Reduca se pronuncia sobre los resultados de las pruebas Pisa

La declaración de la red se orienta principalmente a los resultados por debajo de las expectativas, el grave pendiente de la equidad, el impacto del abandono escolar y la extra-edad como responsabilidad de los gobiernos, la necesidad de lograr mayor  incidencia en políticas públicas, como corresponsables en la garantía de este derecho fundamental, entre otros.

Luz Yesenia Moscoso Ramírez
Luz Yesenia Moscoso Ramírez
Encargada Temática de REDUCA
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13 de Diciembre de 2016

Las organizaciones miembro de Reduca coincidimos en que lo principal, en el diálogo referente a resultados en evaluaciones de gran escala, es insistir en el deber y la oportunidad de incluir a todos los niños, niñas y jóvenes en la escolaridad, pero también en el aprendizaje; que es corresponsabilidad de gobierno y sociedad ofrecer las condiciones para el ejercicio del derecho a la educación de calidad con equidad, y que la práctica de la evaluación comparativa nos pone retos a cada nación y a la región, es parte de la rendición de cuentas democrática y convoca a sostener la esperanza y a redoblar esfuerzos. Estas son las conclusiones a las que llegamos sobre los resultados de las Pruebas Pisa:

 

1.) Revisión de resultados y participantes.

Hemos revisado y comparado los resultados de la encuesta del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (Pisa, por sus siglas en inglés) correspondientes a 2015, que se hicieron públicos el día 6 de diciembre del presente año, y en la que participaron diez países de nuestra región.

De los países de Latinoamérica y el Caribe que participaron, siete tienen organizaciones participantes en Reduca: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y República Dominicana. Además de la difusión y debate que impulsaron nuestras organizaciones miembro en distintos países, a continuación exponemos nuestra visión compartida.

 

2.) Más países participaron en la prueba, pero más estudiantes deben estar representados.

El número de países de nuestra región que participan en Pisa aumento? y, dentro de cada país, aumento? el porcentaje de jóvenes que están en el sistema educativo y que, por lo tanto, quedaron representados en la muestra de la prueba.

Hay todavía variaciones importantes: Chile tiene la mayor  matricula, que alcanza al 80% de sus jóvenes de 15 años, mientras que en México, Brasil, Costa Rica y República Dominicana la proporción de jóvenes representados en Pisa esta? por debajo del 70%.

Reconocemos la importancia de incluir cada vez un mayor número de estudiantes en este ejercicio, que se vuelve así más confiable. No obstante, exigimos que el objetivo de los gobiernos sea lograr la universalidad en el acceso a la escolaridad a los 15 años, meta aún lejana en la mayoría de nuestros países.

 

3.) La precisión, la previsión y la honestidad son imprescindibles para la confiabilidad de las evaluaciones y la riqueza de su uso.

Preocupa que se presenten desajustes como la descalificación de los resultados nacionales de Argentina, sin perjuicio de resaltar la mejora de Ciudad de Buenos Aires; la confusión en torno a la correcta implementación de la metodología en el caso de República Dominicana; el descarte de Tabasco y otros intentos de lograr resultados estatales en el caso de México.

Estos tres ejemplos, que deben investigarse y aclararse en los respectivos países ilustran la necesidad de consolidar el profesionalismo ético y técnico en los equipos locales, dada la importancia de la información que Pisa puede aportar a las mejoras de calidad de los sistemas escolares.

 

4.) Resultados por debajo de las expectativas.

A pesar de los esfuerzos realizados, tanto en reformas legales, nuevas políticas públicas o planes de estudio revisados, la región sigue mostrando niveles preocupantes en cuanto a aprendizaje de los jóvenes de 15 años que se encuentran dentro de la escuela.

Ningún país latinoamericano logra alcanzar el promedio de la Ocde. En la escala de Ciencia, los evaluados en Chile, Uruguay, Trinidad y Tobago y Costa Rica se sitúan en puntajes equivalentes a dos años menos de escolaridad con respecto al promedio de la Ocde; Colombia, México, Brasil y Perú obtuvieron resultados que los ubica tres años de escolaridad por detrás de la Ocde; República Dominicana presenta una diferencia con respecto a la media de la Ocde de 161 puntos por debajo, lo que equivale a cinco años de escolaridad.

Resaltamos los logros de Colombia y Perú, que lograron mejorar en las tres áreas de aplicación de la prueba. Nos preocupa que en el resto de los países participantes no se haya logrado mantener un paso sólido en todas las áreas; hay mejoras, pero no son consistentes en todas los dominios, como los leves avances de México y Brasil en matemáticas y de Chile en lectura.

