La Primavera de la Esperanza

Estar en la Cumbre y ver a tantos jóvenes y ciudadanos de varios rincones del planeta hablando de paz y de maneras de construirla en Colombia, me llenó de ilusión.  En una era en la que como mencionaron varios nobeles,  hay gobiernos que pretenden construir muros y hacer de la ignorancia una fuerza, Colombia es una luz para el mundo.
 
 

Camila Díaz Samper
Camila Díaz Samper
Coordinadora del programa RESPIRA en Colombia
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22 de Febrero de 2017

Hace pocas semanas fue la Cumbre Mundial de Premios Nobel de Paz en Bogotá. Fueron tres días de interesantes y profundas conversaciones sobre la paz en el mundo y en Colombia. Los 28 laureados que vinieron pudieron compartir sus experiencias y darnos valiosos consejos para este momento que vive el país, el cual Oscar Arias, Premio Nobel de Paz de Costa Rica, denominó como ¨La Primavera de la Esperanza¨.

¿Qué pasó con la paz que ya no volvió a sonar tanto? Después del plebiscito se estallaban los medios y  las redes sociales de opiniones. Pero como suele pasar a menudo, ya se bajó la efervescencia del momento. Durante la Cumbre más de 5.000 excombatientes de Las Farc se trasladaron de la selva a las distintas zonas veredales sin disparar un solo tiro, pero casi nadie habló del tema. En su intervención en la Cumbre, Sergio Jaramillo, Alto Comisionado para la Paz dijo que no entendía porque no estábamos bailando con esta noticia. Yo tampoco entiendo. Más allá de las imperfecciones del acuerdo y de los egos que rondan, que esto esté pasando en Colombia después de 52 años de guerra, es para que todos bailemos. Pero siempre es más fácil hablar de lo malo. De lo que no funciona. Que politizada está la paz. 

 Para mi estar en la Cumbre y ver a tantos jóvenes y ciudadanos de varios rincones del planeta hablando de paz y de maneras de construirla en Colombia, me llenó de ilusión.  En una era en la que como mencionaron varios nobeles,  hay gobiernos que pretenden construir muros y hacer de la ignorancia una fuerza, Colombia es una luz para el mundo. 

Increíble fue oír al Presidente Santos hablando de compasión y de amor como base de un real proceso de paz.  De la importancia de ¨desarmar el corazón¨ primero. No puede haber un real proceso de reconciliación, perdón y no repetición en Colombia si no empezamos por trabajar en nosotros mismos. Sino empezamos a construir puentes en lugar de muros entre todos.

Se viene la parte más complicada de esta anhelada paz. Se viene el postconflicto. Se vienen la elecciones del 2018. Se comienza a implementar lo que se acordó en La Habana con todos los retos que esto implica. Se viene el momento en el que cada uno de nosotros nos tenemos que mirar en el espejo y empezar a actuar acorde a la paz que queremos construir. Se vino el momento de ser proactivos. De despolitizar la paz. De humanizar todo el proceso. La paz empieza en casa. La guerra gana cuando nos quita todo, incluso la posibilidad de sentirnos humanos. La guerra gana si no actuamos. la guerra gana si no derribamos los muros del corazón y la mente. 

La Cumbre fue un evento muy importante para Colombia y aún asi no tuvo mucha exposición en  los medios como me hubiera imaginado. Reunió a muchas personas que están trabajando por la paz en el país y en el mundo. Predominó la asistencia de los jóvenes. Dejó importantes recursos. Proclamó a Bogotá como ciudad mundial de la paz por un año. Volvió a poner el tema de la paz sobre la mesa. La paz no puede pasar de moda. No puede ser coyuntural. No puede depender del próximo Presidente de Colombia ni de los egos de los candidatos.

Como dijo Rigoberta Menchú, Premio Nobel de Guatemala, hagamos un pacto de vida en donde el respeto, la compasión, la dignidad y la tolerancia sean los legados de paz para las futuras generaciones. Sigamos hablando de paz de una manera constructiva. Estallemos las redes sociales con lo bueno que está pasando y no solo con lo que no funciona. Pensemos en el rol activo que cada uno de nosotros vamos a cumplir en esta ¨Primavera de la Esperanza¨ en Colombia y pongamos manos a la obra. La paz es con todos. Solo la paz puede escribir la nueva historia de Colombia.