Caída de su propia torre

Un columnista no puede agazaparse en la libertad de expresión para ofender y maltratar

Jacobo Solano
Jacobo Solano
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16 de Abril de 2017

Con la sentida muerte de Martin Elías, que nos ha afectado a todos, surgieron las voces de siempre, a pescar en río revuelto y ponen de manifiesto lo miserable y bajo que puede llegar a ser un humano cuando tiene el alma podrida.

En ocasiones anteriores, nos tocó lidiar con los trinos de María Fernanda Cabal, quien envió a Gabo al infierno por no compartir su ideología; también el cantante Santiago Cruz, se fue contra Diomedes Díaz, mirando una sola cara de la moneda y desplegando frustraciones y envidias.

Esta vez, quien llenó la copa fue la columnista de El Tiempo, María Antonia García, en una andanada de odio y víscera, se fue contra Martin Elías con el único argumento de ser hijo de Diomedes Díaz, sin pensar en el dolor de su familia y de una fanaticada entera que amaba a su artista, porque el desconsuelo no es solo en unos pueblos del Cesar y La Guajira o de unos cuantos corronchos, como nos verán María Antonia y otros “civilizados” como ella; a toda Colombia le ha dolido la muerte de un artista joven, con carisma y gran talento, con una personalidad noble y un futuro prometedor, que a pesar de su juventud ya se había constituido en el líder de muchas personas que giraban en torno a él.

Un columnista no puede agazaparse en la libertad de expresión para ofender y maltratar, menos en un momento de tristeza, hay que tener, aunque sea una pizca de humanidad; una cosa es generar opinión a través de la denuncia y la critica a ciertos temas, en busca de algún cambio social y otra muy distinta, creer que se puede llegar a extremos por la facilidad de comunicación que brindan las redes sociales, que entre otras, se han convertido en una cloaca de insultos, irrespeto e intolerancia, en las cuales muchos desfogan frustraciones y odios.

Lo digo porque he sido víctima de ellos y lo mejor es ignorar y seguir honrando a Dios con hechos positivos, entiendo que es imposible controlar a un masa dolida y ofendida con los trinos perversos de esta señora, a quien no le pediría que se retracte, primero porque no lo hará de corazón y tampoco es necesario, es vergonzoso que una persona pregone altura intelectual, ignorando la baja estatura humana que tiene, ella con su vómito de antipatía y rencor no golpeó a nadie más que a ella misma, se ofendió y terminó su proceso, de aquí en adelante, su vida estará marcada por ese trino.

No es necesario responderle de la misma forma, por rabia no podemos victimizarla, ya salió con una pose de pobrecita a quien están amenazando. Hay que tener claro que en la vida existen el bien y el mal y personas como María Antonia García, hay en todas partes, juegan con el dolor ajeno y sufren con la felicidad de los demás, quieren ser protagonistas con la tragedia de otros, solo pretenden llamar la atención para satisfacer sus egolatrías, el secreto es: no seguirles el juego.

La familia de Martín podrá sobrellevar el dolor, con la ayuda de Dios y de todos. El folclor vallenato, si bien recibe este duro golpe, además del difícil momento que atraviesa por tragedias y falta de talento, seguirá llevando un mensaje de vida, de amor a una cultura y a una región llena de paisajes y gente maravillosa que han formado un tejido cultural insignia de Colombia. Paz en la tumba de El Gran Martin Elías, mis sentidas condolencias a toda la familia.