Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

El cuidado de lo público

El cuidado de lo público por reductio ad absurdum, en tres escenas y un breve colofón:  

Alexander Ruiz Silva
Alexander Ruiz Silva
Coordinador del Doctorado en Educación de la Universidad Pedagógica Nacional
193 Seguidores0 Siguiendo

0 Debates

17 Columnas

Columna

424

5

22 de Marzo de 2018

Escena 1. El hombre invisible (martes 6 de marzo de 2018, primeras horas de la mañana)

Me dirijo a la universidad por la entrada de la 73, el vigilante me pide el carnet, mientras por un lado pasa, como dueño de casa, un hombre que a juzgar por su apariencia se encuentra en el límite de la indigencia. Arrastra una enorme maleta de rodachines, que alguna vez fuese color rojo o violeta, en dirección a la casita de biología. No se siente obligado a mostrar identificación alguna; realmente, ni siquiera se la piden; saluda a todos los que se le acercan chocando amistosamente sus puños. Lo pierdo de vista mientras me dirijo al doctorado eludiendo innumerables obstáculos en el camino.

Sin explicación alguna, porque la memoria es así: misteriosa, insondable, caprichosa, vinieron a mí personajes de las series policiacas de los años 80 del siglo pasado, entonces pensé: “No hay que ser Columbo, Koyak, Cannon, Baretta -bueno Baretta quizás si-, para imaginar el contenido de la maleta". 

Otra serie televisiva de la misma época relampagueó en mi mente, El hombre invisible: un joven de aspecto lastimero camina por la calle arrastrando evidencia significativa, se dirige a un efusivo y acogedor lugar de negocios. Unas horas después el contenido de la maleta se ha es-fumando por completo. Las fuerzas de seguridad del Estado nunca lo vieron en la calle, no lo registró ninguna de las cámaras de video que la policía tiene dispuestas en los postes de la luz, arriba de los semáforos, en las terrazas de los edificios; los vigilantes de la empresa de seguridad que la universidad se ve obligada a contratar por miles de millones de pesos al año tampoco lo vieron entrar. Todos los que tendrían que verlo están perfectamente entrenados para no hacerlo, la transparencia del hombre es conveniente y cómoda. Quienes tienen la obligación profesional, el trabajo de detectarlo, requerirlo, detenerlo y judicializarlo fuera de las fronteras de la universidad obtienen jugosos beneficios al no hacerlo. Eso, en plata blanca, explica su estable y sostenida presencia, su inadvertido paso.

 

Escena 2. La micro-privatización parasitaria (martes 6 de marzo de 2018, primeras horas de la mañana)

A la hora que entro a la universidad ya está abierta la cafetería, la misma que beneficia a un porcentaje significativo de estudiantes con el servicio de desayunos y almuerzos a precios simbólicos, pero también están funcionando las ventas no autorizadas que otrora fueran chazas y que hoy son enormes tiendas dotadas de máquinas de café exprés, tostadoras eléctricas, hornos microondas, ruidosas  licuadoras, pupitres para los clientes y una intrincada red de cables de diferente calibre que se tejen en el piso de manera amorfa y dan la impresión de estar conectados a los lugares más remotos del universo, pero realmente lo están a los tomacorrientes de la universidad.

Mientras pienso que es un verdadero milagro que no haya habido una electrocución masiva cualquier día lluvioso y logro llegar a la oficina del doctorado sin tropezarme con nada, me percato de que un joven, aprovechando la distracción de las asistentes del programa, se dispone a sacar dos sillas de la salita de juntas.

 

-¿Para dónde va con esas sillas?- le pregunto.

-Es que las necesito.- Me contesta en tono desafiante.

-No se las puede llevar.- Le digo convencido que con eso es suficiente para resolver el impase.

-Pero si esas sillas son públicas.- Me dice con cara de indignación.

-Sí, justo por eso, porque son bienes públicos no puede usarlos a su antojo.-

-Es que lss voy a utilizar acá en la universidad, la chaza queda aquí nomás.- Riposta convencido de que ha dicho algo inapelable.

-Mire, esas sillas están en mi inventario, si se pierden o se dañan las tengo que pagar yo, así que déjelas ahí y váyase a leer, en caso de que se interese en esa  insólita actividad, o a hacer lo que quiera, pero con sus manitas vacías. –Le digo, en el límite de la paciencia-.

