Si quieres un cambio verdadero, camina distinto

Resulta fácil escribir que debemos confiar, delegar el trabajo, actuar colaborativamente y crear condiciones que permitan aumentar las capacidades de los demás. Lo cierto es que existe una pregunta directa por la manera en que está distribuido el poder en la escuela y ceder el poder siempre genera tensión

Catalina Ángel
Catalina Ángel
Equipo de Liderazgo educativo de la Fundación Empresarios por la Educación
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13 de Septiembre de 2017

El acuerdo de paz firmado en Colombia sigue siendo un terreno controvertido, con señalamientos y opiniones encontradas. No obstante, resulta innegable que el sueño de la paz es un motivo de esperanza. Tenemos la esperanza de dejar atrás la cultura de la guerra, de la corrupción, de sacar tajada, de arreglar los problemas a golpes. La esperanza de educar a nuestros hijos para confiar en las personas, para salir a la calle sin que el miedo les haga retroceder, de ser reconocidos por algo distinto a la guerra de guerrillas más larga de la historia.

Hay una canción que dice, “Si quieres un cambio verdadero, camina distinto”. La pregunta es: ¿Qué podemos hacer distinto? Construir la paz es un trabajo de largo plazo que reta nuestra creatividad. Cómo caminar distinto, cómo hablar distinto, cómo trabajar distinto, cómo formar distinto. Sin duda, queremos cambiar y, en unos años, mirarnos a los ojos y decirnos con orgullo: ¡Lo logramos!

Aquí hay otra afirmación, un imperativo: construir la paz no es un trabajo de unos pocos, es un trabajo de todos. De todos y en todas partes. La casa, la calle, el bus, el trabajo, la reunión con los amigos, una tarde de almuerzo, todos los espacios tienen una gran potencia para avanzar hacia nuestra meta. Otra verdad: entre todos estos escenarios, la escuela tiene un papel protagónico. Formar a las nuevas generaciones, acompañarles a forjar un camino en el que no encuentren las situaciones dolorosas que nuestra generación vivió, exige el trabajo articulado y sostenido de quienes hemos aceptado una responsabilidad mayor con la educación.

Ya hace tiempo, entendimos que orientar un proyecto de escuela no es una labor de superhéroes o súper heroínas; es decir, lograr los objetivos propuestos, excede la capacidad de un rector o de una rectora. Siempre necesitamos de otros. A propósito, Leithwood. K, uno de los autores destacados en los estudios sobre el liderazgo, señaló a principios de la década del 2000 que cuándo un líder distribuye su liderazgo, es decir, cuando reconoce y promueve que maestros, maestras, estudiantes y familias ejerzan un liderazgo efectivo, esto es, que tomen decisiones en el marco del proyecto educativo y actúen en favor de ellas, los resultados positivos de esa escuela aumentan en razón de un 27%. Entonces, si para el mismo autor, del liderazgo del rector depende el 40% del éxito de los objetivos escolares, cuándo se adoptan enfoques distribuidos del liderazgo dicha incidencia aumenta en un 27%.

¿Pero qué significa distribuir el liderazgo? Resulta fácil escribir que debemos confiar, delegar el trabajo, actuar colaborativamente y crear condiciones que permitan aumentar las capacidades de los demás. Lo cierto es que existe una pregunta directa por la manera en que está distribuido el poder en la escuela y ceder el poder siempre genera tensión. El esquema social en el que nacimos lleva a considerar que siempre hay una persona con más poder que nosotros para tomar decisiones. Así, si ganamos, el éxito es colectivo; si perdemos, la culpa es de quien firmó.

Por eso, los estudios afirman que el primer lugar de la creatividad para distribuir el liderazgo y vivir el compromiso de actuar distinto somos nosotros mismos. Se trata de hacer conciencia de las tensiones personales que surgen a la hora construir con otros y, por esta vía, negociar con nosotros mismos la sensación de poder que viene ligada al cargo que nos ha sido asignado. Entonces, desde allí, será posible disminuir dichas tensiones, aumentar el poder de los demás actores, establecer acuerdos y abrir el camino para que sus decisiones cobren valor. Una pregunta para cerrar: ¿Qué está dispuesto a hacer distinto ahora?

*Asesora en la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa. Este artíclo fue publicado en el Periódico El Mundo el 8 de septiembre del 2017

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Catalina Ángel

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 Los estudios afirman que el primer lugar de la creatividad para distribuir el liderazgo y vivir el compromiso de actuar distinto somos nosotros mismos