Yo soy mundial como mi Selección.

En todos los rincones de las casas, empresas y oficinas, de calles, parques o esquinas, el fútbol se siente hasta en el remolino del aire que respiramos. 

Luis Oñate Gámez
Luis Oñate Gámez
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29 de Junio de 2018

Por Luis Oñate Gámez.

He escuchado detenidamente unas 12 canciones que, en distintos ritmos y grabadas por diferentes artistas, le han compuesto desde 1990 a la Selección Colombia en su carrera mundialistas. Para mí Fiesta del Grupo Raíces, Sí, sí Colombia de Pacho Zumaqué y Yo Soy Mundial de Diomedes Díaz y Juancho Rois son las que más han pegado y se han quedado ahí con los aficionados, se reviven en cada competencia del combinado nacional.

Con esas 3 canciones de la Selección está pasando lo mismo que acontece con los temas navideños o decembrinos, hay por montones pero existen unos 20 que son los que más juegan y cada fin de año se ponen de moda; los bailamos, parrandeamos, tarareamos y luego los olvidamos por unos cuantos meses.

Hoy con la Selección en la élite mundial peleándose de tú a tú, está entre las 16 mejores del planeta, hay una fiebre mundialista que nos arropa y nos envuelve en cada jugada y en cada gol. Así, en todos los rincones de las casas, empresas y oficinas, de calles, parques o esquinas, el fútbol se siente hasta en el remolino del aire que respiramos. 

Y mientras unos tararean “eh vengan todos ya, comenzó la fiesta vamos a gozar/eh vengan todos ya, vengan colombianos vamos a cantar…”, otros corean el Sí, sí, Colombia, Sí, sí, Caribe… y en la radio no deja de sonar “Yo soy mundial yo soy mundial como mi selección. Ante los ojos del mundo/Colombia demostrará/como es que se juega el fútbol/no importa cuál sea el rival… ae ae ae ao Colombia se sobró…”

Sin quitarle méritos a las demás composiciones, las 3 precitadas canciones tienen unos arreglos extraordinarios con una combinación de ritmos colombianos, donde predomina el afro Caribe, y poseen una letra muy diciente.  En la de Diomedes Díaz y Juancho Rois hasta nombran al técnico y los jugadores de la Selección 94, eso aunque es un reconocimiento a los héroes de la época es quizás también lo que le ha impedido compaginarse aún más con la fiebre actual, tal como lo hizo en Mensaje de Navidad de Rosendo Romero; en esta última su mensaje es tan universal que, como la buena poesía, podrán pasar siglos y en cada diciembre habrán millares de personas haciéndose partícipes de ese recado musical. 

Sí, sí, comenzó la fiesta, todos somos mundial y hay que seguir disfrutando de las alegrías y tensiones que nos brinda la Selección. Dicen que la alegría es salud y por ende nos alarga la vida, y el fútbol es pasión y por momentos se convierte en una especie de musa que inspira versos y canciones; es como un torrente de poesía que nos pone a soñar.

¡Se las dejo ahí!