Los desbalances del postacuerdo en la región Caribe

En los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), se invertirán 129 billones de pesos en los próximos 20 años, De los 170 municipios escogidos, 40 pertenecen a la Costa Caribe, de los cuales ninguno se encuentra priorizado en el Departamento del  Atlántico. Esta realidad puede no permitir una apropiada inserción de nuestra Región en el postconflicto.

Diogenes Rosero
Diogenes Rosero
Director de Foro Costa Atlántica.
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25 de Julio de 2017

La implementación de los Acuerdos de La Habana es un hecho inevitable. En la próxima legislatura el Congreso de la República a través del Fast Track tendrá que estudiar y aprobar entre 14 y 16 leyes asociadas a las reformas que requiere el post acuerdo para continuar el camino de la reconstrucción del país.

En la misma dirección, recientemente se lanzó la estrategia de Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), en los cuales se invertirán 129 billones de pesos en los próximos 20 años, entre recursos oficiales y de cooperación internacional. Toda una revolución en la inversión para las regiones. De los 170 municipios escogidos, 40 pertenecen a la Costa Caribe, de los cuales ninguno se encuentra priorizado en el Departamento del  Atlántico.

La lógica del post acuerdo y por ende los criterios de escogencia de estos municipios, es la de resarcir los efectos del conflicto armado en el país, sobre todo, en las zonas con especial conflictividad derivada de la presencia de las FARC.

Este criterio invisibiliza municipios con altas complejidades sociales derivadas del conflicto armado interno. Soledad, por ejemplo, que ha recibido históricamente población desplazada de anteriores procesos y que tiene graves problemas sociales producto de este fenómeno, no  fue priorizado como un municipio especial de paz. Esta paradoja también es evidente para el resto de las áreas metropolitanas de la región.   

Del total de víctimas del Caribe, el 48%  se encuentran en nuestros principales centros urbanos: sólo en Barranquilla y su Área Metropolitana hay 141.771 víctimas; Cartagena alberga 120.570; Santa Marta 171.795, y así podemos continuar la lista con otras ciudades de la Región. De un total de 37 municipios que componen las áreas metropolitanas de la región solo 4 fueron tenidos en cuenta a ser priorizados por los PDET y las Circunscripciones Especiales de Paz: Santa Marta, Ciénaga, Valledupar y la Paz.

Esta realidad puede no permitir una apropiada inserción de nuestra Región en el postconflicto. Muchas zonas como el Departamento del Atlántico, a pesar de no sufrir el embate reciente del conflicto con las FARC, poseen graves problemas ligados al anterior proceso con los paramilitares. El micro tráfico, la violencia urbana, pobreza y graves problemas de consolidación del tejido social aún no son superados y representan la principal amenaza para la sostenibilidad de una paz integral y duradera.

Los ciudadanos del Caribe, sus representantes políticos e institucionales debemos advertir de estos posibles desequilibrios que se pueden estar generando. Desde el Departamento del Atlántico estamos llamados a liderar un proceso de planeación regional que permita estar preparados para los procesos de cambio e inversiones que llegaran a la Región a propósito de la implementación. Si no definimos nuestras prioridades regionales YA, con una visión integral que incluya zonas no priorizadas, tendremos una paz incompleta en la región y una inversión definida desde el Centro, sin nuestra participación.