¿Condenados al subdesarrollo?

El gobierno Santos planea un recorte de 158 mil millones de pesos en el rubro de Ciencia, tecnología e innovación, equivalente al 42 por ciento de los recursos de Colciencias. En el gasto de Investigación y Desarrollo como porcentaje del PIB Colombia alcanza el 0,24 por ciento, mientras Japón el 3,28, Estados Unidos el 2,79, Alemania el 2,88 y China el 2,07 ¿Hacia donde vamos?

Amaury Núñez González
Amaury Núñez González
Politólogo
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27 de Septiembre de 2017

En el proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2018, el gobierno Santos planea un recorte de 158 mil millones de pesos en el rubro de Ciencia, tecnología e innovación, equivalente al 42 por ciento de los recursos de Colciencias. Al comparar algunos países, si se tienen en cuenta esos recursos por habitante, Colombia invertirá 4 mil 300 pesos, México 551 mil, Brasil 1 millón 400 mil, Japón 4 millones y Estados Unidos 4 millones 500 mil.

De acuerdo con los Indicadores del desarrollo mundial para Ciencia y tecnología del Banco Mundial, en la relación de investigadores por cada millón de habitantes Colombia cuenta con 115, lejos de China (1.113), Alemania (1.202), EEUU (4.232), y Japón (5.386). Sin ir tan lejos, nuestros vecinos Chile, Argentina y Ecuador tienen 427, 1.202 y 401 investigadores por cada millón de habitantes.

Las cifras son igualmente desalentadoras en cuanto al gasto destinado a Investigación y Desarrollo como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB). Colombia alcanza el 0,24 por ciento, mientras Japón el 3,28, Estados Unidos el 2,79, Alemania el 2,88 y China el 2,07.

Para Gabriela Delgado, directora del Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional, la política de Estado en esta área debe dirigirse a confiar en que “la comunidad científica del país puede aportar a un desarrollo económico distinto del extractivista e hidrocarbonífero”, siendo la ciencia el negocio “más rentable que ha existido en la ya larga historia de la humanidad”.

Según Delgado en Colombia se ignora el valor tangible del conocimiento, como las patentes, en contraposición a los países desarrollados, donde las empresas y los gobiernos “buscan que se creen productos y servicios innovadores, atractivos y competitivos”.

Esa falta de capacidad de apropiación de los avances científicos a nivel interno contrasta con que afuera se valora más nuestra producción científica, que en un 3,2 por ciento fue citada y referenciada en patentes entre 2003 y 2015.

Cualquier país precisa que la ciencia, la tecnología y la innovación no se encuentren en un segundo plano. Desde se evidencia que, cuanto mayor sea el gasto del gobierno mayor competitividad, y a mayor competitividad mayor ingreso por habitante.

Un objetivo es revertir la dependencia de los recursos naturales y la explotación de materias primas agrícolas y mineras, con la intervención de la investigación en el medio. Más aún en los países llamados “en vías de desarrollo”, donde el Estado debe jugar un papel protagónico. Los presupuestos son una especie de radiografía de lo que es un gobierno. En nuestro caso es como dijo Moisés Wasserman: subdesarrollo como vocación.