¡Respeten!

A Jorge Oñate y Alfredo Gutiérrez nadie les quitará su puesto en la historia grande del folclor.

Jacobo Solano
Jacobo Solano
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10 de Julio de 2017

De nuevo la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata está en el ojo del huracán. Esta vez por la designación de Carlos Vives como el próximo homenajeado en el 2018, por encima de artistas como Jorge Oñate y Alfredo Gutiérrez que eran los indicados por sus logros.

Tal decisión ha causado revuelo en la opinión pública. La Fundación, muy al estilo Maduro, se rige como una dictadura en la cual el poder lo ostentan pocos, no aceptan críticas, ni propuestas y todo el que opine diferente lo gradúan como enemigo. De ñapa ignoran el sentir de la gente, causando división en un folclor antes unido, que le sirvió a la región para desarrollarse culturalmente.

El Festival Vallenato es solo una parte de la gran institución que se llama folclor. El folclor son los juglares, los héroes que armaron esta trilogía con cajeros y guacharaqueros, desde los tiempos de Francisco El Hombre, Luis Pitre, Rafael Escalona, Luis Enrique Martínez, Alejo Durán, Leandro Díaz, Gustavo Gutiérrez y tantos otros, muchas veces ignorados por la misma Fundación.

A ellos les debemos todo, son los que forjaron esa palabra tan grande llamada Vallenato y que algunos quieren quitarle al pueblo.

No es justo ni con Alfredo Gutiérrez, que le entregó su vida al Festival y hoy lo quieren tratar como una chancleta, ni con Jorge Oñate, el cantante de todos los tiempos. Porque Diomedes era el artista, el de las masas, pero Oñate ha sido quien mejor ha interpretado esta música y quien luchó a brazo partido en Bogotá, en los años setenta, con los López para que la gente los escuchara.

Imponer a Vives a rejo limpio lo celebran algunos seguidores del samario y los lambones de siempre, pendientes de pases y entradas.

Para el folclor es una humillación que ofende las bases y a todos los que luchamos por esta música. Lo que torpemente trataron de hacer fue lavarse las manos a costa de dos carreras brillantes y sacaron de la manga de un mago la exaltación a Carlos Vives, que si bien merece el homenaje por todo lo que ha hecho con su trabajo y por el reconocimiento del vallenato a nivel internacional, podía esperar.

La gente está indignada, parece algo personal y es aún más paradójico que después de que se cansaron de hacer homenajes a los creadores, hoy, olímpicamente, con una desfachatez infinita, el Mono Quintero clausura el tema, al verse perdidos en el laberinto que ellos mismos crearon sin base en los estatutos; los homenajes deben seguir, para el análisis de grandes obras y por méritos, no por capricho.

Según dos fuentes, miembros de la junta directiva habían llevado a cabo una reunión para decidir quién sería el escogido, la votación dio como ganador Alfredo Gutiérrez, ¿Por qué no se respetó la decisión? ¿Será que la dinastía Durán no merece un homenaje como el de los López? A Jorge Oñate y Alfredo Gutiérrez nadie les quitará su puesto en la historia grande del folclor, pero la Fundación sí quedó muy mal con esta decisión.

El llamado es para Carlos Vives, a quien queremos y admiramos mucho. Él mismo reconoció que ellos merecen más el homenaje, sería un acto de grandeza por el folclor que lo rescató cuando estaba perdido en las baladas para no ser parte de este perrateo al que sometieron a dos grandes, quienes fueron parte su inspiración, como escribió en el prólogo del libro Dinastía López de la escritora y periodista Sara Araújo, cuando escuchó Rosa jardinera en el Nissan Patrol de su abuelo, en 1974. Carlos, la decisión es tuya.