"¡Usted sabe que nostros acá, asesinamos a quien nos dé la gana!"

La historia de la profesora Deyanira se cruza con el jíbaro del colegio, el estudiante consumidor, el dueño de la tienda donde se gastan el dinero del menudeo de estupefacientes, pero que nunca pregunta el origen del mismo.
 

Yesid González Perdomo
Yesid González Perdomo
Secretario de Organización y Educación de la ADE
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06 de Julio de 2018

Como maestro y activista sindical, , comandante del Clan del Golfo, quien amenazó y obligó a desplazarse nuevamente a la profesora Deyanira Ballestas. 

Su voz me hizo recordar las macabras amenazas del máximo jefe de las AUC, Carlos Castaño.  Estos personajes se acostumbran a disponer como dioses de la vida de los demás, embriagados por el poder que les otorga el dinero y las armas con las que siembran el terror en los territorios donde tienen influencia.

Estas acciones no son más que la continuación de lo que ampliamente han conocido los sectores sociales como guerra sucia, donde el enemigo es indeterminado, todos y todas somos sospechosos de agredir los intereses de los gamonales, los narcotraficantes, los corruptos y los poderosos.

Aseguran las autoridades que es una ventaja la amenaza, ya que la futura víctima puede  evadir la sentencia de muerte. Si quieren  matarla, los delincuentes no avisan. En el caso de la maestra Deyanira ¿deberíamos agradecer la bondad y comprensión del victimario?

La realidad, es que en el movimiento sindical  Más de 1000 asesinatos de docentes en los últimos 20 años así lo demuestran. FECODE ha denunciado con vehemencia lo peligroso que es ejercer la profesión en el país. Pero más allá del conflicto armado, en las zonas rurales, donde ha disminuido con el acuerdo de paz con las FARC, las escuelas están cercadas por diferentes factores y tipos de violencia.

Es un secreto a gritos, que ningún establecimiento educativo esta libre del problema que genera el micro tráfico, en las zonas más vulnerables de la ciudad, son los mismos estudiantes quienes se encargan de distribuir las sustancias prohibidas, así como de enganchar a sus compañeros, es una forma de subsistencia, es un dinero fácil que no se puede obtener de otra forma, muchos lo hacen para mantener el nivel de consumo que les exige la misma sociedad que los condena, otros para superar las necesidades básicas.

Estas dinámicas se complejizan en la medida en que el consumo de sustancias prohibidas aumenta y las herramientas para enfrentarlo son cada vez más ineficaces. Pero de la mano del consumo, llegan las pandillas y las organizaciones criminales que rodean a los colegios, amenazan a padres y madres de familia, docentes y estudiantes. Todos callan por miedo a las represalias. Es tan fácil como revisar las cifras de docentes trasladados por amenazas en distintas zonas del país.

Estos micro-poderes controlan parte de la vida de nuestros estudiantes, por ejemplo: las personas con las que pueden establecer contacto; los noviazgos; hasta los lugares vetados dentro y fuera de las instituciones educativas. Es una realidad que no queremos enfrentar, es como una mala costumbre que debemos soportar a pesar de odiarla, ya no sabemos si es miedo  o cotidianidad, nos hemos vuelto tan insensibles con lo fundamental, anestesiados ante la barbarie, indiferentes ante la injustica, engañados por la trivialidad de la farándula y el deporte negocio; ganan las mafías, perdemos todos.

Lo paradójico de todo esto, es que la historia de la profesora Deyanira se cruza con el jíbaro del colegio, el estudiante consumidor, el dueño de la tienda donde se gastan el dinero del menudeo de estupefacientes, pero que nunca pregunta el origen del mismo.  Todos tienen en común, los mismos verdugos: Carlos Mario, Usuga, Popeye y Kiko, un puñado de empresarios del  bajo mundo, porque ante todo, esto es un negocio capitalista donde hay mucho dinero que ganan muy pocos. Por ejemplo, las multinacionales químicas que venden los insumos para la fabricación, y los bancos que lavan el dinero producto del ilícito están en la cima de la pirámide de ganancias, como intermediarios el narco. Al final de la misma, los campesinos, sicarios y expendedores, que no pueden comparar sus ganancias con los primeros; en ese orden de ideas, y con la dificultad de exportar la mercancía hacia los mejores mercados en el extranjero, Carlos Mario y sus amigos distribuyen parte de la producción hacia sus mejores clientes internos:  los estudiantes de escuela y universidad.

Gracias al cielo este problemita nada tiene que ver con los resultados académicos de  los muchachos, así como tampoco la alimentación  escolar, ni qué decir con el hacinamiento en los salones y la mala paga de los maestros. La educación en Colombia tiene múltiples factores para sus flojos resultados, sin embargo, el Ministerio y  las secretarías de educación quieren solucionar un cáncer con acetaminofén vencido. La educación es el camino para ver en estas tierras otra sociedad. Sin embargo, pareciera ser que los únicos que le ven el potencial son los mercaderes de la muerte.

Posdata.

Hoy no sabemos el nombre del próximo ministro o ministra de educación, hay una campaña fuerte para que sea un académico que conozca el sector, ojalá. El problema es que acá se confunde académico con tecnócrata.

 


Organización delincuencial que controla vastas zonas de la geografía nacional,  herederos del horror paramilitar.

Una de las grandes deudas de este gobierno en torno a la paz, fue la incapacidad para copar las zonas que controlaba la guerrilla, hoy esos territorios se disputan a sangre y fuego por diferentes actores armados, entre ellos el liderado por Carlos Mario.

Comentarios (4)

Alejandro Jaramillo Hoyos

10 de Julio

9 Seguidores

Leyendo el artículo, no veo en donde amenazó el autor a alguien...

Leyendo el artículo, no veo en donde amenazó el autor a alguien...

Alex Ballén

19 de Julio

237 Seguidores

Deber ser un perfil falso, de esos que no pueden debatir ideas, sino que insul...+ ver más

Deber ser un perfil falso, de esos que no pueden debatir ideas, sino que insultan y se van.

Alejandro Jaramillo Hoyos

10 de Julio

9 Seguidores

Estas situaciones repetidas de amenazas a quienes proponen transformaciones so...+ ver más

Estas situaciones repetidas de amenazas a quienes proponen transformaciones sociales y educativas deben ser atendidas. La sociedad debe velar por la vida de sus líderes y educadores.