El lugar del Caribe en la Coalición Colombia

La coalición integrada por Claudia López, Jorge Robledo y Sergio Fajardo, si desea aumentar sus posibilidades de éxito en las elecciones para Congreso y Presidencia de 2018, debe asignarle un lugar de importancia a la Costa Caribe.

Francisco Javier Flórez Bolívar
Francisco Javier Flórez Bolívar
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29 de Septiembre de 2017

La coalición política integrada recientemente por Claudia López, Jorge Robledo y Sergio Fajardo, si desea aumentar sus posibilidades de éxito en las elecciones para congreso y presidencia del 2018, debe asignarle un lugar de importancia a la Costa Caribe colombiana.

Esa merecida centralidad obedece, por supuesto, al hecho de que los ocho departamentos que integran la citada región han demostrado ser decisorios en las contiendas electorales que se han disputado recientemente.

El presidente Juan Manuel Santos, gracias al apoyo Caribe, se alzó con la victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 2014, mientras que el expresidente Álvaro Uribe, en su labor de titiritero, vio naufragar las aspiraciones de Oscar Iván Zuluaga. El mismo Santos añoró ese definitivo respaldo en el plebiscito por la paz del año pasado, cuando un aguacero de duración macondiana impidió que miles de ciudadanos del Caribe colombiano salieran a votar por el Sí.

Pero poner los ojos en el Caribe también es fundamental para la Coalición Colombia por la ausencia de liderazgos que este movimiento tiene en esta región. A diferencia de la Costa Pacífica, donde el Ministro de Ambiente Luis Gilberto Murillo y los senadores Jorge Iván Ospina y Alexander López son voces representativas; o en Boyacá y Nariño, donde el gobernador Carlos Andrés Amaya y el senador Antonio Navarro ejercen una gran influencia política; en las principales ciudades de la Costa no se visualizan rostros vinculados a los partidos de la Coalición Colombia que tengan esa gran representatividad regional.

En Barranquilla, como lo contó La Silla Caribe, el único concejal que poseía el Polo Democrático, Recer Lee Pérez, fue capturado por presuntamente haber falsificado su libreta militar y diploma de pregrado.

En Cartagena, en el bochornoso escándalo de corrupción protagonizado por el alcalde Manuel Vicente Duque y varios de los concejales de la ciudad terminó involucrada la única concejal por la Alianza Verde, Angélica Hodge. La misma concejal, en los audios revelados por la Fiscalía General de la Nación, señala al expersonero Fabio Castellanos (otra de las figuras de los Verdes en el corralito de piedra), como un supuesto  clientelista que utilizaba su influencia en la dirección nacional para presionar a políticos locales -como a ella- para conseguir cargos.

Y la figura más visible del Polo Democrático, David Múnera, aunque sigue participando activamente en los debates de la ciudad, en las pasadas elecciones no logró reelegirse al Concejo distrital.

Carlos Caicedo y Gustavo Petro, dos figuras de izquierda que podrían ejercer o reclamar ese liderazgo desde el Caribe colombiano, se han alejado de la citada Coalición. El primero, quien llegó a la Alcaldía de Santa Marta mediante una alianza con los Verdes, se ha dejado seducir por los cantos mesiánicos que se han vuelto sinfonía en la política colombiana, lanzando una peregrina aspiración presidencial por firmas. Y el segundo, que se reconoce como caribeño, ha solicitado ser parte de esta gran coalición, pero una hecha a la medida de sus pretensiones presidenciales.  Ante lo cual, algunos integrantes de la Coalición Colombia, entre ellos Claudia López, han insistido que tienen visiones políticas irreconciliables, y le han sugerido, más bien, que haga una alianza de izquierda con Piedad Córdoba o Clara López.

La necesidad de superar esta ausencia de rostros y voces de gran influencia en una región llena de casas políticas que han patentado la corrupción como patrimonio familiar hacen que la asignación de un papel protagónico a la costa Caribe se convierta en un imperativo para la Coalición Colombia

En la citada región algunos de los puntos que facilitaron la unión de Fajardo, López y Robledo serían de buen recibo. El discurso en contra de la corrupción, que López y Robledo han consignado en libros y propuestas de referéndum, puede encontrar eco en un territorio que quiere librarse del lastre de ser considerado corrupto por naturaleza.

Un nuevo pacto por la educación, que ha tenido en Fajardo uno de sus defensores, debe motivar a los actores educativos de una región que tiene preocupantes índices de analfabetismo, baja calidad educativa a nivel de primaria y secundaria, y serios problemas de cobertura y financiación a las universidades públicas.

Si Robledo logra que su visión sobre el campo colombiano sea respetada por Fajardo y López, sus propuestas de fortalecimiento del aparato productivo nacional serían apoyadas por unas masas campesinas que, como se deduce del reciente caso de los cultivadores de Ñame de los Montes de María, se sienten abandonados a su suerte.

Y los tres comprometidos con la defensa de los acuerdos de paz, ante las voces que sugieren volverlos trizas, pueden encontrar respaldo en una región que, según el informe Basta ya del Centro de Memoria Histórica, fue una de las más golpeadas por el conflicto armado colombiano.

Claudia López, Sergio Fajardo y Jorge Robledo, otorgándole un lugar central a la costa Caribe en su plataforma política, al tiempo que ampliarían su potencial electoral y contribuirán a forjar nuevos liderazgos, convertirían su hasta ahora unión de voluntades relativamente sin peso en esta región en una verdadera Coalición Colombia.