Circunscripciones especiales en el Caribe: ¿a la sombra del clientelismo?

Con la aprobación de las 16 Circunscripciones Especiales de Paz se ha generado polémica por la posible interferencia de las Farc en la elección de estos representantes, pero la realidad podría estar mostrado una tendencia más favorable a la captura de estos espacios por el sistema político convencional. 

Diogenes Rosero
Diogenes Rosero
Director de Foro Costa Atlántica.
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09 de Agosto de 2017

En el Congreso de la República se aprobaron recientemente las 16 Circunscripciones Especiales de Paz en cumplimiento de uno de los propósitos del Punto 2 de los Acuerdos de La Habana: Incentivar la apertura democrática y la participación política a poblaciones históricamente vulneradas y afectadas por el conflicto, como los campesinos, las víctimas, los líderes sociales y comunitarios. Del Caribe saldrían 4 nuevos miembros de la Cámara de Representantes, provenientes de cualquiera de los 40 municipios que hacen parte de las cuatro Circunscripciones de la Región.

Con relación a estos posibles escaños en el congreso en algunos sectores de la opinión se ha generado polémica por la posible interferencia de las Farc en la elección de estos representantes en las regiones escogidas.  La oposición ha venido afirmando que estas curules también “pertenecen” de manera cantada a las Farc porque estas circunscripciones están esencialmente en zonas donde la guerrilla tuvo presencia activa durante muchos años.

Por ese motivo, gran parte de las modificaciones al proyecto que se realizaron en el Congreso tuvieron que ver con contener la posibilidad de estas injerencias. Se aprobó por ejemplo, la opción de que por decreto presidencial se intervenga las elecciones en municipios en donde exista alto riesgo por alteraciones del orden público. 

Contrario a las suspicacias creadas por sectores adversos al proceso de paz, cuando revisamos las características de la forma en que se llevan a cabo las elecciones en la Región Caribe, la experiencia del comportamiento de circunscripciones similares y las posibilidades de éxito político de los excombatientes, la realidad podría estar mostrado una tendencia más favorable a la captura de estos espacios por el sistema político convencional.

En el Caribe la política es a otro precio. La hegemonía del poder político y las casas tradicionales mantienen casi que copado el espacio de la política local. En una reciente investigación realizada para la MOE en La Guajira un líder social afirmó que: “Aquí la guerrilla  tendrá que comprar votos porque es la única forma que conocemos de hacer política”.

En ese caso son los cacicazgos locales quienes tendrán la sartén por el mango y conexiones para interferir en estas Circunscripciones cooptando líderes y haciendo el trabajo político. No es suficiente tener recursos, se necesitan las redes, capacidad institucional, maquinaria y la experticia sobre las prácticas tradicionales de la política en estas zonas.

Otras experiencias de Circunscripciones Especiales como las de los Indígenas y los Afro han demostrado su alta vulnerabilidad a la política tradicional. Aunque se espera una natural disputa política alrededor de estas zonas especiales, los partidos tradicionales o nuevos actores con viejas prácticas serán quienes tengan la ventaja para hacer política detrás de algunas de las candidaturas.

La inexperiencia de las Farc en política es evidente, además de su bajo nivel de aceptación en algunos territorios en donde hubo alta afectación por sus acciones militares y las recientes amenazas a líderes sociales puede estar creando desincentivos para una participación política directa en las circunscripciones especiales. En ese sentido, su capacidad de incidencia aunque no se descarta, estará seriamente limitada en las próximas elecciones legislativas.

Si se quiere lograr el objetivo fundamental de aumentar la participación política ciudadana en estas zonas históricamente excluidas, al margen de actores políticos, se tendrán que repensar acciones para blindar al proceso, más de las interferencias de la política local y sus prácticas tradicionales, que de la influencia que pueda tener en nuevo partido político producto de los acuerdos de la Habana.