Liderazgo en maestros: más allá de la motivación

“Los docentes pueden transformar la realidad educativa de una comunidad que tenga niveles de violencia o conflicto involucrando a sus estudiantes con estrategias innovadoras." Wemerson Da Silva Nogueira

Juan Felipe Aramburo Rodríguez
Juan Felipe Aramburo Rodríguez
Coordinador de formación educativa en Proantioquia
75 Seguidores132 Siguiendo

0 Debates

11 Columnas

Columna

144

0

28 de Noviembre de 2017

Texto co-escrito con Alba Osorio, profesional de dinamización didáctica de la Fundación Proantioquia.

 

Son muchas las reflexiones que continuamente se entablan en torno a la calidad de la educación en la región. También han sido bastantes los esfuerzos y recursos invertidos, representados en premios, adecuación de plantas físicas, programas de dinamización escolar y capacitaciones, entre otros. Todos estos elementos, que buscan el mejoramiento integral de la práctica educativa, han arrojado algunos resultados, aún incipientes. Sin embargo, hay un elemento que es común a todos estos acercamientos:  el rol fundamental que cumplen los maestros en el logro educativo.

Por lo anterior, una educación para el siglo XXI exige el desarrollo de competencias, no solo en los estudiantes, sino también y muy especialmente en los maestros que están dirigiendo los procesos de aprendizaje. En estos últimos es evidente la importancia del fortalecimiento de competencias socioemocionales y comunicativas, complementadas con el desarrollo de características de liderazgo educativo y transformacional, que apunten al mejoramiento del clima escolar, la dinamización del aula, y a la resolución de problemas institucionales y del contexto.

En el caso de los docentes, este liderazgo se traduce en seis acciones del ejercicio profesional: la planeación de las acciones educativas estructuradas, la creación e incorporación de ambientes de aprendizaje, el desarrollo de estrategias de mediación, la incorporación de prácticas de evaluación, la comunicación en los diversos escenarios institucionales, y la creación de reflexiones e investigaciones sobre su quehacer pedagógico. 

Las acciones citadas tienen la ventaja de ser parte constitutiva del desempeño profesional de los maestros en la cotidianidad escolar. Ninguno de estos procesos demanda un rol distinto al de un maestro que reconoce el entorno, planifica e intenciona sus clases y construye saberes pedagógicos desde la reflexión de su hacer.

Por lo anterior, la noción de liderazgo educativo en docentes que defendemos en Ser+Maestro, implica una construcción que fundamentalmente entiende al maestro como productor de saber. Esta situación requiere que nuestros profesores accedan permanentemente a procesos de formación, observación e intercambio entre pares (no solo de su propia institución) y trabajos articulados con sus directivos docentes a través de estrategias de planeación educativa integral.

A partir de nuestras reflexiones en diversos departamentos del país, nos hemos dado cuenta que una clave para entender el “éxito” de un proceso educativo está determinado por la capacidad de agencia y liderazgo que tienen los estudiantes respecto a sus contextos y realidades. En las instituciones donde encontramos esta característica es común hallar maestros líderes, con capacidad de desplegar procesos de transformación comunitaria usando diversos saberes y al aula como un espacio para la creación conjunta, el trabajo colaborativo y la reflexión situada.

En concreto, estas ideas entienden la escuela como un centro comunitario, al estudiante como un agente de cambio y al maestro como líder de procesos basados en la apropiación social del conocimiento. Estamos convencidos que con este enfoque damos pasos firmes hacia la construcción de mejores aulas y mejores sociedades.