El cuerpo en la educación: más allá del entrenamiento físico*

“No tenemos un cuerpo, somos un cuerpo".  Álvaro Restrepo
Si en algo se ha caracterizado la reflexión educativa en la última década es en la ruptura de los modelos tradicionales. Esta situación se justifica en una idea simple: vivimos en un mundo tremendamente diferente.

Juan Felipe Aramburo Rodríguez
Juan Felipe Aramburo Rodríguez
Coordinador de formación educativa en Proantioquia
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18 de Septiembre de 2017

La incorporación de las TIC, el flujo acelerado de información y las necesidades de la sociedad actual hacen necesario pensar en modos alternativos de enseñar y aprender.

En medio de este panorama es siempre útil pensar como la escuela puede ser un escenario que replica escenarios de exclusión, o por el contrario, posibilita nuevas formas de acercarnos al otro como un sujeto en capacidad de construir su propia identidad y manifestarla en diversos entornos sociales

Justamente aquí es fundamental recordar al cuerpo como elemento indispensable en las prácticas educativas. Los maestros, cuando median sus clases, tienen como recurso fundamental su propio cuerpo. Con él cuentan historias, manifiestan emociones, crean vínculos con sus estudiantes; mientras que estos, en medio de sus búsquedas individuales  llegan a diversos saberes desde las experiencias físicas permeadas por los sentidos desde el hacer.

Claramente en nuestros currículos aparece el entrenamiento físico desde el deporte, pero es necesario pensar que aprendemos con el cuerpo en todas las áreas y momentos de la vida. La educación no puede seguir pensando que el cuerpo solo puede usarse en las horas asignadas a la educación física, mientras que en las otras áreas solo se estimula la mente, negando la incorporación de saberes desde experiencias sensoriales y de contacto con los otros.

Mientras no pensemos que el cuerpo manifiesta procesos de identidad no podremos desmarcarnos de los estereotipos que replicamos permanentemente y que nos distancian de un sociedad en convivencia pacífica. Esta reflexión se enmarca en una ética del cuidado de sí y del otro, y es un camino posible para pensar en una construcción de paz sostenible desde el entorno escolar.

Celebramos iniciativas como el Colegio del Cuerpo de Cartagena, que incorpora reflexiones de la educación corporal a los procesos de educación formal. En este caso, se ha venido entendiendo que el cuerpo no es el contenedor de la mente, sino un espacio de construcción cultural en si mismo. En Proantioquia, por otra parte, creemos que educarnos en la comprensión del cuerpo como elemento clave en la mediación es indispensable.

Desde Ser+Maestro adelantamos una nueva línea de mediación para docentes. Allí estamos explorando el cuerpo de los maestros como un elemento clave para la educación en ciudadanía, el mejoramiento de las prácticas de aula, y sobre todo una posibilidad de crear espacios de construcción con los otros.

Como siempre, pensar en educación implica reconocer que los caminos están por construir. Nosotros, por lo pronto, pensamos que llegar a una educación corporal en las escuelas es una manera de aportar a la consolidación de escenarios respetuosos del otro como un sujeto en construcción. Ojalá que pronto, como país, podamos entendernos como un cuerpo colectivo en función de una sociedad más respetuosa y equitativa.

* Este texto fue coescrito con Carolina Taborda Arboleda , actriz de teatro y profesional de mediación en Proantioquia