“La voz y la atención de la mayoría de los colombianos la tienen unos pocos candidatos”: Merizalde

Hablamos con Diego Merizalde, coordinador  del proyecto Nación Revelada, sobre la construcción de memoria colectiva, el rol de las bibliotecas y el futuro político.

Catalina López
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18 de Mayo de 2018

Durante la última versión de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, se lanzó el proyecto editorial digital Nación Revelada.

Se trata de un álbum de fotografía popular, resultado de la recolección, digitalización, descripción y publicación de fotos procedentes de los álbumes familiares de 900 municipios colombianos.

Esta construcción colectiva de memoria documental en proceso, y desenfocada de la prensa, se vuelve un ejemplo a seguir en cuanto a diseño y desarrollo de proyectos para la consolidación de patrimonio cultural desde la inclusión y la participación comunitaria, y una prueba del lugar de encuentro e intercambio de conocimiento que constituye la biblioteca pública en una comunidad.

A propósito de este álbum nacional conversé con Diego Merizalde, coordinador del proyecto.

Catalina López B.:Cuando se habla de bibliotecas normalmente se piensa en  conservación de libros o en y planes de lectura. ¿Cuándo y por qué se les ocurre armar un archivo fotográfico popular desde las bibliotecas colombianas?

Diego Merizalde: El trabajo que hemos hecho en la Red Nacional de Bibliotecas Públicas se origina con un reto que nos impuso un proyecto de cooperación internacional patrocinado por la Fundación Bill & Melinda Gates: diseñar un esquema para fortalecer las bibliotecas públicas de Colombia.

Para hacerlo quisimos ver sus posibilidades más allá de los libros y planes de lectura, que por supuesto son muy importantes, y considerar su máximo potencial como agentes de desarrollo en las comunidades.

Estábamos convencidos que instituciones culturales como las bibliotecas pueden transformar profundamente nuestra manera de vivir juntos. Que la cultura es más que un adorno. Que podíamos hacer una apuesta en grande que nos permitiera entender desde otra perspectiva por qué nuestro país necesita más cultura para arrancarse la violencia de encima. Y así nos enfocamos en buscar caminos para que las actividades culturales juntaran a las personas en las bibliotecas, y les permitieran participar y conectarse.

Eso se llama fortalecer el capital social, y la cultura lo logra maravillosamente.

Este enorme archivo fotográfico popular que mencionas, justamente, cuenta toda esta historia: que la cultura transforma porque une a las personas y fortalece a las comunidades. Para darlo a conocer más ampliamente creamos una plataforma llamada Nación Revelada. Si le das una mirada puedes ver a qué me refiero.

C.L.B.:  Ustedes querían llegar a 1.000 bibliotecas en cerca de 900 municipios ¿Cómo se logró en términos materiales y logísticos?

D.M. La Red Nacional de Bibliotecas Públicas es hoy la red cultural más grande del país y durante este periodo de gobierno el Ministerio de Cultura ha puesto a las bibliotecas públicas y la lectura en la primera línea de su presupuesto.

Con esto quiero decir que no creo que el éxito de este proyecto lo expliquen principalmente los recursos, porque ya el país ha construido una base sólida para que, desde estas instituciones, podamos hacer muchas cosas. La clave son las ideas y los liderazgos. En ese sentido, yo creo que el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional han tenido líderes con una visión muy acertada.

C.L.B.: Pero volvamos a la pregunta

D.M. Volviendo a tu pregunta, ¿cómo logramos en términos materiales y logísticos movilizar a más de 900 municipios? El proceso fue más o menos así: invertimos primero nuestros recursos en modernizar las bibliotecas con herramientas tecnológicas y en capacitar a los bibliotecarios que están al frente.

Luego, pensamos en metodologías que ayudaran a las bibliotecas a ofrecer servicios que llevaran a más personas a aprovechar sus nuevas herramientas tecnológicas, y finalmente enviamos estos materiales pedagógicos con los equipos de profesionales de la Biblioteca Nacional a más de 1.000 bibliotecas públicas del país.

Esa fue la fórmula para mover a más gente hacia las bibliotecas públicas y movilizar el capital social por medio de sus servicios.

C.L.B. ¿Y en términos culturales y de memoria, ¿cuál considera que ha sido el logro mayor?

