Cese al fuego bilateral con el ELN: intereses y oportunidades

Una revisión de aspectos clave que se deben tener en cuenta ante un eventual cese bilateral temporal con el ELN.

Dylan Herrera
Dylan Herrera
Analista Seguridad, DDR, Construcción de Paz
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02 de Septiembre de 2017

Consideraciones preliminares:

En los procesos de negociación de la paz, uno de los ítems claves es el acuerdo de cese al fuego y hostilidades entre las partes (ya sea parcial, temporal o completo). Dicho ítem es un comodín que puede ser un cimiento para la construcción de la paz, herramienta política o una estrategia dilatoria de la negociación. Adicionalmente hay que entender que el negociar un cese al fuego con o sin hostilidades, tiene una repercusión clara sobre los tiempos de la negociación y de la implementación, dado que acordar ceses conlleva grandes responsabilidades y compromisos para mantenerlo y evitar el impacto de diversos spoilers. 

En segundo lugar es fundamental entender que el proceso con el ELN a pesar de ser diferente,no está del todo desligado del proceso con las FARC, no sólo por su afinidad en ciertos puntos de la agenda, sino porque la implementación es solo una, así sean dos procesos, la paz es una. Adicionalmente han tenido, posterior a su pacto de no-agresión en 2010, diversos espacios de encuentro, incluyendo reuniones en La Habana, y comunicados conjuntos como el de diciembre de 2013, por solo mencionar un ejemplo.

Por último, recordar que la multiplicidad de actores, especialmente en territorios como la Región Pacífico, es un elemento de gran importancia al momento de pensar en los despliegues y mecanismos para garantizar las condiciones necesarias para un cese al fuego bilateral. En el Pacífico existen amenazas híbridas como el Clan del Golfo, que si bien opera como estructura criminal, tiene recursos y logística para generar golpes de considerable impacto. Adicionalmente a que se espera una respuesta de dicha estructura tras la muerte de alias Gavilán (recordemos que cuando murió alias Giovanny en 2012 hubo un paro armado en la región).

 

Al ELN le interesaría estratégicamente un cese al fuego bilateral temporal

Cabe resaltar que el ELN es una organización insurgente cuya fortaleza radica más en su trabajo político que en su capacidad armada, es decir una organización literalmente político-militar. Sus estructuras son descentralizadas y debido a las recientes operaciones de la fuerza pública en algunas regiones, ha tomado un rol más defensivo, salvo en la Región Pacífico donde hay una disputa abierta con el Clan del Golfo.  Ya con esto dicho planteo algunos argumentos sobre los beneficios que podría traer para el grupo dicho cese.

 

  1. Hay una experiencia reciente y unas buenas prácticas, así como lecciones aprendidas del proceso con FARC-EP

Las FARC-EP en el marco de su negociación, decretaron varios ceses unilaterales temporales que poco a poco fueron abriendo el paso para la verificación social y posteriormente una reducción de la intensidad de la confrontación por parte del Estado colombiano hasta finalmente llegar a un cese bilateral y definitivo. Si bien ha habido reportes y quejas de las partes ante el mecanismo de verificación, se han utilizado las instancias para dirimir controversias, y a diferencia del proceso unilateral y temporal con FARC-EP, en este momento en varias de las zonas ya hay monitores internacionales que podrían apoyar la verificación del cese con el ELN bajo unas normas similares a las que rigieron al proceso con FARC-EP.

 

  1. Hay un interés manifiesto del ELN en buscar alternativas a la confrontación armada

Algo que tiene claro el ELN es que, ante esta coyuntura, hay ciertas cosas que el ELN debe cambiar para poder seguir su camino en su lucha por los diferentes cambios por los que aboga s. De hecho, una de sus estrategias políticas de hace unos años giraba justamente sobre el concepto de “Paremos la guerra para construir la paz”.  Dicho precepto se ha mantenido desde ese documento y se ha vuelto más y más recurrente en las recientes comunicaciones tanto del equipo negociador en Quito, así como de sus principales medios de comunicación, incluyendo las editoriales de autoría del COCE.

Tener la oportunidad de liberarse del hostigamiento de la fuerza pública le permitiría enfocarse más en adelantar los esquemas participativos necesarios para su proceso de paz, la vinculación de sus bases sociales e incluso, poder aportar en la implementación de algunos procesos en los territorios priorizados por la negociación hecha entre el gobierno y FARC.

 

  1. La llegada del Papa Francisco le permite tener un actor fundamental como mediador en el proceso: La Iglesia

Algo que tiene la diplomacia vaticana es que no deja detalles al azar, no es casualidad que el sumo pontífice no haya venido antes al país o se hay encontrado con las partes, siendo que ya hace un año se firmó el acuerdo de paz con las FARC-EP, ¿por qué esperar? Tener a dos de las guerrillas más antiguas del mundo en procesos de diálogo e implementación respectivamente con la mediación/acompañamiento de la Iglesia es una gran victoria sin duda. Era necesario no apostarle a un nuevo proceso de paz a cuentagotas, sino a una oportunidad que podría vislumbrar como el comienzo efectivo del tránsito a una paz duradera.

La iglesia ha estado tradicionalmente jugando papeles de mediación, enviando mensajes de reconciliación y acercamiento, pero agregarle a la mesa un actor del peso del papa Francisco le dará un nuevo aire a un proceso que parece desvanecerse en el olvido del panorama nacional y más en un momento tan crítico como el último año del periodo presidencial y la incertidumbre que esto arrastra.

 

  1. Dejaría al grupo con una ventaja estratégica frente al cierre del periodo presidencial 

El cese al fuego con el ELN no genera una ventaja política para el gobierno, dado que, en el imaginario del colombiano promedio, tras el cese con las FARC, el conflicto armado dejó de ser preocupación en especial porque la dinámica de confrontación con el ELN es de muy baja intensidad y su accionar está más enfocado a actividades de secuestro, extorsión, sabotaje de infraestructura y ataque a la fuerza pública. Un cese al fuego le da un nuevo aire al proceso y lo mantendrá vigente como agenda. De todas maneras, el solo cese no cambiaría mucho el panorama dentro de la negociación, y por el contrario le daría al grupo armado la ventaja necesaria para retomar el proceso de negociación con el próximo gobierno en una posición ideal que no necesariamente incentivará el avance del mismo.

Adicionalmente podría dar una oportunidad de aprender de los errores de la implementación del proceso con FARC y utilizar el proceso de negociación con el ELN para hacer algunos de los ajustes necesarios para establecer correctivos ante el eventual proceso o complementarios al mismo.

 

Algunos de los riesgos del cese al fuego bilateral temporal

A pesar de los varios argumentos a favor del cese al fuego, desde una perspectiva elena, es importante resaltar que hay otros elementos que deben ser tenidos en cuenta que pueden implicar riesgos para el grupo armado, sus militantes, la población civil que vive en territorios bajo su influencia, altos costos políticos para el gobierno, así como presión de la sociedad para la fuerza pública.  

 

  1. Gobierno y fuerza pública asumen las consecuencias ante cualquier falla

Decretar un cese al fuego así sea temporal en un escenario donde prima la desconfianza entre las partes, puede ser una medida riesgosa, en especial en escenarios donde hay multiplicidad de actores. A diferencia de la confrontación armada, acá el gran peso de la opinión pública recaerá no solo por las acciones de las partes y eventuales violaciones a lo acordado, sino que se enfocará, especialmente para la fuerza pública, en las omisiones.

El cese al fuego temporal, implementado en el marco de otro cese bilateral definitivo (con FARC) , pero con diversos actores en las regiones donde tendrá lugar, no será tarea fácil. El ELN y las FARC en bloque han venido resaltando las muertes de líderes sociales en diferentes territorios y poco a poco comienzan a armar argumentos que esbozan cierta sistematicidad en los hechos, ¿cómo la reducción o desescalamiento de acciones por parte de la fuerza pública, responde de manera positiva a este reto?

Es claro que la seguridad no sólo se da a través de despliegues masivos de uniformados, pero dado que el enfoque está en las acciones armadas que se dan en estos territorios, limitar su accionar podría aumentar ciertas tensiones entre los grupos que están negociando y otros que hoy están fuera del proceso como el Clan del Golfo, que en el pasado a mostrado su interés de negociar y ésta podría ser la oportunidad de mostrar mayor fuerza (a pesar de la reciente muerte de uno de sus principales líderes, alias Gavilán).

Ninguno de los ceses de fuego que sean incompletos, así incluyan hostilidades o no, será fácil de coordinar, pero tampoco es imposible.