 

No sé si fue la apelación al inventario, la invitación a la lectura o mi alusión a sus manitas, pero logré persuadirlo de que dejara las sillas y volviera al dinamismo comercial de su chaza -quizás muy pronto kiosco de inverosímiles proporciones-, justo ahí, en la cara oriental de la plaza Darío Betancourt.

 

Escena 3. La impunidad inercial (Martes 6 de marzo de 2018, al caer la tarde).

Corría el rumor de que el tropel por fin había terminado, entonces bajé caminando por la avenida Chile y tomé la carrara 12.  Parado en la mitad de la calle, con los ojos rojos, por efecto del mismo gas que me quemaba la garganta, un colega, directivo de la universidad, coordinaba la evacuación. Me saludó de paso mientras a lo lejos se escuchaban voces que advertían: "calle despejada, derechos humanos, salida segura". En el marco de la puerta de la universidad se encontraba amontonado un grupo de jóvenes, ahora disfrazados de estudiantes, en la típica pose de los atletas de una maratón en espera de la señal de largada. Me pareció una escena cinematográfica. Esto me pasa a menudo: veo algo impactante o curioso o incluso demasiado corriente y pienso: “qué bueno sería inmortalizar este instante en una película de ficción”. En momentos así creo poseer la sensibilidad del cineasta, del testigo de los tiempos y las cosas… segundos después hago pie en la realidad y me convenzo, de nuevo, que haberme hecho profesor fue una buena decisión. 

Me tomó unos segundos comprender que quienes estaban a punto de salir de la universidad no podían ser estudiantes, profesores, funcionarios o trabajadores, que acaso por conmoción emocional o por una suerte de necia curiosidad se hayan quedado dentro más de cuatro horas respirando ese aire nocivo y escuchando de cerca la estridencia de las explosiones. La joven tropa –treinta, mal contados- que se disponía a huir, con la consabida protección de organismos estatales, era una parte gruesa del elenco de una larga y mala película, que para ese entonces ya rodaba su última escena. La otra parte del casting, vestidos con un atuendo a mitad de camino entre robocop y soldado de las sombras de Star Wars, se había retirado de la calle para facilitar la partida de sus contrincantes. 

Si al lector le incomoda la comparación con una escena cinematográfica, por lo menos tendrá que concederme que lo ocurrido tiene mucha similitud con el espectáculo de la lucha libre: combatientes osados, saltos acrobáticos, piruetas rutinarias, humo, ruido, insultos estereotipados y espectadores excitados. Al final, el combate se termina por físico cansancio o por puro aburrimiento, en cualquier caso, el resultado está siempre definido de antemano. En este patético juego cada luchador justifica a su oponente: máscara versus cabellera, aunque los verdaderos ganadores no son nunca ellos, que viven de migajas, sino los empresarios del espectáculo. Sería cómico si no fuera tan peligroso. Al fin y al cabo, cuando se abandona la confrontación de ideas y se adopta la pose radical de los fanáticos e incomprendidos, la vida deviene farsa.

Caminé casi hasta la otra calle, golpeé en el portón del parqueadero y al entrar pude ver mi auto solitario y milagrosamente indemne a los efectos de aquella lamentable parodia de los juegos del hambre. Entonces, un chico que tendrá algo más de veinte años reprendió al vigilante por haberme dejado entrar, y en actitud de jefe de escuadra exigió que le explicaran quién era yo y porqué me dejaban seguir sin su autorización. Confieso que mi reacción pasiva del momento no tuvo nada que ver con el autocontrol, sino con esa suerte de rabioso mutismo al que solemos caer algunas personas cuando se nos mezclan en el alma sentimientos de indignación, impotencia, ira e intenso dolor. No fue sino hasta diez minutos después, camino a casa, que vinieron a mí las palabras que debí haber pronunciado en ese momento, eran tan lúcidas pero a la vez tan inútiles que ahora mismo soy incapaz de recordarlas.       

