Los mensajes de Francisco + jóvenes + [email protected]

Más allá de discutir lo que atañe a lo religioso, quisiera hacer énfasis en algunas reflexiones que este gran líder mundial le deja al pueblo colombiano y entre líneas a [email protected] [email protected] 

 Alexander Ballén C.
Alexander Ballén C.
Investigador Observatorio Nacional de la Calidad Educativa
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16 de Septiembre de 2017

Colombia, es un país laico y con libertad de culto, de acuerdo con su carta política. Sin embargo, resulta interesante la importancia cultural, política y hasta pedagógica que ostenta el sumo pontífice de la iglesia católica. Más allá de discutir lo que atañe a lo religioso, quisiera hacer énfasis en algunas reflexiones que este gran líder mundial le deja al pueblo colombiano y entre líneas a [email protected] [email protected] 

La semana pasada, el país se conmocionó con la visita del Papa Francisco. No solo aquellos manifiestamente devotos de la iglesia católica, sino también quienes encontramos suficiente sensatez en sus mensajes y reflexiones. El Papa hizo énfasis en el proceso de transición que necesita Colombia y en los diferentes retos y dificultades que tiene nuestra sociedad para superar barreras de desigualdad, corrupción, injusticia, entre otras brechas profundamente relevantes.

El mensaje del Papa a los jóvenes fue claro: "Por favor, no se metan en el chiquitaje, ni en vuelos rastreros ¡Vuelen alto!".  El mensaje incentiva a los jóvenes a soñar, y a decir NO a la mediocridad y a los sueños limitados. Por supuesto, que este mensaje también aplica a [email protected] [email protected], y es una invitación a seguir soñando con contribuir a mejorar este país, por la vía de la educación, porque la juventud no es solamente una noción explicada por la edad, sino por la actitud frente a la realidad.

La juventud se caracteriza por el deseo de transformación, es la rebeldía contrahegemónica inconforme con la desigualdad social; con la devastación del ambiente; es la necesidad de activarse y conectarse con otros para construir una mejor sociedad. Los viejos son quienes ya han perdido las ganas de luchar y la amplitud de los sueños. En la sociedad del siglo XXI emergen nuevos liderazgos de jóvenes inquietos y sensibles socialmente. En  mi perspectiva, estamos frente a un escenario ideal para movilizar cambios culturales si logramos conectarnos entre los jóvenes y estimular a otros a que lo hagan en función del bien colectivo.

Francisco, quién no desconoce el contexto histórico de nuestro país, hizo énfasis en acontecimientos como la Patria Boba, y nos convoca a reflexionar sobre las consecuencias de las divisiones de orden político. Divisiones que hoy además de ser latentes, seguimos pagando con creces. Por este motivo, Francisco llama especialmente a los jóvenes, dado que está en las manos de las nuevas generaciones el poder de transformar a Colombia: “Cuánto los necesita Colombia para ponerse en los zapatos de aquellos que muchas generaciones anteriores no han podido o no han sabido hacerlo, o no atinaron con el modo adecuado para lograr comprender!”.

El reto es oxigenar a Colombia y llenarla de utopías saludables, soñando, moviéndose y arriesgándose, siguiendo adelante sin temores. En sus homilías y mensajes dio a entender que la facilidad del encuentro en los jóvenes es fundamental para comunicarnos y construir sociedad. Sin pretender que todos seamos homogéneos, hay que comprender que más allá de las diferencias somos ciudadanos que comparten un hermoso territorio, y esta idea de comunidad debe ser sembrar unidad en torno a la construcción de la paz.   

Francisco realizó también una petición a los  estudiantes y jóvenes: "Escuchen esto que les pido: que ayuden a sanar los corazones. No tengan miedo, solo así se animarán a descubrir el país que se esconde detrás de las montañas, el que trasciende a los titulares de diarios (...), ese país que no se ve”  hizo énfasis en la importancia y en la capacidad que tienen las nuevas generaciones para hacer frente y descubrir la Colombia profunda que muchos desconocen u olvidan.

También tuvo tiempo de halar las orejas y enviar mensajes contundentes contra los adoradores del dinero y aquellos que solo piensan en sus intereses particulares: “Hay densas tinieblas que amenazan y destruyen la vida: las tinieblas de la injusticia y de la inequidad social; las tinieblas corruptoras de los intereses personales o grupales, que consumen de manera egoísta y desaforada lo que está destinado para el bienestar de todos; las tinieblas del irrespeto por la vida humana”. De acuerdo, porque ese es otro de los males culturales que nos han legado especialmente las élites del poder a partir de un currículo oculto que coadyuvan a difundir los medios masivos de comunicación, lanzando un mensaje errado en el que muchos incautos caen.

Es desde la escuela en donde batallamos contra esos valores de egoísmo, facilismo y destructor de la vida, imperante en la cultura. Los maestros debemos seguir construyendo bases éticas que contribuyan a pensar, sentir y actuar en función del bien común, de la justicia y por el respeto humano. Así si será posible avanzar hacia la reconciliación social y construir una Colombia sin conflicto armado, y sin el grave conflicto social.

Está claro que las enseñanzas del Papa trascienden al escenario católico y reafirman la importancia de saldar deudas, reformular y poner en orden muchas circunstancias negativas en las que se encuentra el país. Su visita, claramente ha significado un ejercicio pedagógico de reflexión para toda la sociedad colombiana, un aliciente para muchos en sus esfuerzos por construir una mejor sociedad.