Puntos de partida para la educación socioemocional de los maestros

En Proantioquia, y en particular en Ser+Maestro, insistimos en una mirada ampliada de la educación socioemocional. Para lograr que esta línea cobre sentido en la educación hay que propiciar su incorporación desde la formación inicial de los maestros. 

Juan Felipe Aramburo Rodríguez
Juan Felipe Aramburo Rodríguez
Coordinador de formación educativa en Proantioquia
92 Seguidores132 Siguiendo

0 Debates

12 Columnas

Columna

105

0

13 de Febrero de 2018

Compartimos con ustedes parte de las reflexiones que hemos construido en este sentido, lideradas por Alejandra Pineda, nuestra profesional socioemocional en el equipo de educación de Proantioquia.

 

Puntos de partida para la educación socioemocional de los maestros

Sabemos que es urgente que las nuevas generaciones puedan responder a los desafíos del mundo y afrontar los problemas globales haciendo uso de sus habilidades para la gestión emocional y el relacionamiento con otros. Por esta razón, cada vez es más frecuente escuchar en los discursos sobre educación acerca de la necesidad de formar y potenciar en los seres humanos sus competencias socioemocionales.

Para que lo anterior suceda, la escuela es un espacio privilegiado y necesario. Tanto maestros como directivos docentes pueden incorporar explícitamente el componente socioemocional en la práctica educativa y liderar instituciones educativas que avancen en el camino de ser organizaciones que aprenden y mejoran permanentemente.

Reiteramos al menos cuatro razones por las que se hace necesario y prioritario formar a los maestros, tanto en servicio como en formación, en educación socioemocional: 1) Se favorece el proceso de aprendizaje en tanto este es cognitivo y emocional; 2) se mejora el clima escolar y, por ende, la satisfacción de los diversos actores en el escenario educativo; 3) se contribuye a la construcción de la paz en los territorios desde la dimensión cultural, puesto que se despliegan los potenciales afectivo, comunicativo, creativo, ético y político, constituyéndose lo socioemocional, en un gran componente de la formación en ciudadanía; 4) se mejoran los niveles de bienestar psicológico y físico de los maestros y la calidad de sus vínculos.

Con estas claridades, reiteramos nuestra preocupación por la formación de los estudiantes de licenciaturas, los futuros maestros del país. Iniciamos un grupo de Ser+Maestro en 2017 con estudiantes de diversas licenciaturas y de distintos niveles de la formación. Después de pasar por el primer módulo: Educación Socioemocional, nos queda como conclusión que el vacío existe y persiste; pero, además, que no se tiene claro cómo se va a subsanar este vacío, porque no hay lineamientos ministeriales que den cuenta de que esos contenidos se están proyectando como parte de los currículos de formación de maestros.

Evidentemente, si ellos siguen llegando a las escuelas con escaso conocimiento del tema y bajas habilidades socioemocionales, no habrá posibilidad de que éstas se desplieguen hacia otros actores y niveles.

En este sentido, proponemos crear una especie de “DBA socioemocionales” para la formación de maestros, donde estas competencias serían fundamentales:

- Autoconciencia y autonomía emocional, para que se conozcan mejor a sí mismos, gestionen sus áreas de fortaleza y de oportunidad, desarrollen un pensamiento autocrítico y se gobiernen a sí mismos como ciudadanos.

- Regulación y expresión emocional, para encontrar vías de gestión interna y externa de sus emociones, y con ello, mejorar su bienestar psíquico y su asertividad en la comunicación.

- Empatía, para comprender la emocionalidad en el otro y conectar con ella.

Desde la óptica del saber-hacer, un maestro debería empezar su ejercicio profesional, con claridad acerca de cómo inciden las emociones en los procesos de enseñanza y aprendizaje, y contar con habilidades básicas para impulsar estrategias que favorezcan lo que en Ser+Maestro llamamos tres R´s en el ambiente de aprendizaje: Reconocer, Recoger y Regular la emoción.

Si bien hoy celebramos que existan más iniciativas de formación socioemocional de los maestros en servicio, la brecha hay que cerrarla desde la formación inicial de los mismos y el punto de partida debe ser un acuerdo sobre el perfil del maestro al que le vamos a apostar como sociedad colombiana.