Ser + maestro: la importancia de los maestros del norte del Cauca*

Pensar en maestros de calidad nos obliga a mirar hacia la provincia. En el Cauca, encontramos equipos docentes reflexivos que construyen país desde los territorios que históricamente han soportado el conflicto. Una invitación a conocer sus experiencias y a entender que no solo en las ciudades se piensa en una educación que forme a los ciudadanos que el país requiere.

Juan Felipe Aramburo Rodríguez
Juan Felipe Aramburo Rodríguez
Coordinador de formación educativa en Proantioquia
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03 de Abril de 2017

Los maestros del norte del Cauca han resistido la guerra amparados en su vocación. A través de la educación convirtieron sus aulas en territorios de paz y hoy, cuando despunta el posconflicto, se preparan para seguir cumpliendo su deber como formadores en un territorio donde son protagonistas.

Lo que hace singular a un maestro del Cauca, más que su condición rural o las dificultades económicas de su contexto, es que desde su oficio reivindica tres elementos clave: la articulación de su cosmovisión a las prácticas educativas; la identidad y reconocimiento de su propio territorio, y la valoración de su cultura.

Frente a su cosmovisión, hay una rica tradición de prácticas que ejemplifican esta articulación. Así, por ejemplo, los misak, que tienen una estrecha relación con el agua, llevan a sus currículos temas de cuidado y preservación de las cuencas. Por su parte, el pueblo Nasa, ha adoptado la tulpa -un escenario de encuentro e intercambio de conocimientos- a la escuela como un punto de convergencia de padres, maestros y estudiantes, en el que abordan los principales problemas escolares.

De otro lado los temas de identidad y territorio no son ajenos al aula. Esto se ha logrado a través de la contextualización del currículo que imparten y la apropiación de su cultura. Un ejemplo de esto es que en muchas instituciones de la cultura Nasa y Misak trabajan el bilingüismo desde el uso de sus lenguas propias y el español en igual proporción. Esto permite a los estudiantes conocer sus orígenes e historia, entendiendo además la importancia del relacionamiento con otros contextos, saberes y discursos.

Las escuelas indígenas del Norte del Cauca celebran y reivindican las tradiciones culturales. Los espacios escolares son entendidos también como escenarios para la promoción de la comunidad. Esto se materializa en momentos educativos que reivindican la cultura, ya sea indígena, afro, mestiza o cualquier otra. Músicas, danzas, lenguas, prácticas culinarias y tradiciones sociales son también parte del proceso de apropiación del conocimiento.

En este privilegiado marco de construcciones educativas alternativas, tuvimos la oportunidad de desarrollar el Programa Ser+Maestro con 355 docentes de 13 municipios del norte Caucano. Más allá de una experiencia de inmersión en otras culturas, estar en provincia es una oportunidad invaluable para entender las dinámicas educativas del país y la necesidad de desarrollar programas de formación para maestros a la medida de las características territoriales.

Desde Proantioquia seguimos apostando por el campo del liderazgo en maestros como clave de la transformación educativa del país. Entendemos que ningún proceso de cambio social puede desconocer a la escuela como escenario de formación ciudadana y a los maestros como los grandes mediadores de las nuevas generaciones. Estas mismas que requieren de competencias como el trabajo en equipo, la colaboración, el liderazgo participativo y la adaptación al cambio. Ser+Maestro en el Cauca es ante todo una manera de reafirmar que el maestro es y seguirá siendo un líder de los procesos de aula, pero también de asuntos institucionales y comunitarios.

*Este texto fue coescrito con Juan Guillermo Araque, quien lideró la implementación del programa Ser+Maestro en El Cauca entre 2015 y 2016