Una educación que sorprenda

¿Por qué la educación ha cambiado tan poco, en un mundo tan variable y diverso? Si no cambiamos la manera de enfocar las nuevas realidades y de hacer las cosas que amerita la época actual, entonces no hemos aprendido.

Augusto Moreno
Augusto Moreno
@augustomrn. Changemaker en Todos por la Educación, ConnectX Global y Waki Foundation.
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21 de Noviembre de 2017

Sorprender. Viene del francés surprendre, compuesto por el prefijo sur que significa sobre, y que es derivado del latín super. También incluye el vocablo prender que significa agarrar, que viene del latín vulgar prendere y este a su vez de prehendere.

Prehendere está compuesta de prae, que significa antes; y hendere, que parece venir de la misma raíz que hedera (hiedra), junto con la idea de enderarse y atrapar, tal como lo hacen las plantas trepadoras.

¡Sorprendernos consiste en sentirnos agarrados, enredados, atrapados y hasta hipnotizados!

Me gustaría pensar en los años que estuve en el Jardín, el Colegio y la Universidad. Quiero pensar en esos años en los cuales nadie nos dijo que el mundo necesita gente que ame lo que hace. Los salones de clase y las experiencias que ahí se viven dejan huellas, pero muchas veces esas huellas pasan desapercibidas en medio de libros y pensamientos, que terminan siendo evaporados luego de un pesado día de insertar frases y fórmulas en una mente cada vez menos receptiva.

La información incrementa rápidamente mientras el tiempo sigue su curso y el conocimiento se estanca en las aulas. Todo cambia: Los paisajes de infancia, la música que suena en la radio… Sin embargo, la educación y nuestra manera de verla siguen siendo las mismas.

¿Por qué la educación ha cambiado tan poco, en un mundo tan variable y diverso? Si no cambiamos la manera de enfocar las nuevas realidades y de hacer las cosas que amerita la época actual, entonces no hemos aprendido.

Amar y aprender son acciones totalmente autónomas en donde la imposición no tiene cabida, convirtiéndolas así en actos realmente mágicos. Sin embargo, esperamos que niños, niñas y jóvenes amen y aprendan a hacer cosas verdaderamente distintas por el mundo, sentándolos en sillas iguales, colocando cuadernos sobre mesas iguales, mirando juntos a un mismo tablero, y limitando la experimentación y la capacidad de imaginar lo que aún no se ha escrito.

La educación necesita caos y orden: Caos, porque es inherente a la libertad, a la autonomía y a la confianza; y Orden, porque proyecta los objetivos y los propósitos. Una unión de caos y orden da paso a la experimentación. La experimentación, a su vez, permite el reconocimiento del entorno y de nosotros mismos, para luego lograr el descubrimiento de nuevas soluciones a partir del entendimiento de los problemas actuales de la sociedad.

¿Pero qué sucede hoy? Los niños se aburren. Día a día, la crisis constante que hace que se pregunten por qué hay que ir al colegio ronda en esas pequeñas cabezas que quieren explotar de ideas. Al igual que amar y aprender, aburrirse también es una elección muy personal.

La realidad es que nadie quiere aburrirse. La educación no puede ser aburrida. Necesitamos una educación que impacte, y que se convierta en el espacio pleno para que la creatividad y la pasión por el mundo se transformen en esa inexplicable razón de por qué hay que asistir al colegio.

¡Sorprender! La capacidad principal del aprendizaje es la sorpresa y la necesidad de sorpresa es el factor de cambio en la Educación actual: Menos hablar, más escuchar.

Leemos libros desbordados de conocimiento  hasta explotar, pero lo hacemos con poco ánimo de transmitirlo. Educar no consiste en mostrar una verdad única plasmada en un tablero  único y efímero. Educar es marcar con huellas de aprendizaje la motivación del ser humano, para que el tablero se convierta en experiencia y lo efímero se convierta en indeleble.

Una educación que sorprenda permite la experimentación, los retos, el descubrimiento del ser y del entorno, y la innovación en la manera de entregar y recibir conocimiento. Una educación que sorprenda necesita menos aprobar y más a probar.