El debate como formador de ciudadanos informados

Si bien el conocimiento no es suficiente para formar a un ciudadano ejemplar ya que más allá de saber sobre ciudadanía se debe practicar la misma, el mismo es sin duda base y requisito fundamental para ser un buen ciudadano. (...) El debate ha motivado en forma entretenida a cientos de personas en América Latina a ser ciudadanos informados.
 

Roddy Enrique Rodríguez
Roddy Enrique Rodríguez
Gerente General - Centro Incide / Liga Colombiana de Debate
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01 de Agosto de 2017

Cada vez que pienso en cómo debe ser la educación de calidad encuentro gran utilidad buscando inspiración en aquellos maestros y actividades formativas que marcaron mi crecimiento como persona, como profesional y como ciudadano.

Específicamente, al pensar en cómo educar para la ciudadanía recuerdo que he sido muy afortunado en haber disfrutado de actividades que me han permitido crecer exponencialmente, y que al ser algunas de ellas de fácil adopción por parte de centros educativos, considero de gran importancia explicar por qué y cómo deben ser adquiridas las mismas por todo aquel que quiera educar para la paz.

Los próximos artículos explicarán, a través de distintos relatos, cómo el debate ayuda en forma sencilla y concreta a construir competencias ciudadanas. Dentro de dichas competencias incluimos conocimientos, competencias cognitivas, emocionales, comunicativas e integradoras, así como ambientes democráticos que promuevan la construcción del ciudadano que necesita Colombia.

Quisiera comenzar por tanto por los conocimientos, ya que si bien no son suficientes para crear a un ciudadano ejemplar (pues más allá de saber sobre ciudadanía, se debe practicar la misma), son sin duda base y requisito fundamental para darle bases a un buen ciudadano. Específicamente, quisiera compartir como algunas actividades despertaron mi interés en conocer y mantenerme al día en torno a lo público.

Como una gran cantidad de jóvenes, yo solía ser una persona relativamente apática respecto al devenir nacional e internacional. Como muchas personas de mi edad, mi principal preocupación eran el fútbol y las chicas, lo cual no tiene de malo, pero conocer sobre la alineación y estrategias del Real Madrid, así como salir con la chica que me gustaba no me iba a hacer un mejor ciudadano. Sin embargo, dicha actitud cambió cuando entré al mundo del debate competitivo y los modelos de naciones unidas.  

En el debate bajo el formato “policy” aprendí a buscar soluciones a problemas complejos, así como también a evaluar propuestas de políticas públicas valorando sus potenciales daños y beneficios,   mientras que bajo el formato “parlamentario británico” me vi motivado a leer noticias constantemente y mantener la mente abierta ante distintas corrientes de opinión pública,  ya que las mociones de los debates nos eran dadas con 15 minutos de antelación al debate y podían versar  sobre los temas más variados.

En el Modelo de Naciones Unidas debía investigar sobre un asunto particular, así como conocer las realidades de otros países, lo cual permite hacer contrastes con la realidad nacional, aprender de buenas prácticas internacionales, entre otros conocimientos útiles para cumplir el rol de ciudadano.

A partir de allí creció el hábito de informarme para contribuir a tomar decisiones responsablemente, incluso luego de haberme retirado de dichas actividades. Se mantuvo el interés en investigar sobre a los actores políticos y sociales, las formas de participar, las leyes, la carrera y propuestas de los candidatos, buscar mejores soluciones a los problemas, informarme sobre los mismos, el diagnóstico de ellos y posibles alternativas entre otros elementos fundamentales para el ejercicio de la ciudadanía.

Desde que tengo dicho hábito, considero que he crecido como ciudadano. Considero que soy una persona que puede contribuir a construir un futuro común como parte de una comunidad política a la que pertenezco, sea cual sea esta. Lo mejor de todo es que no soy el único, ya que son cientos de personas que han pasado por actividades similares y que comparten muchas de dichas características, razón por la cual considero tendría un impacto positivo que la mayor cantidad de niños pudiese ser parte del debate, para así cultivar las sed de conocimiento sobre asuntos públicos y ciudadanos.

En los siguientes artículos relataremos cómo el debate ha contribuido a crear competencias ciudadanas en cientos de jóvenes en América Latina. Dichos relatos nos dan una muestra concreta de cómo la educación ciudadana, a través de sus distintas formas, puede efectivamente contribuir a hacer mejores ciudadanos, y desde el Centro Incide y la Liga Colombiana de Debate nos alegra contribuir de esta forma a la construcción de un mejor país desde la educación y la ciudadanía.