Los colegios no pueden ser espacios para la guerra

“Es imposible soñar, negociar e intentar construir un país en paz, cuando nuestras instituciones educativas siguen siendo espacios propicios para la guerra y la violencia”: Sentiido y Colombia Diversa.

Angela Constanza Jerez Trujillo
Angela Constanza Jerez Trujillo
Gerente de Responsabilidad Social
184 Seguidores0 Siguiendo

4 Debates

31 Columnas

Columna

205

0

07 de Junio de 2017

Estamos a dos meses de que se cumplan tres años de la muerte de Sergio Urrego, el joven que con su caso de acoso escolar por su orientación sexual puso de manifiesto la falla estructural del Sistema Nacional de Convivencia Escolar.

Precisamente a Sergio recuerdan Sentiido y Colombia Diversa en la introducción de ‘’, investigación que desarrollaron y coordinaron estas dos organizaciones con el apoyo técnico de Gay, Lesbian & Straight Education Network (GLSEN) y Todo Mejora Chile. “El objetivo de esta encuesta, que también se llevó a cabo en otros seis países de América latina (Argentina, Brasil, Chile, México, Perú y Uruguay) fue conocer los niveles de acoso, intimidación y violencia que vivieron niños, niñas y jóvenes LGBT en sus colegios durante el año 2015”, se lee en la introducción.

No había tenido ocasión de conocer el estudio, pero en estos días, por un análisis que estaba realizando sobre el tema de convivencia en los colegios, di con él. Varios de sus hallazgos me llamaron la atención y quiero compartirlos porque sé que a muchos nos interesa que haya un mundo mejor para TODOS. Así, en mayúsculas y subrayadas.

La escuela es el lugar donde se aprende a leer y a escribir, para decirlo de manera simple, y se desarrollan las capacidades que necesitamos para ser y hacer aquello que valoramos como proyecto de vida. Pero también y, sobre todo, es el sitio donde se aprende a convivir con los demás, a ponernos en sus zapatos, a tener sentido de colaboración y solidaridad. Algo que por lo visto es escaso en nuestras instituciones educativas, según los siguientes hallazgos:  

-El 67,0 por ciento de los encuestados (581 estudiantes LGBT entre los 13 y 20 años de edad de la mayoría de departamentos de Colombia)  informó que se sintió inseguro/a en su colegio debido a su orientación sexual.

-Casi más de la mitad (54,8 por ciento) se sintió inseguro/a debido a la manera como expresa su género.

-El 36,6 por ciento evita ir a los baños por incomodidad o inseguridad.

-El 68,9 por ciento manifestó haber escuchado a otros estudiantes hacer comentarios homofóbicos con frecuencia o siempre.

-El 32,4 por ciento dijo que sus compañeros nunca intervenían cuando escuchaban esos comentarios.

-Casi tres de cada cuatro estudiantes LGBT (70,2 por ciento) fueron víctimas de acoso verbal en su colegio debido a su orientación sexual; el 18,7 % fue víctima de este tipo de acoso regularmente o a menudo.

-El 43,0 por ciento fue víctima de acoso físico en el colegio debido a su expresión de género, y el 11,8 por ciento informó que este tipo de acoso ocurrió regularmente o a menudo.

-El 42,6 por ciento fue víctima de acoso físico debido a su orientación sexual, y el 11,6 por ciento lo experimentó a menudo o regularmente.

-El 25,2 por ciento de los/las estudiantes afirmó haber sido sancionado por ser LGBT o que otro alumnos fueron sancionados por el mismo motivo en el colegio durante el último año.

-Un 62,7 por ciento de estudiantes LGBT reportaron el hecho de no sentir apoyo ni aceptación por parte de los/las demás estudiantes, de los cuales 30,3 por ciento fueron neutrales o indiferentes a la situación.

Como señala el estudio, estas y otras cifras más demuestran que los estudiante LGBT son víctimas de acoso y no tienen la confianza suficiente para presentar denuncias (59,4 por ciento lo dice), y que los que denuncian, solo aproximadamente la mitad encuentra una respuesta eficaz por parte de la institución.

A pesar de estas dificultades, sus aspiraciones educativas se mantienen. El 81,6 por ciento de los estudiantes encuestados quiere ser profesional con posgrados y el 15,9 por ciento, profesional universitario.

“Lo anterior nos lleva a pensar que los/las estudiantes LGBT, a pesar de las dificultades, barreras y obstáculos, y situaciones de violencia y acoso que pueden vivir en sus escuelas, no pierden la esperanza de continuar adelante. Esta sensación puede ser muy familiar para adultos LGBT: la idea de que todo puede mejorar, y algún día se podrá vivir y desarrollarse en espacios libres de discriminación es una aspiración recurrente, y una esperanza que se mantiene viva, a pesar de las dificultades que se encuentran en el presente”, concluye el estudio.

Finalmente, llama la atención a autoridades y docentes para que tomen medidas urgentes que cambien esta realidad porque ninguna persona, menos un niño o adolescente, tiene que sufrir la vulneración de sus derechos para poder estudiar. Entre las recomendaciones que da para ello están: revisar las formas y los canales de comunicación, el tipo de lenguaje y de contenidos utilizados en las clases, los prejuicios personales y las limitaciones ante el manejo de situaciones riesgosas pero avaladas socialmente.

“Es imposible soñar, negociar e intentar construir un país en paz, cuando nuestras instituciones educativas siguen siendo espacios propicios para la guerra y la violencia. Para cambiar esta situación, es necesario que la educación libre de prejuicios y de discriminación sea una apuesta de Estado y sociedad”, dice y coincido ciento por ciento en ello.