Containers, papers y cubículos

A partir de la lógica de estandarización de un container se puede hacer una reflexión sobre la cotidianidad de hoy en las universidades, comenzando por el cubículo donde trabaja el profesor-investigador, cuyo salario y escalafón se podría llegar a calcular en unidades de papers producidos, dependiendo de la clasificación de los Journals en los cuales publica.

Jair Vega Casanova
Jair Vega Casanova
Profesor - Investigador
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26 de Septiembre de 2017

A propósito de los recientes resultados de la convocatoria de clasificación para Grupos e Investigadores...

Hace un tiempo tuve la oportunidad de asistir a un encuentro de investigadores en el campo de la comunicación social y la clausura terminó en una charla sobre el funcionamiento de los puertos marítimos en el mundo. Allí, descubrí la importancia del container, de su aporte para el transporte de mercancías, esto es su importancia para el comercio global. Entendí, por ejemplo, que una de las mayores ventajas del container es la estandarización del tamaño, lo cual hace que pueda pasar de manera programada y sistemática de un barco a otro, a un camión, o viceversa, y que facilite la movilización de productos, independientemente de su contenido.

Me quedé pensando en qué tipo de unidades globales estandarizadas harían parte de mi vida cotidiana, sin que tal vez me percatara de ello y lo primero que se me vino a la mente fue el paper –que no es otra cosa que un artículo científico pero así suena más global-. Tiene muchas cosas en común con el container: su tamaño se ha estandarizado para facilitar el intercambio, independientemente de lo que contienen; lo que transportan depende más de su adaptación a las normas que los regulan que a su contenido -en el caso de los containers, las que define la ISO y en el de los papers las que define la ISI, por ejemplo; y, el peso total de lo que contiene el container equivale a la tara, aunque no en todos los casos esto se da para los papers.

En la mayoría de los casos los papers se producen en los cubículos, los cuales son otra unidad estandarizada del capitalismo. En general tienen tamaños similares, en ellos se introducen profesores-investigadores, quienes por demás tienen varias denominaciones dependiendo del escalafón propio de cada universidad (asistente, asociado, titular) o del ranking establecido por la institución de ciencia y tecnología  (junior, asociado, senior). De todas maneras, la clasificación dependerá en gran medida del número de papers que produzca cada año, independientemente de su contenido. Por supuesto, toda estandarización tiene sus excepciones pues existen cubículos más grandes. Si, en ellos están los administradores educativos, una de cuyas funciones principales es hacer que en cada uno de los cubículos pequeños se produzcan más papers.

Ahora bien, cuando se trata de containers son las navieras las que deciden la cantidad que llevan los barcos y si los mismos son adecuados para llevarlos. En el caso de los papers, quienes toman estas decisiones son los Journals –son revistas científicas pero así suena más global- y las corporaciones indexadoras como Thomsom Reuters o Scimago. Mientras las navieras tienen en cuenta criterios como el Max Gross para incluir los containers, los Journals tienen en cuenta por ejemplo las normas APA, Michigan, entre otras, así como los títulos de quienes los escriben para  decidir si incluyen los papers.

Cierto, los títulos son otra forma de estandarización del capitalismo global, ellos indican que tanto conocimiento tienen los profesores-investigadores y su validez, dependiendo del ranking que tenga la universidad que los emite. Los hay pre-graduados, magísteres, doctores y post-doctores, los dos últimos producen conocimiento de calidad certificada, de acuerdo con los estándares, los segundos hacen aportes de gran potencial y en caso de los terceros su conocimiento es de dudosa procedencia. Al igual que los containers y que los papers, los títulos se definen más por su adaptación a las normas y a los ranking que por su contenido. De hecho, al respecto, se escuchan algunas afirmaciones en tono satírico como “el que sabe, sabe, y que no sabe es doctor” pero ese no es el objeto del presente escrito.

Las empresas  comercializadoras son las más interesadas en la producción y circulación de containers, pues eso les reporta muchas ganancias. En el caso de los papers las interesadas son las universidades. Si las universidades producen muchos papers estarán en mejores lugares en los ranking y sus profesores, al tener más papers publicados, estarán mejor escalafonados. Esto a su vez permitirá a las universidades no solo tener mejor reputación, sino que sus grupos de investigación estén mejor clasificados en las escalas definidas por las instituciones que regulan la ciencia y la tecnología.

Por supuesto los grupos de investigación son otra forma de estandarización. Los grupos son unidades institucionales en los cuales se agrupan profesores-investigadores por áreas temáticas, de acuerdo con la racionalidad que les permita tener una mejor clasificación. Al igual que los containers, que de acuerdo con su calidad se clasifican como Dry Van, Metálicos, High Cube, entre otros, los grupos de investigación también se clasifican en A1, A, B, C. En todo caso, se sigue conservando la máxima del container de que lo que importante es el cumplimiento de los requisitos relacionadas con el tamaño, la cantidad y el empaque, independientemente de sus contenidos.

Para poder publicar más papers y tener profesores y grupos mejor escalafonados, las universidades hacen algunas inversiones en el negocio de la educación como, por ejemplo: financiar a los profesores-investigadores para que puedan acceder a títulos más altos en universidades que estén mejor ubicadas en los ranking internacionales. En algunos casos las universidades llaman a esta inversión “desarrollo profesoral” para comprometer emocionalmente a los profesores-investigadores en el retorno de la inversión. Sin embargo, es claro que es una inversión pues los criterios de financiamiento están estrictamente relacionados con la tasa de retorno del capital: el profesor-investigador deberá contar con capacidad demostrada para obtener títulos y producir papers, estudiar temáticas directamente relacionadas con la unidad de negocio de la universidad y tener una edad que permita que la inversión realizada pueda ser retribuida a la institución en papers escritos en los años futuros. Si tomamos el caso colombiano, por ejemplo, donde la edad máxima para obtener financiación de estudios de doctorado es de 40 años y la edad de jubilación para los hombres es de 62 años, se podría estimar que en el cálculo de la tasa de retorno de esta inversión, las universidades contemplen la producción de más de 22 papers por parte del profesor-investigador, con un promedio de producción de un paper cada año.

Es curioso como a partir de la lógica de estandarización de un container se puede hacer una reflexión sobre la cotidianidad de hoy en las universidades. Comenzando por el cubículo donde trabaja el profesor-investigador, cuyo salario y escalafón se podría llegar a calcular en unidades de papers producidos, dependiendo de la clasificación de los Journals en los cuales publica, dato que a su vez le dará una mejor clasificación a los grupos de investigación y a las instituciones universitarias, de acuerdo con los estándares nacionales e internacionales. Situación que les permitirá, a su vez, cobrar mejor por sus investigaciones, consultorías y programas conducentes a títulos, los cuales, por supuesto, por todas las consideraciones anteriores, contarán con la mayor acreditación de calidad.

* Investigador Senior