Y después del paro de maestros ¿Qué?

El paro de maestros dejó una huella en la historia de las movilizaciones sociales en Colombia 

Yesid González Perdomo
Yesid González Perdomo
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23 de Junio de 2017

Independientemente de los resultados del paro del magisterio, es una realidad que dejamos huella en la historia de las movilizaciones en Colombia en los últimos 20 años. Junto a la MANE y el Paro Agrario los maestros logramos recuperar parte de nuestra identidad como intelectuales de la cultura, viene a mi memoria la historia de los docentes que marcharon desde la costa atlántica hasta Bogotá hace 51 años, la denominada marcha del hambre, que puso en el escenario nacional la penosa situación de los educadores.

 

Después de medio siglo, y al mejor estilo del eterno retorno, vuelven las manifestaciones pacíficas y coloridas de los educadores del país, retornan para confrontar una sociedad y su desinterés frente a la educación de los niños, niñas y adolescentes.

Con esto no quiero decir que el ciudadano de a pie, ese que está por fuera de los ámbitos académicos no se preocupe por la formación de su descendencia, todo lo contrario, es su principal intranquilidad. A lo que me refiero es que no hemos podido superar nuestra visión individual de la escuela, no tenemos un proyecto nacional educativo que responda a nuestras necesidades y prioridades.

 

Programas como ser Pilo Paga aumentan aún más esta visión egoísta del sistema educativo, la arbitraria meritocracia maquilla un plan de darwinismo social, es un sistema en donde prevalece el sálvese quien pueda; de esta forma no podremos llegar nunca a una sociedad más equitativa.

De ahí, que el paro de maestros sea fundamental para pensarnos el futuro del país de una manera más compleja, ya que es recurrente que nos concentremos solo en una parte de la solución, por ejemplo, las habilidades, eficiencia y competencias de los profesores.

Informes como el de la Fundación Compartir plantean un tipo de solución, por la misma línea, propuestas de carrera docente como las publicadas por algunos autores en este portal deberían ser tenidas en cuenta o por lo menos discutidas para ayudar a solucionar el problema. El meollo del asunto está en que el docente es solo una parte del proceso educativo, debemos ir más allá, pensar en los estudiantes, los directivos docentes, los padres y madres de familia, la financiación, el modelo pedagógico, el contexto, en fin, para problemas complejos soluciones complejas.

 

Otro ejemplo que podría ilustrarnos,  fue la propuesta por parte del MEN de un estatuto de profesionalización de la carrera docente, aprobado en el decreto ley  1278 de 2002, y bajo los parámetros de las organizaciones multilaterales como la OCDE  y el BM, éste configuró la evaluación anual de desempeño y la evaluación de competencias para ascenso, el objetivo concreto era mejorar ese sofisma llamado “calidad de la educación”  a través de la presión  al nuevo cuerpo docente, los resultados  han demostrado que dicho estatuto fue un fracaso por no tener en cuenta los otros elementos del acto pedagógico.

 

En otras palabras, el paro del magisterio debe servirnos como excusa para considerar un gran encuentro nacional por la educación pública, y cierro el discurso frente a la educación pública porque estoy plenamente convencido de que la privada en Colombia no está en peligro. Fecode en su circular 30 plantea una mesa amplia por la financiación de la educación y en el documento final de acuerdos con el MEN que permitió el levantamiento del paro, se acordó crear una comisión de alto nivel para estudiar una reforma estructural del Sistema General de Participaciones, el problema va más allá de la financiación, es necesario revisar su estructura, propósitos y articulación con los problemas más apremiantes del país.

 

La propuesta es concreta pero dispendiosa, debemos superar las comisiones de alto nivel, los gurús académicos y pedagógicos, para iniciar un proceso amplio de Diálogo Nacional, donde no se quede nadie por fuera, padres y madres, estudiantes, profesores, gobernantes, académicos, empresarios, organizaciones sociales, ongs, sindicatos, economistas, abogados, básicamente porque todos podemos hablar de educación, pero no todos de pedagogía. 

Este espacio de discusión y construcción colectiva debe generar los insumos necesarios para edificar un modelo educativo endógeno, científico, humanista y público desde el preescolar hasta el posdoctorado, el principal objetivo es desarrollar las capacidades individuales y suplir las necesidades de todos nuestros conciudadanos, en resumen, una educación que busque el libre desarrollo del espíritu humano.

 

 

Respuestas al Debate (1)

juan manuel rodríguez. c.

23 de Junio

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Probablemente el imaginario que se creó  la población con  la serie de acciones sociales habidas durante el mes de Mayo y Junio de 2017 tenga algo...+ ver más

Probablemente el imaginario que se creó  la población con  la serie de acciones sociales habidas durante el mes de Mayo y Junio de 2017 tenga algo o mucho que ver con la dejación de armas de la guerrilla más grande de Colombia y con la comparativa disminución de la violencia en todo el país. El pensamiento de las personas no tuvo como centro de atención la guerrilla y por extensión, las fuerzas en pugna no colocaron el estigma de guerrillero o subversivo a los esporádicos e inconexos estallidos sociales. Por ello, el paro de maestros no contó con la desaprobación que en otras ocasiones podía observarse, más bien ganó la simpatía de la gente.
Cualquier propuesta progresiva debe comenzar por el mejoramiento sustancial de la calidad de la educación en las áreas rurales. Son miles y miles de corregimientos y veredas. Quienes habitan esos espacios tienen los mismos derechos que las familias, adultos y menores que viven en  las áreas urbanas. Un bachiller de zona rural no sabe leer, le queda difícil escribir, puede observarse que el nivel de  desarrollo del pensamiento y del lenguaje acusa poca capacidad de creación y aplicación de lo aprendido. Hay abandono del Estado en cuando hace a la revisión de los procesos pedagógicos. Recurriendo a las normas obligatorias expedidas en el marco de la descentralización se asignan los recursos para construir aulas, parcialmente dotar las instituciones educativas y nombrar los maestros, no todos infortunadamente. No obstante los saberes no hacen parte de las preocupaciones de las autoridades educativas, pues es el político el que nombra secretario de educación que brilla por la incompetencia.
Se requiere replantear los proyectos educativos institucionales. Ellos no se estructuran, cuando esto ocurre, partiendo de la realidad ambiental del medio; no se tiene en cuenta la realidad económica que para la mayoría de la población se reduce a la economía de subsistencia; la participación política no es abordada para puntualizar lo pertinente sobre la corrupción y el clientelismo que han generado la mendicidad y la dependencia, respecto de  la asignación de los subsidios provenientes del nivel central.