La ñoñomanía, franquicia de corrupción

Una marca de corrupción que sonaba por todas partes, patentada con el nombre de “ñoñomanía”

Jacobo Solano
Jacobo Solano
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14 de Agosto de 2017

Esta semana la captura del senador “Ñoño” Elías, desmoronó lo que se había convertido en una marca de corrupción que sonaba por todas partes, patentada con el nombre de “ñoñomanía”, promocionada en especial por los cantantes vallenatos, quienes debían ser procesados por el delito de lambonería, ellos ayudaron a hacer popular a este personaje, quien se movía por la costa como todo un rey, buscando votos, algo muy parecido a lo que ocurrió con Emilio Tapia.  

Así llegó a ser el segundo senador más votado en Colombia, por lo cual se ganó, nada menos y nada más que Fonade con presupuesto de 8 billones de pesos, su actividad legislativa fue casi nula, no presentó un solo proyecto de envergadura, porque como él mismo decía: “lo que le gustaba era gestionar”, así como gestionó la adición de la vía Ocaña-Gamarra para favorecer a la multinacional de la corrupción Odebrecht, de la que obtuvo la bobadita de 34 mil millones, como reveló la Fiscalía; pero no solo con el caso Odebrech, también se venía robando el Bienestar Familiar hace 15 años, según denunció la saliente directora Cristina Plazas y  también la gobernación de Córdoba, con el exgobernador Alejandro Lyons, con el tema del cartel de la hemofilia, en que hubo hasta asesinatos.

Con este rosario de delitos, tiene para estar un buen tiempo en la cárcel, pero lo que debe hacer el senador es decir todo lo que sabe para resarcir en algo el mal que le ha hecho a la sociedad, especialmente en lo que a Odebrecht se refiere: Roberto Prieto y el Presidente Santos, la gran verdad que necesita conocer la opinión pública y la manera cómo se gestó la reelección del Presidente, que aunque perdió en primera vuelta, con la mermelada se ganó a Zuluaga; comprometerse a señalar a los otros congresistas que estarían involucrados; también lo que sabe de las ministras Gina Parody y Cecilia Álvarez.

Siempre es lo mismo con los políticos costeños: metidos en un entramado de corrupción, pero los únicos que caen son los de provincia, hasta Bogotá no llegan las capturas; la prueba es que Roberto Prieto, gerente de la campaña de Santos, sigue libre y contratando con el Estado a través de su firma Marketmedios; en fin, es mucho lo que tiene para revelar y ojalá lo haga porque Colombia esta hastiada de la corrupción de sus políticos.

El desplome de la ñoñomanía se lleva de paso al partido de la U, que vive su peor momento, cada día pierde más caciques electorales y la representación en el gabinete que el mismo Santos les quitó, en vista de ello todos comienzan a saltar del barco con destino al uribismo y a Cambio radical, que gran ideología tenía este partido.

Todo esto de la ñoñomanía es una lección para los votantes, no se dejen engañar por lo que se vuelve moda en política y una señal de alerta para los políticos, quienes se creen poderosos, piensan que nunca les va llegar el brazo de la justicia y siguen ejerciendo actividades ilícitas, dejando de lado la verdadera razón de la política que es servir y actuar con transparencia.