Educación, espiritualidad, cultura y civilización

"Si queremos tener un mejor país debemos comprometernos con una educación de calidad que cultive y civilice"

Alberto Espinosa
Alberto Espinosa
Cofundador de la Fundación Empresarios por la Educación
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15 de Mayo de 2017

La espiritualidad es una dimensión propia del ser humano que complementa lo físico y lo mental, le permite comprender su existencia, la vida y la muerte y darle sentido a sus actos y comportamientos. 

En su libro El camino, la verdad y la vida, K. G. Dürckheim afirma: “La finalidad de todo educador debería ser la manifestación de lo divino en la formación de una persona, formar a un ser humano a través del aprendizaje, de manera que lo que sabe hacer sirva para lo que debe llegar a ser… La espiritualidad forma y transforma al ser humano, potencia su capacidad de cultivarse para avanzar hacia ser totalmente humano, inspira y orienta, ayuda a comprender el universo y la correlación entre las partes y el todo, a encontrar la misión y a hacer la tarea”.

Nuestra comprensión del universo, de la naturaleza, del hombre, de la vida y de la muerte se constituye en la principal fuerza motivadora para actuar. Si analizamos diferentes culturas y diferentes personas vemos que conciben la vida de distintas maneras. Por ejemplo, si observamos el comportamiento de un musulmán, un ateo, un budista, un católico y un calvinista, por poner sólo algunos ejemplos, vemos que su actitud ante la vida, ante la divinidad y ante el trabajo son totalmente diferentes: cada uno le da importancia a cosas distintas y se relaciona con los demás en forma propia, logrando resultados en las áreas que son importantes para él.

Wayne Dyer, en su libro Magia Real plantea:

“Volvernos seres espirituales con cuerpo material.

Examinar el foco de nuestra vida y nuestras creencias.

Mirar hacia adentro de nosotros mismos.

Un ser espiritual reconoce que hay más que los cinco sentidos, mira hacia adentro, tiene conciencia de su ser.

El ser espiritual está conectado con los demás, sabe que su relacionamiento con los demás es la clave de su vida.

La meditación diaria, permanente, lo acerca a la realidad”.

La espiritualidad es vivencial. No se trata solo de pensamientos o creencias, sino de experiencias. Lo que transforma a una persona es la vivencia, su introspección para cuestionarse las grandes preguntas de la vida.

Además, la  espiritualidad tiene múltiples manifestaciones y está ligada a nuestras experiencias personales y culturales, por lo que puede ser percibida desde el arte, la música, la pintura, la poesía o cualquier otra expresión humana.

La cultura ha sido definida por muchos como el cultivo del espíritu humano, la formación de la mente o el conjunto de saberes y conocimientos acumulados por la humanidad a lo largo de su historia. También es definida como la forma en que las sociedades manifiestan visiones de mundo o ideologías, creencias, valores, costumbres, leyes e instituciones, el lenguaje, los rituales y las normas de comportamiento.

De otro lado, tanto el Diccionario de la Real Academia Española como el Oxofrd Dictionary coinciden en que “civilizar es sacar a alguien de un estado bárbaro o salvaje, instruyéndole en las artes de la vida, de modo que pueda progresar en la escala humana.

Immanuel Kant afirmó que la civilización es el refinamiento de las costumbres, que nos cultivamos por medio del arte y de la ciencia, nos civilizamos al adquirir buenos modales, comportamientos que conduzcan a convivir en armonía con los demás y desarrollar nuestra capacidad de disfrutar con las oportunidades sociales.

Cuando hablamos de progresar en la escala humana no nos referimos solamente a aumentar el ingreso per cápita, a eliminar la pobreza absoluta o a satisfacer necesidades básicas, se trata de ser más humanos, poder reflexionar sobre nosotros mismos, responsabilizarnos de nuestra vida y nuestro futuro, ser capaces de soñar y construir un mundo mejor en el que se pueda aprender, crecer, mejorar y convivir en armonía.

La educación es el proceso a través del cual las nuevas generaciones asimilan y aprenden los conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo de generaciones anteriores. Los jóvenes también tienen la capacidad de crear y transformar lo que reciben, para enriquecerlo y mejorarlo, definir sus propias creencias, valores y formas de actuar.

En Colombia necesitamos reflexionar sobre cuál es la cultura nacional, que aglutina culturas regionales, pero que queremos impulsar y fortalecer, que nos distingue como identidad colombiana, conjunto de creencias y valores de los que nos sentimos orgullosos y que orientan nuestras actitudes y comportamientos, para que podamos decir, con certeza que “los colombianos somos respetuosos, trabajadores, responsables y solidarios”.

Ese es el reto, es la responsabilidad de todos los líderes de la sociedad: si queremos tener un mejor país debemos comprometernos con una educación de calidad que cultive y civilice, lo que implica llegar a acuerdos, definir metas, estrategias y acciones que conduzcan al logro de esa gran transformación, que comienza por cada uno de nosotros, de manera que seamos ejemplo de cultura y civilización para todos los que nos rodean.

Respuestas al Debate (1)

Alexander Ballén C.

20 de Mayo

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De acuerdo. Prácticamente el objetivo fundamental de la educación en Colombia, es reconstruir la cultura, en términos de civilización y modernidad...+ ver más

De acuerdo. Prácticamente el objetivo fundamental de la educación en Colombia, es reconstruir la cultura, en términos de civilización y modernidad. Si queremos construir verdaderamente la paz debemos generar nuevos y mejores liderazgos, otras formas de ver críticamente las cosas, ciudadanos mas comprometidos... y todo lo anterior desde los primeros años y desde las aulas escolares.