Los “ires y venires” de la movilidad sostenible en Barranquilla

A pesar de los recientes anuncios de la construcción de ciclorutas en la última megaobra vial del Distrito, las políticas de fomento y promoción de la bicicleta, ha tenido muchos bandazos. ¿Pasará en la nueva vía 40 lo mismo que paso en el par vial de la 50  y con el SIBAQ en donde tan sólo se demarcaron unos cuantos metros de Bicicarril?

Diogenes Rosero
Diogenes Rosero
Director de Foro Costa Atlántica.
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06 de Septiembre de 2017

A pesar de los recientes anuncios de la construcción de ciclorutas en la última megaobra vial del Distrito -la nueva vía 40-, las políticas tendientes al fomento y promoción de la bicicleta como medio de movilidad sostenible y alternativa, han tenido muchos bandazos.

Según el Plan de Desarrollo, se estarían moviendo diariamente en la ciudad unas 18 mil personas en bicicleta. A pesar de ello, cuando el movimiento de la bici entró en su apogeo y centenares de personas se tomaron las calles para su disfrute recreativo, las primeras respuestas del gobierno local fueron las de objetar y hasta confrontar a los colectivos de bicicletas que se desplazaban noche tras noche por la ciudad; hasta se analizó la posibilidad de cobrarles un impuesto. Fue después de un arduo debate público que se logró posicionar el tema y transformar la visión de la Alcaldía hacia el uso de la movilidad sostenible como alternativa ciudadana. Como respuesta, la Secretaría de Movilidad emprendió una serie de acciones para responder a la visible demanda en la ciudad.

Se establecieron las ciclovías dominicales, inicialmente en la Localidad Norte-Centro Histórico, hasta extenderse a las otras cuatro localidades del Distrito. De acuerdo con cifras de la Secretaría de Movilidad, cada domingo unas 2.300 personas, entre adultos y niños, asistían a las ciclovías de las cinco localidades. Cuando estos espacios empezaban a adquirir popularidad y a convertirse en un plan familiar para los fines de semana, sorpresivamente fueron desmontadas aduciendo cambios administrativos y una “reestructuración de los trayectos en los distintos sectores”. A pesar de las reiteradas solicitudes para retomar esta actividad, la administración no las realiza desde marzo de 2016.

También se instaló el Sistema de Bicicletas Públicas de Barranquilla (SIBAQ), que tenía por objetivo incentivar el uso de este medio de transporte de forma gratuita. Inaugurado en diciembre de 2015, el programa tenía algunos requerimientos como el registro previo vía web; sólo se podía prestar la bicicleta durante 1 hora; funcionaba hasta las 6 de la tarde; y los recorridos debían hacerse dentro de unos pocos bicicarriles demarcados a los alrededores de la Plaza de la Paz. Lógicamente al ser tan restringido y sin un acompañamiento pedagógico, el programa fracasó a pesar de su cuantiosa inversión $472 millones de pesos. Un segundo plan piloto en el 2016 con una inversión de $48 millones, tampoco dio resultados. Las bicicletas ahora reposan en un parqueadero de la Secretaría de Movilidad, a la espera de ser entregadas posiblemente en comodato a algunas instituciones educativas.

Por último, con un notorio éxito, la administración ha institucionalizado los bicipaseos nocturnos con el apoyo de los colectivos ciudadanos de biciusuarios, ahora agremiados a instancias de la Alcaldía en la Mesa Distrital de la Bicicleta. Al mismo tiempo, se promovió un debate en el Concejo para la aprobación de la Política Pública de la Bicicleta lo cual se suscitó sin mayores impactos sobre el tema. Aun no se conoce una postura oficial del Distrito sobre esta política.

¿Qué puede explicar estos “ires y venires” de la administración con relación al uso de la bicicleta? Ciudades como Bogotá, Medellín y Montería tienen como eje fundamental para el mejoramiento de sus problemas de movilidad el uso de medios alternativos, y ni qué decir de los modelos en otras ciudades del mundo, en donde la migración hacia el uso de la bicicleta por los ciudadanos es creciente.

¿Por qué a pesar de los avances, aún no se nota una verdadera apuesta institucional sobre el tema?, ¿Pasará en la nueva vía 40 lo mismo que paso en el par vial de la 50  y con el SIBAQ en donde tan sólo se demarcaron unos cuantos metros de Bicicarril? Sin una apuesta alternativa de movilidad, el caos vehicular va a sobrepasar siempre la nueva infraestructura vial que se construya. Si queremos una mejor y más sana movilidad para la ciudad, necesitamos la posibilidad de una movilidad sostenible planeada, segura e integral para el corto y mediano plazo.