Arde la refrendación de los acuerdos

Son 4 los factores que explican el afán del gobierno por refrendar el nuevo acuerdo de paz. Sin embargo, pese al afán, no puede desconocerse que un nuevo plebiscito es la única vía expedita y legítima para refrendarlo.

Alirio Calderón Perdomo
Alirio Calderón Perdomo
Abogado
30 Seguidores146 Siguiendo

0 Debates

6 Artículos

Artículo

196

0

30 de Noviembre de 2016

Tomada la decisión de refrendar los acuerdos por parte del Congreso de Colombia, no hay duda que la aprobación de estos en el legislativo está asegurada.

Pero paralelamente crece la inconformidad popular; más por no ser tenidos en cuenta, que por lo acordado; pues en eso coinciden la mayoría del No y el Sí; quienes siendo más partidarios hoy de la solución negociada con las Farc, tienen sin embargo mayor reparo en el mecanismo de refrendación.

No hay duda que son varios los factores que hacen apremiante la aprobación de estos nuevos acuerdos; pero sin embargo, ninguno por trascendental y urgente que sea; debe conllevar a las partes a transitar caminos movedizos, que aunque permiten salir del apremio del tiempo, no garantizan la paz estable que anhela el pueblo colombiano.

El principal aunque silencioso, gravita en el acelerador estatal para impulsar de manera expedita y rápida la refrendación de los acuerdos, por el afán gubernamental de recibir el premio nobel de paz, con unos acuerdos legitimados por el órgano de representación popular escogido y jurídicamente insertados en nuestra legislación.

Sin duda que otro de los apremiantes, es la fragilidad del cese bilateral del fuego, como la incertidumbre peligrosa de mantener apacibles las estructuras armadas de la guerrilla de las Farc; que son igualmente de primer orden, para mantener incólume lo acordado y firmado en el Teatro Colón de Bogotá.

No menos importante resulta en el camino de la aprobación, los gruesos intereses de los partidos políticos y sus dirigentes, en el que convergen sin duda, el temor y la esperanza, para unos y otros, de poder quedar posicionados, en primera fila por la carrera sucesoral del poder en este país, más cuando estamos a menos de 2 años de elegir un nuevo gobierno.

Por último, pero no menos importante, son los intereses del empresariado colombiano; pues muchos se lucraron con las descomunales ganancias de la guerra; otros tantos con la contratación estatal dirigida y por supuesto muchos, con el trabajo tesonero y emprendedor de sus lícitos negocios; pero por igual todos beneficiados en el conflicto, por cuanto no habido gobierno, que no les haya dejado millonarias gabelas, con alguna perdida norma, decreto o reforma tributaria.

Decantados los apremiantes para la refrendación de los acuerdos alcanzados con las Farc; es claro que para estructurar una fórmula, que coloque la discusión de la aprobación de los acuerdos en un escenario positivo, requiere que todos entiendan que la refrendación escogida, necesita de la legitimidad popular y la única vía expedita es la plebiscitaria.

En ese contexto, los apremiantes deben obedecer, la primacía constitucional de que el interés general prima sobre el particular y que en consecuencia, todos deben procurar por la construcción de la paz para Colombia, haciéndola extensiva al ELN, bajo la certeza absoluta, de que un país en esas condiciones ofrecerá, mayores y mejores ventajas para todos.

La fórmula pasa sin duda, porque mesure su afán el gobierno, pues el premio no es más ni menos importante, si los acuerdos son refrendados en fecha posterior a su entrega; tampoco se va acabar o romper el cese al fuego porque se prolongue un par de meses la aprobación; no hay lugar a la cuestionada dilatación, en razón a que aún queda más de un año, para implementar lo acordado, que será donde se van a decantar los verdaderos pulsos políticos del futuro y por último nada pierde el empresariado, con los afanes o dilaciones, que entraban hoy los acuerdos, porque lo trascendente es alcanzar una paz estable y duradera.