D.M. Yo veo la cosa así: Colombia ya ha dado pasos muy importantes para entender que la diversidad está en el centro de su ADN. Somos latinoamericanos, somos un país multicultural y pluriétnico, somos diferentes. Eso es nuestra cultura: la diversidad.

En este camino, la Constitución del 91 nos ayudó mucho. Nos abrió un montón de posibilidades para que todos los colombianos puedan participar de la construcción de la nación.

Ahora, en muchas dimensiones de la vida, cumplir con la promesa de la Constitución es muy difícil; requiere cambios estructurales.

C.L.B Deme un ejemplo

D.M. Para un colombiano que nace en una familia, que como la mayoría, tiene oportunidades limitadas no es fácil llegar a tener un cargo directivo en una empresa.

Tendría que haber acceso más amplio a educación superior pública y de calidad. Y como no es el caso, es inevitable que quede excluido de un montón de oportunidades económicas. Esto aplica en muchos aspectos de la vida: la salud, la vivienda, el turismo. Son áreas en las que no todos caben, que están relacionadas con el privilegio.  

Sin embargo, con las instituciones culturales la historia es diferente, porque tienen una capacidad enorme de convocar e incluir, de ofrecer oportunidades para todos. Esta colección no es más que una muestra de esta afirmación.

Creo que su mayor logro es que en estos contenidos representan bien a la Colombia de las muchas formas de ser, porque, en este caso, logramos realmente incluir a las personas. En esta colección hay muchas voces, colores, regiones, y todo fue hecho por los ciudadanos, sin intermediarios. ¿Ves cómo en términos culturales esto es un logro tan potente?

C.L.B.¿Cómo fue la convocatoria para obtener las fotografías y el contenido que hoy encontramos en línea?

D.M. Uno de los servicios que ofrecieron las bibliotecas públicas de Colombia a sus usuarios, invitaba a las comunidades a llevar sus álbumes de fotos a la biblioteca para construir juntos colecciones fotográficas que contaran historias sobre sus municipios. Los talleres se llamaron Fotografía y Memoria, y se hicieron paralelamente en bibliotecas del Guainía y del Cauca, del Putumayo y de Antioquia, por todo el país.

Luego, las comunidades digitalizaban estos contenidos y los colgaban en una plataforma. El resultado nos dejó con la boca abierta: recogimos más de 11 mil fotos de más de 900 municipios. Todo el mundo trabajó en red. Generó una movilización social enorme que nunca nos imaginamos que podía lograr una actividad cultural promovida por las bibliotecas públicas.

C.L.B.  ¿Cuáles fueron las tres fotografías que más le llamaron la atención?

D.M. De todo el archivo, que como te contaba tiene más de 11 mil fotos, hemos hecho una selección muy especial en la plataforma Nación Revelada. Todas las fotos que pueden encontrar ahí son un deleite. En todo caso, para compartir yo escogería estas tres.

Me encantan porque sin necesidad de muchas palabras muestran tres visiones del caribe sorprendentes. Yo creo que muestran el poder de las imágenes cuando quienes están detrás de la cámara no son los mismos de siempre.

C.L.B. ¿En época preelectoral qué significa que las bibliotecas públicas hayan consolidado un archivo que dé cuenta de la construcción de memoria en colectivo y que se consolidó en comunidad?

D.M. Yo creo que en esta época preelectoral ocurre una cosa que en mi concepto es dramática: la voz y la atención de la mayoría de los colombianos la tienen unos pocos candidatos, que tienen incentivos muy grandes para "capturar" votos señalando a sus opositores, polarizando los debates y enfrentándonos a los unos con los otros.

Así es inevitable que volvamos a caer en el cuento que ya conocemos en la política: cada quien escoge equipo, defiende solo a los que piensan parecido y olvidamos que esto toca construirlo juntos.

Este archivo colectivo de fotografías populares cuenta otra historia. Muestra que nos podemos movilizar masivamente por proyectos comunes sin necesidad de despertar las voluntades a punta de tamales.

Los contenidos de este archivo son maravillosos no sólo por lo que cuentan sino porque el proceso muestra que los colombianos quieren que se oiga su voz, queremos sentirnos incluidos. Muestran que el país no lo han construido los políticos ilustres sino que lo hemos construido juntos, los ciudadanos, y solo lo vamos a transformar si encontramos un camino que nos una.

Para hacerlo, necesitamos mucha, mucha cultura.