a mentir el Presidente, lo cual no es extraño ni paradójico, sin embargo, en esta oportunidad su comunicado patentiza la mentira y nos vuelve a dar la razón a sus opositores (por enésima vez) como quiera que si se les ataca con todo el poder militar (como en los Gobiernos de Pastrana y Uribe) es porque no hay Paz, las balas continuarán y los muertos aparecerán.

No obstante, si no se les ataca, continuaremos en el cabal incumplimiento del orden constitucional lo que a nadie parece importarle salvo que eso, en la práctica, se traduce en aguantar la muerte, extorsión y el sufrimiento de nuestros compatriotas.