 

5.) El grave pendiente de la equidad.

Aún en los países de mejor desempeño promedio, como Chile y Uruguay, muestran una gran proporción de los alumnos evaluados por debajo del mínimo indispensable para seguir aprendiendo (35 y 41%, respectivamente).

Los niveles de logro entre los países y al interior de ellos señalan que se incluye en la escolaridad pero se excluye del aprendizaje a enormes contingentes de jóvenes de nuestra región. La principal materia pendiente de nuestros sistemas escolares sigue siendo asegurar el derecho de aprender de nuestros jóvenes.

El origen familiar y comunitario todavía determina el nivel de logro, y de ese modo la educación sigue sin cumplir su propósito irrenunciable de ecualizador social y palanca para la justicia y prosperidad de nuestros pueblos.

Los más pobres siguen recibiendo servicios educativos precarios y, salvo localizadas excepciones, no hay un esfuerzo destacable de compensación que vaya más allá de la infraestructura y en verdad atienda las necesidades con pertinencia, principalmente con educadores destacados y prácticas adecuadas que superen las limitaciones del contexto.

 

6.) Impacto del abandono escolar y la extra-edad.

Los resultados sólo muestran la situación de jóvenes escolarizados y que cursan la secundaria pero, con los niveles actuales de abandono de la región, se puede concluir que muchos jóvenes que dejaron la escuela o que apenas cursan la primaria tampoco tienen las competencias que requieren según la edad en la que se encuentren.

Si a los estudiantes que muestran el desempeño mínimo indispensable en Pisa (que no alcanzan el nivel 2) se les agregan todos los jóvenes de 15 años que quedaron fuera de la prueba (jóvenes de 15 años que están fuera del sistema educativo o  aún están en primaria), el porcentaje total de personas sin las competencias básicas aumenta de 50 a 66% en la región; al menos 2 de cada 3 jóvenes de cada generación en nuestros países quedan excluidos de las oportunidades elementales de aprender según las exigencias del mundo que les rodea, y de conducir una vida sana, participativa y con ingreso digno.

 

7.) Responsabilidad y transparencia de los gobiernos.

Sin una mejora progresiva y constante en los resultados, la región seguirá rezagada. Los gobiernos deben actuar con diligencia y celeridad para que todas y todos los estudiantes latinoamericanos logren las competencias en lectura, matemáticas y ciencia, de lo contrario nuestras niñas, niños y jóvenes no podrán desempeñarse en el mundo actual ni en el ámbito personal, ni en el profesional, ni como ciudadanos globales.

Sabemos que la educación es un proceso mucho más rico que las habilidades evaluadas en esta prueba u otros instrumentos de gran escala, pero la disponibilidad de la información que brindan desata una necesaria conversación ampliada para el cuestionamiento y la mejora de lo que se está haciendo en cada país. No basta la información, pero sin ella las discusiones se envuelven de posturas infundadas e impresiones sin evidencia.

La participación sistemática en esta u otras pruebas con muestras representativas y comparables se convierten en herramientas de monitoreo, colaboración y rendición de cuentas para la sociedad con respecto de sus gobiernos, y por ello instamos a todos los países de la región a participar en este tipo de ejercicios con la finalidad de afinar las tareas de construcción de sistemas formativos que consideren las competencias para la vida necesarias en una sociedad global.

Detrás del logro de aprendizaje de los alumnos está un tesoro de prácticas adecuadas y de soluciones estructurales que pueden conocerse y contrastarse, de manera que cada país, en el ámbito de su soberanía, puede desarrollar alternativas y cambios que respondan a su identidad e historia y al mismo tiempo que atiendan al derecho humano universal de una educación que permita a cada joven participar, con todo su potencial desplegado, como protagonista y constructor en el mundo contemporáneo.

 

8.) Es crucial incidir en las políticas públicas regionales.

En Reduca seguiremos trabajando para incidir en políticas públicas encaminadas a lograr que todas y todos aprendan para desarrollarse favorablemente como personas y para contribuir a superar la profunda inequidad que se presenta en la región.

Insistiremos en las decisiones de política pública pendientes, especialmente la continuidad de políticas de largo plazo, recursos constantes y bien invertidos, el énfasis en la formación docente adecuada, la valorización social de los maestros y la participación ampliada de las familias, las comunidades y los diversos sectores sociales en la toma de decisiones y la revisión de resultados. Todos los actores de la esfera pública estamos convocados a unirmos en pro de una mejor educación para todas las niñas y niños de la región.