El periodismo, la única víctima de la tecnología

“Una banda de intimidación y extorsión que usa redes sociales, portales digitales y medios de comunicación convencionales”, así calificó el periodista Daniel Coronell a un entramado de medios, de derecha y de izquierda, que han surgido en los últimos años en Colombia. El periodista Juan Gossaín tiene una opinión muy crítica de ellos.

Óscar Durán
Óscar Durán
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17 de Enero de 2018

“Una banda de intimidación y extorsión que usa redes sociales, portales digitales y medios de comunicación convencionales”, así califica el periodista Daniel Coronell en su última publicada en la revista Semana, a un entramado de medios, de derecha y de izquierda, que han surgido en los últimos años en Colombia.

Estos nuevos portales “periodísticos”, que en su mayoría son digitales y transitan sin control por todas las redes sociales, tienen varias cosas en común: se hacen eco entre sí, tienen una agenda política y disfrazan de información un puñado de opiniones sin evidencia o rigurosidad.

Esta semana La Silla Vacía publicó un sobre algunos de ellos: “Entre estos medios están Los Irreverentes,  del uribista Ernesto Yamhure; el periódico Debate, del senador uribista José Obdulio Gaviria; el Nodo, un portal del administrador Mario Alexander Penagos, con una línea editorial afín al discurso de Uribe; Oiga Noticias, un medio que  y es muy crítico de Juan Manuel Santos y el proceso de La Habana; Costa Noticias, un medio de Valledupar con una línea claramente uribista; y más recientemente El Expediente de Rugeles. A ellos se suman otros más pequeños”.

Lo que es un hecho, es que los medios tradicionales son cada vez más débiles. Hay crisis de credibilidad y crisis financiera. Por un lado, en la última , los medios de comunicación cuentan solo con un 51 por ciento de opinión favorable, y 46 por ciento de desfavorable. Por el otro, Internet viene arruinando el modelo de negocio de muchos medios de comunicación. La plata invertida en medios digitales se va para Facebook y Google, cuna de estos portales cuestionados.

Juan Gossaín, uno de los periodistas más respetados de Colombia, quien fuera director de noticias durante muchos años de RCN Radio, tiene una opinión muy crítica sobre este fenómeno:

¿Qué opinión tiene sobre la creación de este tipo de portales en el ecosistema mediático de Colombia?

Creo que en Colombia hemos logrado lo que parecía imposible: despojar de toda credibilidad y respeto a los medios modernos, los electrónicos, los medios alternativos. El hombre duró cinco mil años para inventar esa maravilla, pero aquí los desprestigiamos en un santiamén. Les quitamos lo más valioso de un medio de comunicación, convencional o electrónico: la confianza pública. La credibilidad. Ya uno no confía en la veracidad ni en un humilde mensaje de texto.

¿Cree que este tipo de medios son el espacio propicio para construir una narrativa parcializada y poco rigurosa?

No son alternativa de nada. Cayeron en las garras de la tergiversación, la difamación, la mentira. Ahora, en esos medios, son más importantes el rumor y la propaganda que las noticias y la verdad. Se llaman a sí mismos "la posverdad", pero yo prefiero llamarlos "la prementira".

¿Qué papel cumplen estos medios en una campaña electoral tan polarizada? 

Peligroso papel, como si los colombianos, que se han vuelto iracundos, alterados, agresivos, necesitaran echarle más candela a la política. No solo por culpa de la falsedad y la tergiversación, sino, además, porque se nos va a venir encima un elemento igualmente peligroso: la demagogia.

Ese tipo de relaciones entre medios y políticos no son nuevas, pero la facilidad para crear portales y difundir sus contenidos a través de redes sociales sí lo es, así las cosas ¿qué pasa con la credibilidad, la confianza y el respeto que debe haber entre opinión pública y medios de comunicación?

Es lo que ya le he dicho en mis respuestas anteriores: en los últimos años se ha venido acabando, a grandes pasos, el respeto de la opinión pública --y su confianza-- hacia los medios tradicionales, que cayeron en la tentación de politizarse al vaivén del uribismo y el santismo. Pero ahora la situación de los medios electrónicos es peor. Ellos mismos se encargaron de destruir su crédito. Ya no tuercen la verdad; ahora la inventan.

¿Cree usted que el fenómeno de las noticias falsas encuentra un mayor eco en este tipo de medios? o ¿estos medios son los que crean este tipo de noticias falsas?

Ambas cosas. Cuando se produjo la campaña política hacia la votación del plebiscito sobre el proceso de paz, la manipulación de portales periodísticos se multiplicó por mil, alimentados con la propaganda disfrazada de noticia, con la mentira vestida de investigación, con el rumor. Hoy, apenas un año y medio después del plebiscito, no necesitan tergiversar ni desviar la verdad: ellos la inventan. 

Ahora entiendo la advertencia que hizo Carl Sagan, el gran científico contemporáneo, cuando dijo que nuestra sociedad está empleando la tecnología de las comunicaciones como si fuera un juguete que no exige responsabilidad. Ahora la entiendo: nos estamos comportando como adolescentes tecnológicos. Y el periodismo es su peor víctima. Y Colombia es uno de los peores ejemplos en el mundo.