 

  1. ELN podría polarizar la posición de cierta parte de la sociedad civil frente al proceso

En el proceso con las FARC, antes del desescalamiento entre las partes, hubo varios ceses al fuego unilaterales de las FARC a lo largo de la negociación, por su parte en el proceso del ELN aun no ha sido el caso, aunque cabe recordar que el ELN se sumó de manera voluntaria a algunos de los ceses propuestos por las FARC.

Aun así, cuando se acordó el cese de acciones entre las dos partes, ciertos sectores de la sociedad consideraron que el grupo armado (FARC) aun no había dado lo suficiente como para que se lo otorgase esa medida en el marco de la negociación. ¿Podría pasar lo mismo ante el proceso del ELN? En especial cuando no hay un horizonte claro de finalización de la negociación.

 

  1. El cese al fuego y/o desescalamiento se puede convertir en una transición sin entrega de armas

Para estructuras con componentes más políticos que militares, los ceses al fuego pueden brindar oportunidades de darle más peso a su trabajo social en los territorios sin la presión del hostigamiento militar, pero manteniendo su capacidad disuasiva y defensiva a través de las armas. Esto puede llevar a nuevos ciclos de confrontación o a transiciones más sigilosas como la que ha venido teniendo el Ejército Zapatista en Chiapas (México). El EZLN tras su confrontación con Salinas de Gortari, logró una visibilización internacional y mediación que llevó a la reducción de las hostilidades por parte del gobierno mexicano.  Hoy en día el EZLN tiene una fuerte agenda en la región, ha logrado llevar a cabo un número considerable de sus políticas, no ha tenido que retomar las armas, pero tampoco las ha entregado y es poco factible que lo haga.

 

A manera de síntesis

Cualquier oportunidad de reducir la confrontación armada será siempre una opción viable, pero trascendiendo las estadísticas de muertos y violencia armada, hay que entender los riesgos de gestionar un cese al fuego de una manera tan temprana del proceso, asimismo recalcar que ambas negociaciones tienen sus particularidades y que hoy hay más condiciones para un cese al fuego que cuando se abordó el tema con las FARC.

Ojalá la llegada del papa y el posible cese al fuego entre las partes conlleve un compromiso más fuerte desde la diplomacia vaticana en el proceso, que responda de cierta manera con la misma dedicación que han tenido diversos actores de la iglesia católica para traer a las partes a la mesa, resolver controversias y promover acciones humanitarias entre los sentados en la mesa de negociación en Quito.

Por último, enfatizar que el proceso con FARC y ELN son muy diferentes, e incluso en el cese al fuego podrían serlo. Por esto es fundamental que, en caso de darse, su implementación no cometa los mismos errores e incluso fortalezca esquemas de protección de sociedad civil y líderes sociales para subsanar las fallas que se han dado en la protección de personas desarmadas con o sin afinidad a los grupos que están negociando su dejación de las armas y transición a la vida civil. Un cese al fuego improvisado y sin garantías de cumplimiento para cada una de las partes, podría dinamitar los paquidérmicos avances de la mesa Quito

 


Un acuerdo parcial puede implicar que no se da en la totalidad del territorio sino en unas áreas específicas, como fue el caso del Caguán durante el gobierno de Pastrana.

Respuestas al Debate (2)

Juanita León

03 de Septiembre

556 Seguidores

Muy interesante este análisis. Gracias.

Muy interesante este análisis. Gracias.

juan manuel rodríguez. c.

05 de Septiembre

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De todos modos lo de por sí capitalizable en este o cualquier otro cese al fu...+ ver más

De todos modos lo de por sí capitalizable en este o cualquier otro cese al fuego es la disminución de la confrontación con el ELN, hecho que de por sí arroja resultados favorables para la población, la Fuerza Pública y el mismo grupo guerrillero.
Aunque es una guerrilla con matices diferentes, la complejidad que pone de presente LA SILLA VACÍA en su análisis del 05 de septiembre de 2017, esa misma complejidad fue un hecho durante todo el proceso de negociaciones con las FARC.
Una violación del cese al fuego por cualquiera de las partes corre en contra del grupo guerrillero. Porque ha concluido un pacto de paz relativamente exitoso; porque en el ambiente político y de opinión pública cualquier incremento o perturbación de la disminución de la confrontación es repudiada por todas las capas de la sociedad colombiana.