Cartagena: Y fuimos más libres

Un contraste que llama la atención no solo por el aumento de la participación, sino por el mensaje de los resultados: por un lado, los cartageneros se sienten más parte del país que de su ciudad; y por el otro, esperan de la presidencia lo que no les ofrece la alcaldía.

Teresita Goyeneche
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19 de Junio de 2018

Cartagena ha vivido tres elecciones en los últimos dos meses: alcaldía atípica, primera y segunda vuelta presidencial. Tres rituales democráticos que en la ciudad caribeña se han ejercido uno por delirio y dos por convicción. A pesar de tocar techo con una abstención del 78 por ciento en las elecciones del 6 de mayo, no hubo sorpresas. ¿Para qué votar en donde desde hace seis años ha reinado la anarquía, donde hay concentración de ingresos desde hace cinco siglos y donde los candidatos salen del mismo hueco donde nacen los problemas?  

Sin embargo, mientras que el ahora alcalde suspendido, Quinto Guerra, ganó su puesto en la Plaza de la Aduana con apenas 72 mil votos (el 10 por ciento de la población habilitada para votar), Gustavo Petro sacó en ambas vueltas el doble de eso y más. Un contraste que llama la atención no solo por el aumento de la participación, sino por el mensaje de los resultados: por un lado, los cartageneros se sienten más parte del país que de su ciudad; y por el otro, esperan de la presidencia lo que no les ofrece la alcaldía. 

Este grito de auxilio llega en un momento en el que los hospitales cada vez curan menos, las escuelas no tienen recursos para enseñar, los asesinos andan sueltos, la vida marina está ardiendo y la plata del turismo, el puerto y la industria petroquímica quedan en manos invisibles a las que nadie parece poder reclamar.

Es además un resultado que da indicios de un cambio de visión. Hace ocho años, Santos, entonces candidato del Uribismo, superó con amplia mayoría a Mockus, candidato del Partido Verde. Cartagena no solo no hizo parte de la Ola Verde, sino que en ese entonces eligió con 31 por ciento de votantes. 

¿Qué tiene Petro que despertó una parte dormida de la ciudad? Aparte de populista (un rasgo que comparte con Campo Elías, Manolo y Quinto), el ex candidato tiene un historial prometedor. Después de sus inicios bélicos en el M-19, cumplió su proceso con la justicia y desde entonces se ha desempeñado con aparente transparencia.

Durante más de quince años hizo oposición desde el Congreso denunciando de manera implacable la corrupción y muy especialmente al gobierno de Uribe. Desde ahí destapó, entre otras, la parapolítica.

En 2012, cuando asumió la alcaldía de la capital promoviendo el proyecto Bogotá Humana, ya era la pesadilla del establecimiento. A pesar de tener grandes desaciertos y contradictores, su administración fue bien acogida con satisfacción por sectores populares de la ciudad, quienes se sintieron correspondidos por políticas como la del mínimo vital gratuito de agua para todos.

Mientras los tres últimos alcaldes electos desde 2012 (Campo Elías Terán, Manuel Duque y Quinto Guerra) han sido apoyados por la maquinaria local encabezada por la familia García Zuccardi, Petro llegó a hacer campaña con fuerzas independientes. En las locales, la mayoría de cartageneros no elige sino que sigue ordenes.

En su forma más básica, las instrucciones vienen con el precio que le ponen a su voto. En otra, igual de retorcida pero más sofisticada, la línea es impuesta de manera directa o indirecta por la bolsa de favores de los clanes locales. Por ejemplo, si trabajas en el sector turismo, probablemente los Araújo decidan por ti.

Si tus intereses están en la política, el puerto o casi cualquier empresa de la ciudad y la región, son los García quienes deciden. En estas nacionales en cambio hubo vientos de libertad, los pullaojos fracasaron en su trabajo, los votos fueron a conciencia y la ciudad, acostumbrada al silencio, vociferaba con orgullo su apoyo al candidato de la Colombia Humana.   

¿Qué hace falta para que se terminen de romper las cadenas que nos unen a los amos del poder? Según las elecciones del domingo, lo primero es tener candidatos independientes que no carguen con la sombra de la corrupción.

Políticos progresistas e incluyentes, con propuestas que hablen más de cómo hacer funcionar lo que ya existe en vez de venir con embelecos de grandes obras inejecutables. Nuestro o nuestra candidata deberá poder salir en la foto con todos sus aliados y eso le sumará puntos, en vez de generar zozobra.

Porque ¿saben? para despertar necesitamos motivos y ya vimos que es posible. En las elecciones del 17 de junio ganamos nuevos votantes y ahora necesitamos que de nuestras tierras salgan lideres nuevos, dispuestos a evadir la quejumbrosa demagogia tradicional y, sobre todo, que nos permita soltar la mano de los García. 

Comentarios (2)

GMolano

19 de Junio

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Si la formula "el que dijo Uribe" funciono en lo nacional, la formula "el que ...+ ver más

Si la formula "el que dijo Uribe" funciono en lo nacional, la formula "el que dijo Petro" con sus respectivos matices locales ¿porque no podría funcionar en Cartagena? Ahí vale la pena que los cartageneros reciban un empujón de afuera y no solo se trata de acompañar a alguien en tarima durante las elecciones, sino de cara al electorado garantizar que si se dan las cosas acompañar durante todo el gobierno con gente con experiencia en administrar ciudades productivas e incluyentes. En esto es de vital importancia que el mensaje político sea criollo y sencillo, sin compliques ni ningún tipo de superioridad moral cachaca. Algo que le llegue fácil hasta al mas champetudo.
Otro detalle es que los/las candidatos mas obvios no necesariamente van a ser los mas adecuados, no se puede repetir el error nacional de llegar desunidos por andar pesando que unos son mas viables que otros. En eso la fría matemática electoral tiene que pesar.

Teresita Goyeneche

20 de Junio

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Estoy de acuerdo, entre más sencillo y más local, mejor. Para las elecciones...+ ver más

Estoy de acuerdo, entre más sencillo y más local, mejor. Para las elecciones de 2019, estamos a tiempo de trabajar en equipo con los que, sin maquinaria, ayudaron a fortalecer la campaña de Petro en la ciudad. Admiro mucho, por ejemplo, a Miguel Angel Correa, de Fundación Social. Se necesita mucho blindaje para que líderes como él puedan hacer bien su trabajo. Para mi la clave sería apoyo y asesoría de la Colombia Humana+Polo+Verdes, soporte de una parte del gremio empresarial local que no sean ni los García, ni los Araújo (entre otros) y un grupo renovado de políticos que tengan valores en común y no se peleen entre ellos por quién tiene más la razón que el otro. Es tiempo de ejecutar lo que no se ha ejecutado y de arreglar lo que está dañado hace años.