Uribe y Pastrana, de no creer

La política en Colombia es el ejercicio de la hipocresía, cualquier cosa puede suceder y más cuando hay ambiciones de poder e intereses económicos.

Jacobo Solano
Jacobo Solano
Escritor
83 Seguidores0 Siguiendo

25 Debates

72 Columnas

Columna

125

0

29 de Junio de 2017

Después del anuncio de que Uribe y Pastrana van juntos en la próxima contienda electoral, queda claro que la política en Colombia es el ejercicio de la hipocresía, cualquier cosa puede suceder y más cuando hay ambiciones de poder e intereses económicos, solo basta recordar el discurso anti-pastranista por el Caguán que llevó a Uribe al poder en el 2002 y el de Pastrana, anti-Uribe en Ralito, en el que todo le pareció malo únicamente por vengarse; pero más allá de este pacto que a todas luces es politiquero y oportunista, representa una opción fuerte, diría que prácticamente tienen cupo en segunda vuelta, en el que hay ganadores como Marta Lucía Ramírez del ala pastranista, con dos millones de votos está mejor que cualquier candidato uribista que no se han contado; aunque Uribe tiene votos propios y no se dejará imponer candidato, de pronto una vicepresidencia para Marta Lucía podría zanjar las diferencias, también llegarán a esta coalición Juan Carlos Pinzón, que ya le está saliendo el corazón Uribista y Ordoñez, con biblia en mano y su combo religioso para completar la godarria, con el caballo de batalla de reformar los acuerdos de paz con cárcel para las Farc, iniciarán una campaña de miedo con el tema Venezuela y de pasiones contra temas de género, ataque a las minorías y la no continuidad del proceso con el Eln.

Esta alianza devuelve a Colombia al pasado, con gobiernos tan cuestionados que salieron marcados por la ineficacia de políticas sociales y abre un espacio para seguir en la guerra.

Desde ya Santos, con la continuidad de sus políticas amenazadas, debe repensar su estrategia electoral, ya que sus cartas poco a poco van cayendo: Humberto de la Calle no despega en las encuestas y Clara López tampoco brinda opción de triunfo; no le tocará otra que respaldar a Vargas Lleras con todos los riesgos que eso implica, sobre todo del acuerdo de paz, quien siempre se tornó tibio frente al tema y hay puntos que quiere reformar, sufriría cambios en manos del exvicepresidente. Este grupo contaría con el respaldo de los dinosaurios, perdón los expresidentes Gaviria y Samper, y toda la maquinaria política liberal, más la debilitada y dividida U, con la bandera de salvar los acuerdos de paz y con pocas propuestas innovadoras.

La campaña será emotiva, muy parecida a la del plebiscito y es ahí donde la opción de centro-izquierda debe reinventarse como una tercería unida que brinde una posibilidad con propuestas sociales estructuradas que le lleguen a la gente, diferente a los mismos derechistas que se vienen turnando el poder hace más de 50 años, los Lleras, los Santos, los Pastrana, la misma oligarquía bogotana que se resiste a dejar los privilegios del Estado. Si Petro, Fajardo, Robledo, Claudia López y hasta Caicedo, no se unen para abrir una ventana a esta polarización de la derecha, me temo que seguiremos en las mismas, guerra de egos, corrupción, alianzas politiqueras, Odebrecht, Reficar, en fin, todo lo que ha manejado este país y lo tiene sumido en un caos en la mayoría de sectores, como salud, educación, empleo, seguridad y con un futuro, bastante comprometido en lo económico.