Paro de maestros: represión retardada

La represión ha sido el lenguaje de nuestros gobernantes desde tiempos de la joven república, esperábamos que en tiempos de discursos de paz, la violencia legal del Estado se reservara para salvaguardar las fronteras y perseguir la delincuencia.

Yesid González Perdomo
Yesid González Perdomo
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13 de Junio de 2017

“La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas con otros medios.” Parece ser que el Presidente y ganador del premio Nobel de Paz conoce a profundidad esta frase del militar alemán Carl Von Clausewitz, uno de los más influyentes teóricos sobre el tema bélico.

Y lo quiero plantear desde la perspectiva de una implementación de un proceso de paz frágil por los incumplimientos del Estado, y que supondría la superación de la violencia como elemento central de la lucha política.

Por consiguiente, en un escenario de pos acuerdo debe ser claro que las contradicciones económicas, políticas y sociales no desaparecerán, todo lo contrario, con el silenciamiento de los fusiles, la conflictividad social debe aumentar, excluida la violencia de los sectores marginados y rechazados por las mieles de la riqueza neoliberal, estos deberán expresar en las calles sus inconformidades, colocando en boca de la opinión pública sus más sentidas reivindicaciones.

Después de los paros del Chocó, Buenaventura, arroceros, taxistas y maestros, el único que se mantiene es este último, a pesar de haber sido publicados los decretos de aumento salarial, soportar la presión de la gran prensa, que inicia sus labores todas la mañanas reclamando el derecho a la educación de 8 millones de niños, niñas y adolescentes, las amenazas por parte de la ministra de educación de descuentos y sanciones, la muerte de 4 docentes en medio de un mes de paro, la brutal represión por parte del ESMAD el día viernes 9 de junio en Bogotá, la pregunta es, ¿por qué se mantiene?

La respuesta no es tan sencilla, pero pone en evidencia la posición falsa de la ministra que enfatizaba en las reivindicaciones salariales, el egoísmo del paro y la obstinación del gremio.

La realidad es que el debate central de la negociación tiene que ver con el Sistema General de Participaciones, sistema que garantiza los recursos para educación, salud, agua potable y saneamiento básico.

Eso sectores  se han visto desfinanciados después de la modificación del situado fiscal[1] en el año 2001, así pues, la solución involucra al gobierno con sus mayorías en el congreso, el dilema es, que los maestros sindicalizados solicitan un aumento generoso de dicha bolsa, situación que beneficiaría directamente a las comunidades educativas de todo el país y que en el terreno representan la infraestructura, alimentación, libros y recursos técnicos que necesita una jornada única digna.

Por último, como docente en ejercicio de mi derecho de huelga, sí se me hizo bastante raro que no nos hubieran reprimido antes, tal vez estaban demasiado ocupados con Buenaventura, o tal vez no era pertinente golpear a los maestros cuando todos los días nos bombardean con las democráticas marchas en la hermana república de Venezuela, o tal vez por la impopularidad y proceso de revocatoria de nuestro querido doctor y magíster Enrique Peñalosa, en fin, la represión ha sido el lenguaje de nuestros gobernantes desde tiempos de la joven república, esperábamos que en tiempos de discursos de paz, la violencia legal del Estado se reservara para salvaguardar las fronteras y perseguir la delincuencia que no nos deja ni en medio de las multitudinarias marchas del último mes.