 

Colofón:

Muchas veces hemos oído decir que cada quien es dueño de sus propios miedos; en mi caso, lo admito, se trata de una íntima, abyecta y vergonzante posesión de la que me cuesta mucho deshacerme. No obstante, pienso que como educadores tenemos la obligación moral y política de creer en la autoridad de los mejores argumentos, de defender apasionadamente nuestras posturas, de aprender de nuestros errores, de intentar enmendarlos, de no callar ante la infamia, de insistir en sostener interacciones sinceras y pacíficas. Sé que otros(as) comparten conmigo la convicción de que el cuidado de lo público, la defensa de la universidad pública y de nuestra profesión de enseñar –como la llamaba Max Horkheimer- exige, hoy más que nunca, que nos enfrentemos a nuestras propias limitaciones y que volvamos a creer en la capacidad transformadora de nuestras acciones.

Comentarios (5)

Andres Felipe Garcia Rovira

22 de Marzo

2 Seguidores

Excelente entrada, una de las mas absurdas contradicciones que uno observa en ...+ ver más

Excelente entrada, una de las mas absurdas contradicciones que uno observa en la izquierda, es "la defensa de lo publico" pero cuando los vendedores ambulantes invaden el espacio consideran que asi como cuando sus alcaldes y politicos robaban los presupuestos, lo importante no es que algo sea publico, sino quien tiene derecho a apropiarse del mismo. Cuando uno observa que todos los sindicalistas de alto status promueven la universidad publica, no consideran que ellos si tienen mas ingresos deban pagar lo que podrian, sino asumen debe ser gratis, desconociendo que esos recursos son los que en ultima permitirian que un estudiante de escasos recursos tuviera la oportunidad de estudiar. Al final el discurso de lo publico no es por proteger para todos , reconociendo que el que mas tiene mas debe poner, sino una lucha de clases donde existen dos colores, si eres pobre no tienes reglas(aunque ellos estan en esa categoria, no por lo que tienen sino porque son sus defensores) y con el doble estandar todo el que tarte de salir adelante tiene que ser destruido por el peso de la ley, si es el tendero, que si tiene el permiso de la alcaldia para el aviso, que el pago a sayco, la tasa bomberil etc.

Al final se ha generado la fractura en el concepto de lo publico y se apropian de los derechos de todos evitando construir tegido social, porque en el fondo terminan generando grupusculos ad infinitum para coptar rentas y privilegios que funcionan como los carteles de contratistas que dicen combatir, los ejemplos que muestra son dicientes, pero lo peor es que todas estas estructuras parasitarias terminan siendo instrumentos para las elites sindicales y politicas de izquierda mientras en la base lo que busca se termina obteniendo cual migajas.

Alexander Ruiz Silva

22 de Marzo

193 Seguidores

Hola Andrés Felipe. Agradezco tus comentarios. Sin embargo, creo que la le...+ ver más

Hola Andrés Felipe. Agradezco tus comentarios. Sin embargo, creo que la lectura polarizada entre izquierdas y derechas no contribuye a la búsqueda de salidas razonables par la educación superior pública. Claramente la universidad pública requiere financiación estatal, pues su crisis actual proviene, en buena medida, del borramiento del Estado de sus responsabilidades históricas. Sin embargo, en nuestra universidades públicas nos tenemos que hacer cargo de nuestras contradicciones, ligerezas e indiferencia si queremos defender el derecho a la educación, en serio, y si queremos hacerle justicia a todos nuestros logros académicos y esfuerzos cotidianos. Solo así se podrá contrarrestar la estigmatización mediática sobre las cosas que suceden en la universidad. Saludos.
Alex

Andres Felipe Garcia Rovira

22 de Marzo

2 Seguidores

Hola Alex, la afirmación de que financiación publica requiere financiación ...+ ver más

Hola Alex, la afirmación de que financiación publica requiere financiación estatal, no significa que el 100% de los recursos provengan del presupuesto general de la nación, en la nacional hoy existen ingresos adicionales por consultorias que le hacen a las entidades publicas y privadas como otros ingresos, eso es gestión de recursos eficiente(similar a lo de las sillas estaban en su inventario)

