Del Big al Small Data

La Alcaldía de Medellín viene impulsando hace ya once años los "Premios Ciudad de Medellín a la Calidad de la Educación" como una iniciativa que vía documentación, análisis, reflexión,  sistematización y autoevaluación de la gestión escolar y las buenas prácticas de los maestros, busca promover el mejoramiento de la calidad de la educación.

Diana Paola Basto
Diana Paola Basto
Directora de Educación de Proantioquia
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12 de Diciembre de 2016

Esta iniciativa que funciona como una alianza interinstitucional convoca la experiencia, el conocimiento y los recursos del sector oficial, la academia, los empresarios y los medios de comunicación, se ha ido construyendo a través de distintas metodologías y mediciones, una manera de mirar por dentro las instituciones educativas, de tal suerte que pueda conocerse la particularidad que cada una de ellas encierra.

Hoy, fruto de las revisiones permanentes que los equipos de trabajo del Premio han hecho a la iniciativa, aparece un desafío que promueve la construcción de un nuevo modelo que acoja a todas las instituciones educativas del territorio, con el propósito fundamental de apalancar su mejoramiento atendiendo a los contextos en los que se encuentran y a las características particulares que exhiben.

Para lograr lo anterior es importante comprender lo que hoy la literatura especializada enuncia como "Small Data" o pequeños datos, que a decir de Martin Lindstrom, son pequeñas pistas que se ocultan a menudo en el tejido invisible de las escuelas, donde la comprensión de ese tejido debería ser una prioridad para mejorarlas. Esto supone tener mapeadas todas las instituciones, priorizar las intervenciones y ofrecer la asesoría y asistencia técnica a la medida de las necesidades de cada institución, a través de una economía de escala que haga posible la maximización de los recursos.

Hoy tenemos insumos importantes para avanzar en este desafío, pues evidenciamos avances en la pasión que muchos maestros le ponen a su oficio; la promoción de la investigación y la experimentación para el desarrollo de aprendizajes significativos en los estudiantes; la tendencia a la transversalización de los saberes, por tanto el fortalecimiento del trabajo en equipo de los maestros, y el fortalecimiento de un liderazgo de los rectores que logra advertir maneras de avanzar y propicia las condiciones anteriores. Sin duda alguna la información que se tiene de cada institución educativa es vital para construir este nuevo modelo que organice de manera adecuada las entradas y salidas del proceso.

No obstante lo anterior, también sabemos que hay procesos a los cuales hay que trabajarles de frente y con decisión como la formación ética y ciudadana; la medición de los resultados de lo que sucede en las aulas; la articulación adecuada de las distintas iniciativas, tanto públicas como privadas, que buscan aportar al mejoramiento, y fortalecer los apoyos interinstitucionales e intersectoriales para “liberar” a la escuela de encargos sociales que no le son propios. En esto estamos comprometidos.

 


‘Big data’ was supposed to fix education. It didn’t. It’s time for ‘small data’. En: