Pacto Nacional Ciudadano. Un consenso alrededor de una Paz Viable

Mientras algunas elites políticas reiteran sus inamovibles, que mantuvieron durante todo el proceso de dialogo. La Mayoría de los Colombianos abogan por el dialogo eficaz. Ahí se encuentran votantes del NO y del SI, abstencionistas y sociedad civil en general. Una nueva realidad politica de los que no quiere regresar a la guerra y que esperan acuerdos practicos.

Diogenes Rosero
Diogenes Rosero
Director de Foro Costa Atlántica.
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10 de Octubre de 2016

Estoy convencido que la gran mayoría del pueblo Colombiano quiere la paz negociada: Esa premisa con la que el presidente Santos nos invitó a votar por el plebiscito sigue vigente. Lamentablemente, por razones ya conocidas, el resultado del plebiscito no fue el esperado, incluso tomó por sorpresa a los que promovieron la votación del NO.

Y es que hoy conocemos -por fuentes directas- que la campaña del NO utilizó una estrategia basada menos en el contenido de los acuerdos, y más en la promoción del miedo fundado en falsedades. Igualmente, la errada estrategia del gobierno de hacer recaer la campaña por el SÍ en la clase política tradicional, en lugar de incentivar una gran movilización ciudadana nacional, generó un sin sabor que le imprimió un aura negativa a los diálogos. Por último, la noción lejana del conflicto armado en los centros urbanos propició el triunfo del NO. Con el Nobel y la reivindicación de las víctimas, entendemos la verdadera magnitud de lo acontecido.

Lo anterior quiere decir que gran parte de los colombianos votaron por razones ajenas al contenido de los Acuerdos. Incluso, algunos definieron abstenerse, por la forma malsana del debate y lo farragoso de la disputa política. Nunca pensaron que ganaría el NO. Esta nueva realidad, desde mi perspectiva, configura un nuevo escenario político.

Mientras algunas élites políticas siguen pensado en inamovibles -El Centro Democrático mantiene las mismas 64 tesis, hoy replanteadas en 10, las mismas que durante 4 años todos conocimos-  hay una masa crítica de ciudadanos, La Mayoría, que abogan por el dialogo eficaz. Ahí se encuentran partidarios del NO y del SI, abstencionistas, generadores de opinión y sociedad civil en general. Una nueva realidad de los que no quiere regresar a la guerra.  

Nadie quiere una nueva negociación que cambie todo lo acordado y dilate el proceso, como algunos pregonan, o mucho menos romper el dialogo por posiciones radicales. La nueva mayoría ciudadana, espera que se construya sobre lo construido y se ofrezcan cambios rápidos y viables. Esto debe implicar un nuevo acuerdo que llene las expectativas de los que votaron NO y ofrezca una garantía de no cambiar la estructura central de los acuerdos de los que votaron SI. Desmentidas muchas falacias de los acuerdos y centrada la negociación en las victimas, se despeja el camino para un nuevo acuerdo Nacional.

Un nuevo y gran pacto ciudadano por la paz, entre la Mesa de Negociaciones y la ciudadanía,  que analice puntos neurálgicos del acuerdo, sin perder la columna vertebral de los mismos, se le opondría a quienes abogan por la inoperancia del acuerdo, su dilación o restructuración definitiva. Frente al pacto de élites, proponemos un dialogo ciudadano constructivo, entre todos los sectores que se oponen a la guerra y la mesa de negociaciones. Ceder en puntos claves pero no estructurales puede salvar el proceso sin claudicar en su estructura fundamental. Este dialogo puede promoverse escuchando múltiples actores sociales dejando constancia de sus expectativas, a los jóvenes que participan de las marchas -muchos del Si y del No-, Iglesias, movimiento campesino, victimas, entre otros… las salidas jurídicas después de cohesionar este nuevo consenso debe surgir de sus promotores, las posibilidades son variadas, por lo pronto que avance el dialogo y su fortaleza política.

 

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