¿A quién le rinde cuentas Char?

El 16 de marzo se llevó a cabo audiencia de rendición de cuentas de Alcaldía de Barranquilla ¿Si nos cuentan todo lo que necsitamos saber?

Adriana Algarín
Adriana Algarín
Experta en rendición de cuentas, participación ciudadana y transparencia
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17 de Marzo de 2017

En los sistemas democráticos las elecciones están llamadas a otorgar un mandato de representación a los ganadores. Esto quiere decir que se espera que quien salga vencedor,  logrando sumar la mayoría de votos, sea capaz de actuar en sintonía con los intereses de la ciudadanía, incluyendo incluso a quienes no votaron por ellos. Pero la democracia difícilmente se agota en la votación, requiere también una interacción permanente entre ciudadanía y representantes. La rendición de cuentas está llamada a fortalecer la gobernanza en medio de las elecciones.

¿Para qué se rinde cuentas o por qué? Es a través de esta relación que la ciudadanía puede conocer, juzgar y retroalimentar –premiando o castigando- las actuaciones de sus gobernantes. Dado que es una relación de doble vía, la autoridad debe estar dispuesta a brindar información amplia y suficiente, así como también mantener una actitud abierta a la crítica y a la posibilidad de re-direccionar sus políticas en caso de ser necesario. Usualmente se identifican tres grandes etapas en las políticas públicas: planeación, ejecución y evaluación. En todas ellas la rendición de cuentas es posible, buscando así la toma de decisiones realmente participativas.

A pesar que en Colombia, el gobierno nacional lleva varios años intentando promover este tipo de ejercicios, a través de Conpes, guías y capacitaciones, tal parece que el ejercicio no cuaja, al menos no en Barranquilla. Aun se estila la gran audiencia pública en la cual se sueltan datos descriptivos que aseguran un gran cumplimiento de metas pero sin profundizar, sin explicar, sin interactuar con la ciudadanía para que esta cuestione por qué se tomaron ‘x’ y no ‘y’ decisiones. El último ejercicio de este tipo se dio el pasado 16 de marzo en el que el alcalde Alejandro Char presentó a los asistentes los resultados obtenidos por la Alcaldía durante el 2016.

Previo a la audiencia se encontraba disponible en la página web de la Alcaldía de Barranquilla, el informe de rendición de cuentas de 2016, el primero de este cuatrienio del alcalde Alejandro Char. Al leer el documento encontramos solamente cifras meramente enunciativas. Por ejemplo, se informa que durante 2016 se recuperaron 24 de los 36 parques o zonas verdes que se habían estipulado como meta. Nada sabemos si se trata de uno o de otro ni en donde están ubicados, ni que metodología se usó para priorizar un parque o zona sobre otra. ¿Cuántas de estas obras están en la localidad Metropolitana? Conforme a la Encuesta de Percepción Ciudadana de la iniciativa Barranquilla Cómo Vamos, el 69% de los encuestados en esta localidad se encuentra insatisfecho con las zonas verdes de su barrio.

La rendición de cuentas es el espacio ideal para brindar este tipo de información detallada y explicativa. No basta con entregar datos sino que es necesario explicar y dialogar con los ciudadanos acerca de las decisiones gubernamentales. Pero ni el documento ni la audiencia cumplieron con estos lineamientos, incluso cuando al inicio de la misma, un funcionario distrital daba apertura al evento contando que la rendición de cuentas se sostiene en tres pilares: información, diálogo e incentivos. Ya algo he mencionado de las fallas en la información brindada aunque se rescata positivamente el intento de comunicar de formas más dinámicas. Pero se raja también la alcaldía en los otros elementos. No se concibió oportunidad real de interacción con la ciudadanía para conversar y poder cuestionar las decisiones tomadas durante el 2016. En el registro habilitado con anterioridad había espacio para hacer sugerencias o preguntas, ese día también se entregaron formatos con ese mismo fin. Sin embargo el formato solo dio respuesta a 3 preguntas y aunque esto pueda ser visto como participación no puede ser catalogado como diálogo, intercambio de ideas. En cuanto a incentivos, no propone la administración ningún tipo de herramienta que permita juzgar con acciones (incluso simbólicas), castigando o premiando su gestión.

La debilidad de la rendición de cuentas podría explicarse por la tendencia –en muchos ámbitos, no sólo el político- a considerar que se trata solamente de contar lo que se ha hecho y presentar un informe de gestión resaltando los resultados positivos obtenidos. Pero debe ir más allá dado el peso que tiene en la vivencia de la democracia. La rendición de cuentas debe permitir a los ciudadanos evaluar y determinar si sus representantes han hecho bien la tarea de representarlos y velar por sus intereses, y para ello hay que contar y explicar tanto los logros como las dificultades durante la gestión. En este caso en particular, parece que se entiende la teoría pero no está la voluntad o capacidad de ponerlo en práctica. El formato de gran audiencia tampoco aporta al objetivo.

La audiencia programada para las 8 am dio inicio dos horas después. Mientras tanto el recinto empezaba a ser ocupado por los asistentes que en su gran mayoría eran funcionarios, contratistas y beneficiarios de los programas del Distrito. ¿A quién rinde cuentas entonces? Es importante que internamente se haga socialización de resultados pero la audiencia debería priorizar a organizaciones y ciudadanos. Dado que en única audiencia se buscó informar sobre la gestión de un año, las 4 horas no fueron suficientes para informar la gestión de las 17 secretarías a través de las cuales la Alcaldía ejerce sus funciones, sin contar otras entidades adscritas al distrito. Lo anterior, sumado a la poca profundidad con que se trataron los temas, hace ver la necesidad de generar otros espacios para la rendición de cuentas. Esto podría ser por sectores temáticos o localidades para acercarse más a la ciudadanía y poder realmente promover el diálogo para fortalecer la democracia y aunar esfuerzos para trabajar por el bienestar de toda la ciudad.