Siempre me intriga que les suene aberrante en un pais con recursos escasos que quien pueda pagar el costo de la educación publica por su nivel de ingresos no les suene que lo deberia hacer. La matricula maxima de la nacional es el 40% del costo unitario por estudiante, si hoy llega a estudiar el nieto de Sarmiento Angulo a la nacional(que no es raro porque la mayoria de los que pasan son de colegios privados), no les parece justo que él y todos los que tienen capacidad de poder adquisitivo le reconozcan en la matricula al estado el costo unitario del servicio?, si en los servicios publicos eso pasa, asi como en salud, porque en la educación les suena exotico?, es mas en su ejemplo de bienes publicos, no le parece que en un pais pobres se debe primero priorizar los recursos hacia los mas pobres, Colombia antes y despues de impuestos y subsidios tiene el mismo Gini, UK lo mejora en diez decimas, que les molesta de que quien pueda reponerle al estado el costo de la educación publica, lo haga?, Me parece que su reflexión sobre el recurso publico de las universidades se queda en lo accesorio, si usted me pregunta si que los que puedan pagar lo hagan soluciona la crisis y evita que el estado gire mas recursos, diria que no, pero es un paso inicial, asi como el de evitar que esas maletas entren en frente de todos y se desaparezcan en una hora.

Alexander Ruiz Silva

23 de Marzo

193 Seguidores

Hola Andrés Felipe. Muchas gracias por sostener el diálogo, a propósito de ...+ ver más

Hola Andrés Felipe. Muchas gracias por sostener el diálogo, a propósito de mi escrito. Lo peor que nos suele suceder a quienes expresamos nuestros puntos de vista en medios de comunicación o escribimos trabajos académicos es que no genere reacciones, que no sea posible la deliberación. De hecho, eso me ha pasado particularmente aquí, por lo que dejé de escribir en este portal por algunos meses.

Pero bueno, volviendo al asunto central de nuestro diálogo, dices muchas cosas con las que estoy de acuerdo. Por ejemplo, priorizar la atención a la población más pobre. La UPN atiende a estudiantes de los estratos socio-económicos más bajos (1 y 2) -ningunos de los hijos de los "cacaos" de este país estudia para ser profesor de escuela, de modo tal que está universidad requiere más inversión pública que la que actualmente tiene. Nuestros estudiantes requieren mucho más apoyos que los de otras universidades públicas, créeme.

De otro lado, dices bien al señalar que las universidades públicas no pueden esperar del Estado el 100% de la financiación. Acá en la UPN superamos el 40% de recursos propios (provenientes del centro de lenguas, proyección social, venta de servicios, etc). Eso puede leerse, como algo positivo, ejemplar, y de alguna manera lo es, pero estamos reventados. Atendemos casi once mil estudiantes, con menos de 200 profesores de planta (el resto son catedráticos u ocasionales, bastante mal remunerados) y nuestros indicadores de calidad no son nada malos, tenemos 18 grupos "A", cuatro "A1", muchos otros en "B", en la última convocatoria de Colciencias, 8 investigadores Senior (entre los que orgullosamente me cuento) y dos profesores eméritos (entre los 60 o algo más algo que tiene todo el país), a quienes, a propósito ayer le hicimos un bello homenaje en el marco de la lección inaugural de nuestro doctorado (que tengo el orgullo de dirigir). Entre otras cosas, recientemente el MEN le otorgó a este programa acreditación por 10 años, la máxima que se ha otorgado en Colombia a programa doctoral alguno), al tiempo que la AUIP (Asociación, Iberoamericana de Posgrados) nos otorgó un premio de Calidad.

Andrés Felipe, te digo todo esto para re-marcar que acá se hacen muchas cosas, con muy pocos recursos, "se le saca agua a las piedras", como dice un colega, pero si la des-financiación -que ha sido constante, permanente, sistemático- sigue al ritmo que viene o se intensifica aún más, con el nuevo gobierno (de la corriente ideológica que sea) universidades como esta muy probablemente va a dejar de existir, y la alternativa no puede ser, no alcanza a ser: "produzcan más recursos propios". Por eso es que escribí este texto, porque ya son muchos los problemas estructurales que tenemos y que compartimos con otras universidades públicas, para sumarle a esto la indiferencia, el desgobierno, micro-privatización, el ejercicio de la violencia... en fin. Somos responsables directos e indirectos de algunos de estos problemas y tenemos que ser creativos y fuertemente autocríticos si queremos empezar a resolverlos, por que claramente estamos cada vez más solos frente a los mismos.
Un saludo.
Alex

