Juguemos para aprender a convivir

Los niños tienen mucho que enseñarnos sobre cómo vivir unos con otros. Para ellos las diferencias entre personas no existen y lo han aprendido a través del juego. Expertos en esta materia estarán en Bogotá entre el 26 y 28 de octubre.

Angela Constanza Jerez Trujillo
Angela Constanza Jerez Trujillo
Gerente de Responsabilidad Social
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14 de Octubre de 2016

Suena poético pero es cierto, el juego es el mejor lenguaje para la convivencia. Y es así, porque el juego desarrolla en las personas competencias que les permiten interactuar con las demás. Con el juego aprenden a trabajar en equipo, a cooperar, a pedir ayuda y a ayudar a los demás, a seguir instrucciones, a manejar emociones (a quién no le da un poco de rabia perder y una alegría profunda ganar), a autorregularse y a entender la perspectiva de los otros. De igual forma, permite que los individuos aprendan a negarse de manera apropiada, a ser críticos, a  reconocer la mentira, la trampa, la injusticia y la justicia.

“El juego es una manifestación de cultura humana y en el juego (y a través del juego) nos mostramos a nosotros mismos y a los demás cómo somos realmente sin importar la edad, pues somos juego cuando nos abandonamos a él desde el placer y el deseo. Una parte de quienes somos se construye en la identidad lúdica y es el juego el que permite transitar por diferentes identidades como ensayo de vida”, dice Javier Abad, el experto internacional en educación artística, que hace tres años fue invitado por el Gobierno a conversar con maestros, gestores culturales, coordinadores de laboratorios de artes, mediadores de primera infancia y estudiantes de licenciaturas, entre otros, acerca de la importancia de la formación artística a lo largo de la vida.

Abad es doctor de la Universidad Complutense de Madrid, profesor titular de Educación Artística en la Facultad de Educación del Centro Superior de Estudios Universitarios de Formación del Profesorado La Salle (Centro Adscrito a la Universidad Autónoma de Madrid) y miembro del grupo de expertos en educación artística de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), por mencionar solo algunos de sus títulos. Está impulsando en su país y en otras zonas del mundo la idea de que estudiantes, profesores y padres de familia realicen instalaciones para que a través de esta manifestación del arte contemporáneo creen un espacio simbólico donde representen una idea o un mensaje intencionado. Muy similar a lo que hace pocos días hizo la artista Doris Salcedo en la Plaza de Bolívar de Bogotá.

El profesor Abad asegura que en la creación de las instalaciones suceden muchas cosas: niños y adultos comparten, el adulto reconoce la creatividad del niño, surgen de manera espontánea ciertas reglas, se dan  acciones de imitación, exploración, apropiación y trasformación simbólica del espacio; además la narración que hace el niño de sus ideas le permite explorarse y conocerse a sí mismo. Para los más pequeños es una cuestión de juego, pues la actividad no tiene límite de edad.

“En la pedagogía actual tenemos que aprender de los niños. Y el papel de los docentes es facilitar procesos, para que los propios niños edifiquen espacios través de los cuales construyan su propia existencia… La historia de vida –de cada niño o niña- es el mejor material de la educación artística, y en general de toda su educación’”, dice.

Pues bien, estas ideas las traerá a Colombia próximamente porque estará en el VI Encuentro Internacional de Juego, Educación y Ludotecas: Lenguaje y Ambientes para la Convivencia, que se realizará en Bogotá, en la Universidad San Buenaventura, del 26 al 28 de octubre. El evento es organizado por la Corporación Juego y Niñez, que cuenta con el apoyo de varias entidades.

Con Abad estarán conferencistas internacionales de talla mayor, que con toda seguridad dejarán los mejores aprendizajes a quienes estamos interesados en que la educación dé a nuestros niños las destrezas que necesitan para una sana convivencia, para ser buenas personas.

El biólogo y médico chileno Humberto Maturana, nominado al premio Nobel de Medicina y ganador del Premio Nobel Alternativo de Medicina, es otro de los invitados. Con sus conocimientos científicos sobre el cuerpo humano ha desarrollado conceptos como la biología del amor y el juego como lenguaje de la convivencia. Una eminencia en su campo y conocido por quienes estudian pedagogía.

“El 99 por ciento de las enfermedades humanas tiene que ver con la negación del amor y no estoy hablando como cristiano, no me importa lo que haya dicho el Papa, no estoy imitando lo que él dice, estoy hablando desde la biología. En lo emocional somos mamíferos. Los mamíferos son animales en que el emocionar es, en buena parte, consensual y en los que el amor en particular juega un papel importante. Se ve en los animales domésticos. Si no se le hace cariño al perro, se pone triste, se enferma”, dijo alguna vez el profesor.

Finalmente, también estarán la brasileña Adriana Fiedmann, doctora en Antropología y creadora y coordinadora de la Comunidad de Aprendizaje Mapa de la Infancia Brasilera y del NEPSID–   (Núcleo de Estudios e Investigaciones en Simbolismo, Infancia y Desarrollo) y partícipe de un proyecto con Unicef de construcción de paz. Y el belga  Michel Van Langendonckt,  master en Economía y en Política con posgrado en Sociología de la Universidad Libre de Bruselas. Fundador en 1989 de Alpa ludismes, una ludoteca dedicada a la atención de adultos, y experto en diseño de juegos y juguetes.

Además estarán expertas colombianas en la temática de la Universidad Nacional, Pedagógica y San Buenaventura, quienes mostrarán las competencias emocionales, ciudadanas y de creatividad que se desarrollan en los niños que juegan. Conocimiento que tienen a partir de investigaciones.

El objetivo del encuentro es reflexionar sobre el aporte del juego como factor protector de la niñez y como lenguaje que aporta a una cultura de paz, un asunto nada menor para el momento que el país está viviendo.

 

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