Por una empatía hacia las comunidades

Las competencias científicas sociales y la historia pueden ayudarnos a enfocar la empatía hacia comunidades y así, al involucrarnos emocionalmente, aportar a la educación para la paz.

Juan Camilo Aljuri
Juan Camilo Aljuri
Educación
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06 de Julio de 2017

Desde que se publicaron los Estándares básicos de competencias ciudadanas (MEN, 2006) hemos visto a docentes en todo el país intentar incluirlas en el aula. Este no ha sido un ejercicio sencillo, bien porque la literatura pedagógica no es amplia (ni suficientemente pedagógica) o porque no es accesible a los docentes, salvo por algunas excepciones que el Ministerio de Educación Nacional ha editado, reeditado y divulgado.

Como resultado, muchos docentes han escogido algunas de las habilidades que componen estas competencias y las han intentado enseñar a partir de metodologías que sufren por no perder el norte disciplinar, que es por el que realmente van a responsabilizar al docente luego de la llegada de los resultados de las pruebas SABER (no las de ciudadanía).

Más allá de esto, se deber reconocer que hay experiencias maravillosas desde diferentes áreas disciplinares, de manera transversal: docentes de matemáticas que por medio del trabajo en equipo desarrollan habilidades comunicativas (como la comunicación asertiva) o docentes de ética que se desprenden de la educación tradicional para trabajar habilidades cognitivas (como la identificación de consecuencias de una acción). Pero estas son la excepción en el contexto colombiano.

Una de las dificultades más grandes que han traído consigo las competencias ciudadanas se encuentra en el desarrollo de las habilidades emocionales y en particular, el de la empatía. Hay grandes vacíos en cómo acercarse a la emocionalidad de los y las estudiantes y, en el caso de la empatía, se presenta un doble reto por lo que significa e implica (MEN, Guía No.6, 2004a y Estándares, 2006):

1. Debe permitir involucrarse emocionalmente con la situación de otra persona, es decir, intentar sentir lo que esa persona siente.

2. Lleva a actuar a favor del bien común.

Estos dos puntos son la esencia de la empatía como la conocemos y queremos enseñarla y son, cada uno, sujetos de amplias discusiones académicas y pedagógicas. En ese sentido, con la publicación del libro Against Empathy: The Case for Rational Compassion de Paul Bloom a finales de 2016, se hizo vigente de nuevo este debate.

Bloom (2016) ofrece diferentes argumentos contra la empatía, siendo uno de ellos, su limitación: solo podemos sentir empatía por una persona a la vez, lo que impide que pensemos en grupos de personas y esto la hace miope e insensible a datos estadísticos (p. 23). Para ejemplificar, dice:

De hecho, no puedes sentir empatía por más de una o dos personas al mismo tiempo. Inténtalo. Piensa en alguien que conozcas que esté pasando por un mal momento y trata de sentir lo que el o ella siente. Siente el dolor de esa persona. Ahora, al mismo tiempo has esto con alguien más que esté en una situación difícil, pero con diferentes sentimientos y experiencias. ¿Puedes sentir empatía por dos personas? Si sí, bien, felicitaciones. Ahora añade una tercera persona a la mezcla. Ahora intenta diez. Luego cien, mil, un millón. (Bloom, 2016, p. 25)

El ejercicio es interesante y obliga a confrontar el punto dos de la definición dada atrás: si se siente empatía por una sola persona, ¿cómo se podría actuar a favor del bien común de las personas de una comunidad? No hay una respuesta fácil, pero existen otros caminos que tal vez pueden ayudar a aportar al debate.

Qué tal si, además de educar a niños y niñas en la habilidad de sentir lo que otros sienten, se aprovechan las enseñanzas de las competencias científicas sociales (MEN, 2004b), dándole un especial énfasis a las relaciones con la historia y la cultura, espaciales y ambientales y ético-políticas. Estas relaciones son las que caracterizan un contexto histórico, determinando unas coordenadas espaciales y temporales.

Ese reconocimiento de un contexto permite sobrepasar las generalizaciones con que usualmente nos referimos en Colombia: "pueblos donde hubo presencia de las FARC", "comunidades desplazadas por el paramilitarismo", "municipios donde no hay presencia del Estado". Cada pueblo, comunidad y municipio vivió sus particularidades y reconocerlas, es parte de la deuda histórica que se tiene con ellos.

Además de esto, el análisis de un contexto nos permitiría utilizar también nuestras emociones e imaginación, no para “ponernos en los zapatos de otro”, sino más bien para “pararnos junto a otros”, comprendiendo la forma en que esa comunidad se relaciona con su medio y entre ellos: con esto, comprenderíamos fenómenos sociales y podríamos sentir empatía por un grupo de personas.

De esta manera un estudiante se podría involucrar emocionalmente con un contexto particular, es decir, intentando pensar cómo se vivía en él, reconociendo las dinámicas de las injusticias que allí se presentaban, descubriendo las formas de resistencia, las luchas que vencieron y las derrotas y así, por medio de la empatía, podría buscar mecanismos para actuar a favor del bien común de una comunidad.

Por supuesto que hay más preguntas que respuestas en esta propuesta: ¿es exclusiva de la clase de ciencias sociales e historia?, ¿qué pasa cuando el contexto es el presente o el que un estudiante está viviendo?, ¿es en verdad ese reconocimiento contextual una forma de empatía o simplemente un conocimiento histórico?

La empatía es un tema que ojalá nunca se deje de discutir y en un contexto encaminado hacia la paz, como el colombiano, es un deber pensar estrategias que nos permitan preocuparnos y ser justos con los individuos como también con las comunidades que sufrieron la guerra. Dicha justicia se halla en el reconocimiento (entre otros) y este se puede aprender, creo, enseñando a "pararse junto a esos individuos".

 

Bibliografía

Bloom, Paul (2016). Against Empathy: The Case for Rational Compassion. Harper Collins.

Chaux, Enrique; Lleras, Juanita; Velázquez, Ana María (2004). Competencias Ciudadanas: De los Estándares al Aula Una propuesta de integración a las áreas académicas. Ministerio de Educación Nacional y Universidad de los Andes.

Ministerio de Educación Nacional (2004a). Guía No.6, Estándares Básicos de Competencias Ciudadanas, Formar para la ciudadanía ¡SÍ es posible!

Ministerio de Educación Nacional (2004b). Guía No.7, Estándares Básicos en Ciencias Naturales y Ciencias Sociales, Formar en ciencias ¡SÍ es posible!

Ministerio de Educación Nacional (2006). Estándares Básicos de Competencias en Lenguaje, Matemáticas, Ciencias y Ciudadanas Guía sobre lo que los estudiantes deben saber y saber hacer con lo que aprenden.


Ver: Chaux, Enrique; Lleras, Juanita; Velázquez, Ana María (2004) Competencias Ciudadanas: De los Estándares al Aula Una propuesta de integración a las áreas académicas. Ministerio de Educación Nacional y Universidad de los Andes.