Andres Felipe Garcia Rovira

23 de Marzo

2 Seguidores

Alex: Me parece que tienes la razón en el tema especifico de la Pedagogica, p...+ ver más

Alex: Me parece que tienes la razón en el tema especifico de la Pedagogica, pero tu eres consciente que en la Nacional si pasa y a mi me parece una aberración, posiblemente no recojas muchos recursos adicionales de esa forma, pero si da una buena señal moral, quien puede pagar deberia pagar y no obtener un subsidio que conceptualmente deberia ser para los menos favorecidos, es un tema de equidad, solo una persona que deba pagar porque lo puede hacer los costos unitarios de su educación, te genera recursos para alguien mas que si necesite el apoyo.

A mi este tema me causa sentimientos encontrados como creo que le sucede a la mayoria de los Colombianos, pero mi abuelita fue profesora de una normal y sé que los profesores no son los mejores pagados, pero te digo 3 cosas que particularmente me molestan del tema. Los postgrados en el magisterio para subir en el escalafón normalmente los monopolizan los miembros de fecode, por lo que terminas gastando recursos de capacitación, mejorando el ingreso de la persona a alguien que no te aporta en una discusión de politica publica porque siempre esta protegiendo su grupo de interes y la gran masa de profesores solo tiene como forma de ascender, alinearse con fecode, lo que transforma la educación en un instrumento politico y no en una herramienta para el desarrollo(esto es percepción como ciudadano), 2 tu eres educador sabes lo que un mes sin colegio impacta en el proceso de formación de un niño, que ademas es de escasos recursos entonces le estas quitando de las pocas herramientas que el estado le brinda por un tema de recursos, que es sistematico y tercero cuando uno ve el circo de la pedagogica obstruyendo la via mes a mes en la septima hacia la casa de Nariño, tu crees que honestamente no genera una reacción en los ciudadanos en contrario, es el juego de protestar por protestar, solo por incomodar al otro, uno dice si tienen derecho y la pregunta es mas sofisticada si lo piensas como marketing, tu crees que existe un ciudadano en un bus que no piense que es ganas de joder?, terminas quitandole valor a la protesta y volviendola un commodity.

Te admito una cosa y es que todo esto que nos cuentas de los logros en generación de recursos y niveles de calidad que nos muestras realmente cambian percepciones y es algo que valdria la pena mostrar mas, pero te digo sinceramente que esa percepción, asi como el hecho de las pedreas en la Nacional afectan no solo la marca de la universidad que es un tema que deberian valorar, porque el producto(la calidad educativa) lo tienen, pero afecta aun mas a los egresados que tienen que salir al mercado laboral con la etiqueta de mejores universidades, pero nadie dispuesto a pagar mas, porque dices esta persona puede ser un problema en lugar de alguien pilo que me aporte, es mas al final ves que el hecho de que el egresado este empoderado de su universidad(cosa que no esta mal per se), le impide tratar de engranar en el sistema y genera una gran frustración, eso es un desperdicio para el Pais pero te digo que no solo pasa aqui, en Mexico pasa entre el TEC y la UNAM, asi como en Francia o Italia, disculpa si me sali del tema pero creo que el hilo conductor es el mismo, asignación eficiente de recursos escasos y valoración de lo publico. Ojala hubiera alguna forma de que la universidad publica saliera de este ensimismamiento y valorará mas la percepción de la ciudadania, porque creo que construimos una sociedad mas desigual en la medida en que por la forma(Pedreas, etc)destruyen un foro que deberia ser icono para la sociedad, no solo para la comunidad de la red publica.
Saludos y trata de escribir mas, creo que necesitamos mas personas que se indignen por los recursos publicos con la amplitud que tienen y que no crean que es sencillamente robar lo que perjudica a la sociedad, porque habiendo tantos parqueaderos cerca a la U, aun tiene que tolerar la ciudad que la gente parquee en las aceras, son cuestiones que creo tienes la autoridad para abordar y el tipo de discusiones que invita este tipo de textos.
Muchas gracias y Saludos
Andres