¿Por qué atacan el Voto en blanco en La Guajira?

Los guajiros son nobles y pese a haber sido engañados en cada elección, no son bobos.

Jacobo Solano
Jacobo Solano
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03 de Noviembre de 2016

Algunos dicen que el voto en blanco no sirve para nada, que la crisis de La Guajira no se soluciona de esta forma, desconociendo una opción democrática; otros, que ahora lo que necesitamos es un verdadero líder, ¿verdadero líder?; también señalan que sería gastar más dinero, como si no hubieran despilfarrado ya las regalías. Lo cierto es, que cuando lancé esta propuesta en La Guajira, no creí nunca que tomaría tanta fuerza por lo anestesiada que está la opinión en la península, ojalá se materialice en las urnas. Pero ¿por qué lo atacan? Porque los de siempre, los que se han beneficiado, en ambos grupos políticos, con puestos, contratos y dinero en efectivo, no quieren que surja una nueva expresión política, ¿Cuál sería el resultado si ganase el voto en blanco? Un renacer, una nueva generación que se organice con ese caudal electoral y se apropie de este movimiento con una ideología de cambio, representada en todos los pueblos, alejada de los mismos politiqueros; también sería un estruendosos mensaje que le envía la gente buena a Colombia, gritando a los cuatro vientos que en La Guajira no todo es corrupción y que hay muchos en desacuerdo con el manejo del departamento. También lo critican y tienen razón, porque que llegaron políticos de afuera, como Carlos Caicedo, a liderar la propuesta; la falta de liderazgo permite que aparezcan paracaidistas como él, que fue astuto, sabe que necesita una base para su futura elección al Senado. El voto en blanco no es de Caicedo, ni de nadie, es una opción de todos, porque nadie en el departamento se atrevió, por miedo y egoísmo, a liderar una campaña sin protagonismos; pensé que Lucho Gómez podría hacerlo, pero antepuso el individualismo de sus intereses para sumar así otra derrota, declinó construir un movimiento renovado que le diera oportunidad a esas nuevas generaciones. La empresa privada todavía está a tiempo de incidir, aunque sea de forma disimulada, para que el voto en blanco sea una realidad y genere una nueva y conveniente dinámica política, para que La Guajira sea objeto de inversión, con esta clase política nadie quiere invertir, entiéndanlo. Sin importar el resultado en las urnas, el voto en blanco ha servido como punto de partida para crear conciencia de que sí se puede experimentar otra cosa; que sí se puede creer en la política y en un futuro diferente para una región, con tantos recursos y con gente maravillosa, violentada por un Estado central indolente y una clase política local inferior. Los guajiros son nobles y pese a haber sido engañados en cada elección, no son bobos; también son fuertes como el cardón y el desierto, tiene la energía del sol relumbrante y la capacidad de sobreponerse ante circunstancias adversas. Es una excelente oportunidad, porque la Gobernación está garantizando neutralidad y puede ser un factor determinante para que no funcione la maquinaria de siempre; eso sí, si te atreves a soñar, rompiendo esos paradigmas y votando en blanco. ¡Vota en blanco!