Lo agridulce de Pisa

Pisa muestra un país donde, en el mejor de los casos, uno de cada dos estudiantes no alcanza los niveles básicos para desempeñarse efectivamente en una democracia, pues no comprende lo que lee, no logra crear experimentos sencillos, ni puede resolver problemas matemáticos simples.

María Carolina Meza Botero
María Carolina Meza Botero
Directora Ejecutiva Fundación Empresarios por la Educación
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12 de Diciembre de 2016

*Este artículo fue escrito por María Carolina Meza Botero y .

 

Finalmente, el pasado 6 de diciembre se dieron a conocer los resultados de las pruebas Pisa. Además de medir competencias en ciencias, lectura, matemáticas y resolución de problemas de manera colaborativa en estudiantes de 15 años en 72 países, los resultados suministran una rica información de diversos factores asociados al aprendizaje, relacionados con aspectos de contexto, docentes, establecimientos educativos y sistemas educativos.

Colombia muestra una gran mejoría, lo cual es sin duda motivo de alegría. Pero al verlos en detalle, se refuerza nuestra misión de continuar trabajando por una educación de calidad para todos los niños y niñas del país y la región.

En ésta ocasión, Colombia aparece como uno de los tres países que mejoraron su desempeño en lectura, matemáticas y ciencias junto a Perú y Qatar. Sin embargo, preocupa que Colombia, como los demás países de Latinoamérica que participaron, esté lejos de alcanzar el promedio de la Ocde en todas las áreas evaluadas.

Pisa muestra un país donde, en el mejor de los casos, uno de cada dos estudiantes no alcanza los niveles básicos para desempeñarse efectivamente en una democracia, pues no comprende lo que lee, no logra crear experimentos sencillos, ni puede resolver problemas matemáticos simples. En promedio, nuestros estudiantes tienen un aprendizaje equivalente a 3 años menos de escolaridad que el promedio de la Ocde. 

Hemos mejorado, pero a este ritmo de crecimiento Colombia estaría a 29 años de alcanzar el promedio actual de la Ocde, según el BID. En el escalafón nos posicionamos más cerca al promedio, esto se relaciona con la mejora de los aprendizajes, pero también con el ingreso de nuevos países a la prueba.

Al mirar los factores asociados explorados en la prueba, entre los países evaluados Colombia tiene el más alto porcentaje de estudiantes que repiten años y muestra preocupantes niveles de ausentismo escolar. La correlación entre nivel socioeconómico de los estudiantes y sus resultados sigue siendo alta.

Y al ver las diferencias en resultados entre las ciudades que apostaron por medirse esta vez -Bogotá, Medellín, Manizales y Cali- y el resto del país, encontramos enormes diferencias, con rezagos importantes en los niños y niñas que no viven en dichas ciudades. Esto habla de las enormes brechas que aún persisten en nuestro sistema educativo.

Como todas las transformaciones sociales, en educación los cambios son lentos, pero hay países como Vietnam que han demostrado que con inversión, constancia, y compromiso de toda la sociedad es posible mejorar aceleradamente el sistema educativo.

Los estudiantes que en esta ocasión presentaron sus pruebas fueron aquellos que ingresaron al sistema educativo hace aproximadamente 10 años. Ha pasado una década de reformas e inversiones importantes que han posibilitado impactos en los aprendizajes de los estudiantes, sin embargo, no han sido suficientes.

Es claro que Latinoamérica sigue sin poder garantizar para todos el derecho a una educación de calidad. Nos sumamos a la declaración de , como su representante en Colombia, e instamos a “nuestros gobiernos a actuar para que todas y todos los estudiantes latinoamericanos logren las competencias en lectura, matemáticas y ciencia, de lo contrario nuestras niñas, niños y jóvenes no podrán desempeñarse en el mundo actual ni en el ámbito profesional ni en el personal, ni como ciudadanos globales”. (REDUCA, 2016)

Los sistemas de evaluación son una herramienta fundamental para revisar, reorientar y fortalecer políticas y programas en pro de la construcción de un sistema educativo que brinde oportunidades de aprendizajes de calidad para todos.

Estos resultados son un insumo y una oportunidad para comprender lo que está pasando hoy en nuestras aulas de clase, y dan señales de alerta que nos deben llevar como sociedad a priorizar la educación en la agenda pública. Ahora que estamos repensando el país, debemos ver en la educación nuestra mejor herramienta para lograr una paz estable y duradera para todos.

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