Con juego 10 colegios del país combaten el sedentarismo y la mala alimentación

A propósito de la Encuesta Nacional de Situación Nutricional, que evidenció los malos hábitos que tienen los escolares, vale la pena revisar qué proyectos ayudan a contrarrestar esta situación.

Angela Constanza Jerez Trujillo
Angela Constanza Jerez Trujillo
Gerente de Responsabilidad Social
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28 de Noviembre de 2017

Hace unos días, las alarmas nuevamente se prendieron. La tercera Encuesta Nacional de Situación Nutricional de Colombia (Ensin) 2015 mostró que el sedentarismo y la mala alimentación dispararon el sobrepeso y la obesidad en adultos y niños.

Las dos condiciones las padecen 56 % de los adultos y 24,4 % de los niños entre 5 y 12 años. “Una fase crucial durante la cual los menores experimentan un crecimiento continuo, consolidan sus gustos y hábitos alimenticios y se empiezan a adaptar a la alimentación de adulto”, reza el comunicado del Ministerio de Salud y Protección Social en el que dio a conocer los resultados principales:

·    Siete de cada 100 menores en entre los 5 y 12 años presentan desnutrición crónica. En los indígenas, 30 de cada 100 menores presentan este problema, mientras que esta situación se extiende a 11 de cada 100 niños de los hogares más pobres del país.

·    El exceso de peso en los niños de esta edad se incrementó de 18,8% en 2010 a 24,4% en 2015.

·    El tiempo excesivo frente a pantallas, aquel dedicado a actividades sedentarias como ver TV o jugar con videojuegos, afecta a siete de cada diez escolares de áreas urbanas, frente a cinco de cada diez de zonas rurales. El problema es más marcado entre la población de mayores ingresos, afectando a ocho de cada diez menores entre los 5 y 12 años.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños a esta edad deben hacer a diario 60 minutos de ejercicio, entre moderado y vigoroso, algo que no ocurre, pues solo tienen como máximo dos horas semanales de educación física en el colegio donde pasan la mayor parte de su tiempo (Centro de Estudios en Medición de la Actividad Física de la Escuela de Medicina de la Universidad del Rosario).

En resumen, tanto el Ensin (se entrevistaron 151.343 personas de 44.202 hogares en 295 municipios del país entre noviembre de 2015 y diciembre de 2016) como otros estudios evidencian la necesidad de que los hábitos saludables estén presentes desde temprana edad, para que de esa manera se eviten condiciones de salud que son un riesgo para la aparición de enfermedades no transmisibles, primera causa de muerte en Colombia.

Por eso, resultan pertinentes acciones que vayan encaminadas en esa línea. He tenido la posibilidad de conocer una en particular: Ludonutrición, que por dos años enseñó a través del juego a niños, familias y docentes la importancia de hacer ejercicio diario, comer de manera balanceada e hidratarse bien.

Diez colegios en Montería, Tocancipá y Cartagena, la mayoría ubicados en zonas vulnerables, fueron los beneficiarios de esta iniciativa, resultado de una alianza entre la Corporación Juego y Niñez y la Fundación Femsa.

Tuve la oportunidad de estar en varios de ellos y conversar con estudiantes, profesores y madres de familia. Los niños me contaron (y los vi) que ahora dedican el recreo a actividades que requieren movimiento y que les gustan algunas verduras y frutas, cuando antes no las incluían en su dieta. Incluso que ahora las piden a sus padres en las comidas en casa. 

Me sorprendió ver a niños de 8 y 10 años comprando frutas en el recreo, teniendo la posibilidad de comprar golosinas u otros productos que no alimentan. También que sin titubear me contarán sobre los diferentes tipos de alimentos y su función en el organismo. Claro, falta mucho para que cambien totalmente sus hábitos, pues, como me dijo la  coordinadora de la sede Antonio Santos Verganzo del colegio Técnico Industrial de Tocancipá, Darly Rocío Suárez, es una cuestión cultural que demora tiempo; sin embargo para los estudiantes, padres y los profesores de estos colegios ha sido una enseñanza de alto impacto porque la metodología que se empleó logró captar su atención.

El juego fue la clave. Con actividades lúdicas en el salón, el recreo, las calles aledañas a los colegios y las reuniones de padres de familia, profesionales de la salud de Ludonutrición les mostraron a niños y adultos prácticas saludables y la importancia de asumirlas.

Los profesores además agradecieron que el proyecto les haya dado ideas para hacer actividad física con los niños en los cambios de clase. Y los padres dieron las gracias por haberles enseñado cómo alimentar sanamente a sus hijos con pocos recursos e informado sobre cuidado y crianza.  

“Para nosotros ha sido importante porque nos han enseñado cómo alimentar a los niños. También nos han enseñado a compartir con ellos con el juego. Venimos desplazados por la violencia y la verdad es que los niños son muy tímidos, algunos son muy agresivos. Nosotros a veces no tenemos cómo cuidarlos y controlarlos y qué más que nos brinden la información adecuada para saber cómo tratarlos y no maltratarlos”, me dijo Liliana Crespo, mamá de un estudiante de El Salvador, un colegio del barrio Nelson Mandela de Cartagena.

Estas experiencias muestran qué tipo de políticas públicas nacionales y territoriales en materia de salud, alimentación y nutrición tienen efecto para contrarrestar el sedentarismo y la mala alimentación.