Una conversación con Juan Casassus

En días pasados estuvo de gira en Colombia Juan Casassus, chileno, doctor en filosofía y sociología de la educación. Hicimos con él varios talleres sobre la educación emocional como herramienta para la construcción de paz. Comparto aquí mis notas sobre una conversación que tuvimos.

Diego Arbeláez Muñoz
Diego Arbeláez Muñoz
Asesor Fundación Empresarios por la Educación
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02 de Marzo de 2017

En días pasados estuvo de gira en Colombia Juan Casassus, chileno, doctor en filosofía y sociología de la educación. Hicimos con él varios talleres sobre la educación emocional como herramienta para la construcción de paz. Comparto aquí mis notas sobre una conversación que tuvimos.

 

¿Para qué un proceso de educación emocional para la paz?

 

La paz necesita de escenarios de interacción y diálogo con un ambiente emocional y ético que la sustente. Las emociones no se educan, lo que se educa es nuestra manera de reaccionar cuando estamos en presencia de una emoción.

 

La educación emocional es un procedimiento educativo orientado al desarrollo de la conciencia emocional y la comprensión emocional y se desarrolla en dos direcciones: hacia la conciencia de la experiencia emocional, que le es única a esa persona y que por ello revela el núcleo de su ser; y hacia la comprensión emocional, que es el proceso intersubjetivo mediante el cual una persona se vincula con el campo de la experiencia emocional de otra persona. Lo anterior implica desarrollar competencias de apertura, conocimiento, interpretación, vinculación, regulación, modulación y conexión mediante la escucha de la experiencia emocional. 

 

¿Qué papel juega allí la escuela?

 

La escuela y los sistemas educativos son, desde sus orígenes, anti emocionales. La idea de ser humano que predominaba cuando éstos se crearon era la de uno constituido básicamente por una dimensión racional, idea que todavía hoy tiene un peso enorme. Todo lo emocional y corporal era constituyente del ser animal, en oposición a esa facultad superior que era su capacidad de razonar. Todos hemos escuchado a profesores decirle a sus alumnos: “las emociones se quedan en casa, aquí se viene a aprender”. Es lo que ha dictado la cultura, que a su vez atraviesa el sistema educativo.

 

De ahí la importancia de crear un clima emocional que inicie en el aula. Se trata de una construcción muy sencilla: es el tipo y calidad de vínculo entre profesor y alumnos, y entre los alumnos entre sí, y el clima que emerge de esa doble vinculación.

 

Cuando mediante su comportamiento un maestro logra que cada uno de sus estudiantes se sepa visto, escuchado, contenido y sostenido, sin juicios ni críticas por ser quien es, que se sienta aceptado incondicionalmente, es más fácil aprender a ser pacífico y a estar en paz.

 

¿Cómo se entienden las emociones en esta propuesta?

 

Debemos primero aceptar que somos analfabetas emocionales. Las emociones se reprimen desde la niñez, especialmente en los hombres. Muchas de nuestras emociones son inconscientes y vivir en la inconsciencia emocional es estar desconectado de sí mismo. Sin embargo, nuestras emociones tienen una influencia fuerte en nosotros, son procesadas por nuestro cerebro y nos predisponen a la acción.

 

Una emoción es un flujo de energía encarnada: ocurre en el cuerpo. Es de carácter relacional, es muy importante entender que no ocurre sola, y vehicula información: da cuenta de lo que nos pasa. 

 

Por lo general no logramos percibirlas como tal, en sí mismas, sino configuradas por nuestra mente racional en forma de palabras, conceptos o imágenes cargadas de memorias y situaciones.

 

¿Qué competencias se desarrollan en el marco de la educación emocional?

 

Son siete:

 

1. La capacidad de estar abierto al mundo emocional. Una actitud básica de valoración de lo emocional es estar interesado por conocer, apreciar y estar en apertura para explorarlo. 

 

2. La capacidad de estar atento: escuchar, percibir, ponderar, nombrar y dar sentido a una o varias emociones. Conocer el espacio emocional propio y el compartido es un paso necesario previo a cualquier intento de transformación.

 

3. La capacidad de pensar y decidir tomar acciones. Algunas personas tienen más o menos dificultad que otras para percibir las emociones. Las personas que no pueden entrar en contacto con sus emociones también tienen dificultad para decidir rumbos racionales de acción.

 

4. La capacidad de comprender y analizar las informaciones relacionadas con el mundo emocional. Esto quiere decir que el mundo que vemos está fuertemente influenciado por el estado de ánimo en que nos encontremos.

 

5. La capacidad de regulación emocional.  Las emociones no son ni positivas ni negativas. Somos nosotros los que las transformamos en regalos preciosos para nuestras vidas o en algo tóxico y destructivo.  Recordemos que las emociones no se educan. 

 

6.  La capacidad de modulación o expresión emocional. Consiste en la expresión de la emoción hacia afuera, expresada en una acción. La modulación es necesaria para expresar las emociones equilibradamente, sin inhibirlas y sin desbordarse.

 

7. La capacidad de acoger, sostener y sostener al otro. En principio es necesario aceptar que no sabemos lo que le pasa al otro, pero cuando somos capaces de ser sensibles a lo que nos ocurre, es más fácil aproximarse al universo emocional del otro para acogerlo y contenerlo.

 

Por último, algo que no quiero dejar pasar: ¿Qué significa el yo como contexto?

 

Lo único que tengo de los demás en el momento presente es la experiencia que tengo de ellos. La relación que tengo con un objeto es la experiencia que tengo de ese objeto. Por eso es importante confiar en la experiencia comprendida de esta manera.  Esto implica pasar del YO como narrativa o como concepto, en otras palabras, el cuento que me hecho de mí mismo y me creo, resultando esto muy limitado pues no soy un concepto, y pasar al YO como contexto, pues YO soy la experiencia de mí. En otras palabras, el contexto interno configura la experiencia que tengo de mí.

 

Recordemos que el mundo en el que uno vive es el contexto que uno mismo ha construido a través de lo que siente, percibe e interpreta...

 

***

 

He de confesar que me dejó pensando… No dejo de aprender de Juan cada vez que tengo la oportunidad de hablar con él.

 

 

* Foto de portada tomada de: