¿Cómo voy yo ahí?

Si bien los cargos de elección popular son de representación política ¿Cuál es el alcance de dicha representación? ¿Está el gobernante obligado a todo y el ciudadano a nada?

Adriana Algarín
Adriana Algarín
Experta en rendición de cuentas, participación ciudadana y transparencia
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03 de Abril de 2017

Desde académicos hasta actores políticos encontramos quienes consideran que el único rol que debe cumplir la ciudadanía es la de votar. Una vez elegidos, son los gobernantes quienes deben tomar las decisiones públicas. Sin embargo, otras teorías y prácticas democráticas abogan por el rol activo que debemos tener los ciudadanos para vivir en verdadera democracia. Las teorías de participación ciudadana se han preocupado por conocer y entender cómo la ciudadanía da a conocer a sus representantes sus intereses o cuáles vías utilizan sus gobernantes para conocerlos.

En Colombia, la participación ciudadana se promovió fuertemente a partir de la Constitución de 1991 y la posterior expedición de la Ley 134 de 1994 y más recientemente, la Ley 1757 de 2015. Entre los mecanismos de participación, la ley contempla los cabildos abiertos, la consulta popular, la rendición de cuentas y la revocatoria de mandato, entre otros. A pesar de la disponibilidad de diferentes medios para participar, distintos al acto de votar, la ciudadanía se percibe como apática a la política en estas formas tradicionales de participación. En Barranquilla, por ejemplo, tan solo el 54.38% del censo electoral participó en las elecciones para escoger alcalde en el 2015, y de esos votos, el 10.36% (56,891) fueron no marcados. Un porcentaje similar de participación tuvo la elección del Concejo de Barranquilla. Es más, el plebiscito para la paz, quizá la consulta más importante en nuestra historia reciente, solo contó con la participación del 24.10% del censo electoral de todo el departamento del Atlántico.

Pero no solo preocupa el bajo nivel de participación electoral, la Encuesta de Percepción Ciudadana de la iniciativa Barranquilla Cómo Vamos (Ver informe ) encontró que ante la pregunta: ‘Para resolver un problema que lo haya afectado a usted o a su comunidad, o para apoyar a otras personas, ideas o hechos que lo hayan motivado, durante el último año ¿Qué acciones realizó usted?’ 86% de los encuestados respondió no haber realizado ninguna acción. Tan solo el 12% manifestó haber presentado una queja o solicitado apoyo de alguna autoridad, mientras que un 8% se organizó con otras personas para firmar peticiones o cartas. Entre quienes afirmaron haber participado en algún tipo de actividad, la mayoría dijo que era deber participar, seguido por un número considerable que manifiesta que el Estado no ha servido para solucionar problemas.

El último porcentaje parece indicar que a los barranquilleros les cuesta asociarse por un objetivo común. Esto es corroborado, hasta cierta medida, por otro dato resultado de dicha encuesta según el cual el 72% de los participantes afirma no haber participado en ningún tipo de organización, asociación o red, tan solo el 12% manifestó hacer parte de Juntas de Acción Comunal, y un 9% de organizaciones comunales de vigilancia y seguridad. Sin duda, estos datos preocupan porque difícilmente se podrá influenciar a la administración pública de manera individual. El llamado capital social necesario para ello se alimenta de la capacidad de trabajar mancomunadamente con otros tras un objetivo común.

Por lo anterior, es importante que asumamos responsablemente el rol de ciudadanos y preguntarnos ‘¿Cómo voy yo ahí?’ ¿Cómo puedo yo aportar al fortalecimiento de la democracia en la ciudad? No solo se trata de votar sino también de aprovechar activamente otros espacios como la rendición de cuentas, las juntas de acción comunal o incluso organizarse con otros para participar en los espacios dispuestos por los gobernantes o exigir la apertura de los mismos para ser escuchados. Esto se hace cada vez más pertinente, especialmente en una ciudad cuyo alcalde tiene 90% de favorabilidad a pesar de las críticas a su administración en materia presupuestal, contratación y hasta por los escándalos en su partido político, Cambio Radical (incluyendo los avales otorgados por él mismo sector del alcalde) . Y en que además, el Concejo Municipal, órgano coadministrador y primer llamado a ejercer control político, es desconocido o no genera ningún tipo de opinión en aproximadamente la mitad de los encuestados por Barranquilla Cómo Vamos.