La zonificación, la cuota inicial para la compra de las elecciones locales.

El nivel de corrupción de las casas políticas locales, especialmente en el Departamento del Atlántico, pervirtió el periodo de inscripción de cedulas, convirtiéndolo en el espacio ideal para ofrecer la  cuota inicial de la compra y venta del voto. Más personas inscritas, mayor constreñimiento, mayores posibilidades de éxito electoral.

Diogenes Rosero
Diogenes Rosero
Director de Foro Costa Atlántica.
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14 de Enero de 2018

Se cierra el periodo de inscripción de cédulas y comienza en firme la recta final de la campaña para elecciones nacionales. A pesar que se evidencio una sustantiva disminución del número de inscritos en el Departamento del Atlántico, con relación a las anteriores elecciones parlamentarias (2014), volvimos a asistir al vergonzoso espectáculo de la zonificación masiva de cédulas. Ocupamos el deshonroso 1er puesto a nivel nacional como Departamento con el mayor número de inscritos por puesto (685), muy lejos del promedio nacional (165) y bastante por encima de ciudades como Bogotá (536) y Departamentos como Antioquia (183) y Valle (185) con una significativa mayor población y extensión geográfica.

Y es que mientras sigan existiendo periodos para la inscripción de cédulas, los políticos profesionales seguirán utilizando este instrumento como principal herramienta para el constreñimiento y segmentación de electores. La consolidación de distritos electorales le permite al político organizar, canalizar y supervisar con mayor eficiencia y eficacia a los votantes, quedando estos últimos a merced de la vigilancia y control de gamonal político, casi sin escapatoria.

A pesar que varias voces desde la Región Caribe hemos insistido reiteradamente en la regulación normativa para desmontar esta práctica, poco o nada se ha hecho desde el nivel central para incidir en estas amenazas a la transparencia electoral. El tema ni siquiera fue considerado en las propuestas de reforma política contenidas en recomendaciones de la Misión Especial Electoral, a propósito del punto dos de los diálogos de La Habana.

¿Qué resultado nos espera entonces en las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales, con esta atípica inscripción de cedulas?.

Seguramente la necesaria renovación del congreso no vendrá del Departamento del Atlántico, las altas tasas de inscritos prevén la continuidad de las viejas y nuevas casas políticas, con una tendencia, a partir de estas cifras, del fortalecimiento en su hegemonía. Los sectores políticos alternativos parecen no tener muchas posibilidades.

El montaje de este sofisticado aparato para comprar elecciones, no se revela en las encuestas. El impacto clientelar de los procesos electorales locales, va a jugar un papel mucho mayor, históricamente, en las  elecciones presidenciales. La codependencia del ejecutivo con estos poderes ha venido aumentando en los últimos tiempos, a través del aumento de la llamada “mermelada”. Así que, quien gane las parlamentarias las pondrá a su servicio en las presidenciales.

El periodo para la inscripción de votantes debe desaparecer. En diferentes países al cambiar de residencia se debe reportar a las autoridades respectivas el cambio de vivienda, no existe un  periodo especial para efectuar ese reporte. En Colombia debería operar igual.

La inscripción de personas se instauró con el fin de facilitarles el voto a las personas que se cambien de residencia. El nivel de corrupción de las casas políticas locales, especialmente en el Departamento del Atlántico, pervirtió este instrumento, convirtiéndolo en el espacio ideal para ofrecer la  cuota inicial de la compra y venta del voto. Más personas inscritas, mayor constreñimiento, mayores posibilidades de éxito electoral.