Jaime Castro en la Red Cachaca

Ex alcalde de Bogotá, ex congresista y ex constituyente

- 26 de Marzo

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Otra propuesta improvisada

En todos los tonos y de manera repetida se dijo oficialmente que el Distrito financiaría la primera línea del metro con los recursos que, en buena medida, producirían los siguientes tributos: gestión del suelo, plusvalía, valorización, peajes urbanos, subastas urbanísticas y tasas por congestión. Tal vez hicieron bien las cuentas y las cifras no dan o recordaron que el establecimiento de esos gravámenes exige ley y acuerdo del Cabildo distrital y, por eso, sin que hayan dicho que cancelan la cascada tributaria, el alcalde Petro anunció ahora que utilizará las reservas de las Empresas de servicios públicos: EAB, ETB y EEB. Tal vez porque piensa que de esas reservas se puede disponer libre y alegremente para los propósitos que a bien tenga el mandatario de turno.
Esa reservas hoy valen $ 6.4 billones (2.3 las de la EAB, 1.8 las de la ETB y 2.3 las de la EEB). Representan los “ahorros” que las Empresas han hecho durante décadas. Una parte de las mismas son “reservas legales” que sus administradores no pueden tocar. La otra parte está destinada a las mejoras que requiera el respectivo servicio (cobertura y calidad). La ETB, por ejemplo, tiene que hacer inversiones cuantiosas para afrontar la competencia de los mayores jugadores del mundo de las telecomunicaciones. Las cuantiosas pérdidas que ha tenido la EAB por la prestación del servicio de aseo urbano, seguramente obligarán al uso de las reservas para evitar el deterioro de los servicios de acueducto y alcantarillado.
Por lo anotado Superservicios puede vetar operaciones económico-financieras de las Empresas que vigila si con ellas se compromete la prestación del servicio.
Téngase presente también que en las tres citadas Empresas las reservas garantizan los elevados pasivos pensionales que tienen a su cargo y por los que deben responder, según Minhacienda.
A lo anterior agréguese que las reservas no son dinero en caja que se pueda utilizar en cualquier momento. Su mayor monto está representado en activos patrimoniales y otro tipo de inversiones, v.gr. acciones societarias.
La libido de linotipo (pasar a la historia como el que firmó el contrato o colocó la primera piedra) es mala consejera. Querer celebrar el contrato a toda costa y a como de lugar, pone al Distrito en situación de desventaja frente a la Nación, que podría aprovechar el afán del alcalde para cambiar la proporción 70-30, y a los contratistas particulares que, igualmente, buscarán otro tipo de beneficios.

Debate

Francisco Miranda en la Red Cachaca

- 26 de Marzo

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Eduardo Behrentz, miembro...

Eduardo Behrentz, miembro de esta red, publicó esta columna hoy en las páginas editoriales de El Tiempo. "A Bogotá le sobra plata". Los invito a todos a comentarla: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/a-bogota-le-sobra-plata/1546...
Los bajos niveles de ejecución presupuestal de Bogotá se volvieron tan normales y frecuentes que dejaron de ser noticia. Las denuncias hechas en días recientes por la Veeduría Distrital sobre el tema en mención debieron haber causado un escándalo y sus responsables deberían estar en aprietos políticos y administrativos. Si bien no se trata de corrupción, la falta de inversión en un contexto de amplia disponibilidad de recursos también califica como uso indebido del tesoro público, con las consecuentes implicaciones legales.
La Veeduría lleva varios años advirtiendo oportunamente acerca de las complejas consecuencias del incumplimiento presupuestal en el Distrito, cuya ejecución es inferior al 70 por ciento en términos generales y menor que el 50 por ciento en el caso del sector movilidad. La respuesta de la Administración se ha limitado a prometer las mismas obras que no pudieron realizar en vigencias pasadas y a la indebida práctica de hacer compromisos contables que no siempre se ven reflejados en giros y desembolsos reales.
Dada la baja ejecución de los últimos años, se cuenta actualmente con una reserva de más de 3 billones de pesos, cifra que alcanzaría para construir las troncales de TransMilenio de las avenidas Boyacá y 68. Adicionalmente, las obras que se han realizado se financian con la caja del Distrito, de tal forma que hemos desperdiciado el cupo de endeudamiento en más de un 98 por ciento. Si esto último era la intención, nos hubiéramos ahorrado el desgaste político asociado con la aprobación del cupo y evitado el peligroso antecedente fiscal que representa remplazar con dicho mecanismo al más técnico y apropiado cobro por valorización.
El presupuesto de Bogotá para el 2015 supera los 17 billones de pesos (un incremento del 50 por ciento con respecto al 2012), cifra equiparable a sumar los presupuestos de las gobernaciones de Antioquia y Cundinamarca con los de Barranquilla, Cali, Cartagena, Medellín y Pereira. El valor en referencia supera también la planeación de gastos e inversiones de países como Costa Rica o Panamá, y se soporta en el crecimiento sostenido del Producto Interno Bruto de la ciudad y aumentos significativos en el recaudo tributario y los ingresos corrientes.
Debido a la combinación de baja ejecución y la crónica ineficiencia del gasto público, la mayor riqueza no ha sido sinónimo de progreso ni de mejoras en nuestra calidad de vida, según las encuestas de percepción ciudadana realizadas por ‘Bogotá, como vamos’. Teniendo el más alto presupuesto de nuestra historia, el 70 por ciento de los bogotanos creen que las cosas van por mal camino y dos de cada tres estiman que hoy se tardan más tiempo en movilizarse por el perímetro urbano.
Estas realidades, entre otros padecimientos de los habitantes de la principal ciudad del país, representan una ironía injustificada y el hecho más lamentable posible: por simple falta de capacidad institucional y gerencia pública no se llevan a cabo las obras que requerimos, mientras que los dineros que las podrían financiar descansan en entidades bancarias. Este ha sido el caso, entre otros, de la expansión de TransMilenio y la intervención en la troncal de la avenida Caracas-autopista Norte, la ampliación de la red hospitalaria, la construcción de infraestructura educativa, los cables aéreos y las transferencias al Fondo de Vigilancia y Seguridad.
En tiempos electorales, y sin propuesta distinta a que hagamos las inversiones que sabemos necesitar y podemos pagar, finalizo pidiendo a quienes pretenden llegar al Palacio de Liévano que sean conscientes de la responsabilidad a la que aspiran. Aquí no hay excusa. Bogotá lo tiene todo para volver a brillar y ser referente urbano internacional.

Debate

Alirio López en la Red Cachaca

- 25 de Marzo

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El fútbol: un espacio para la sana convivencia, la reconciliación y la paz (Parte II)

¿Dónde queda la responsabilidad social de las Instituciones, frente a las barras futboleras?

 

¿Qué proyectos se están trabajando para que la pertenencia a un equipo como hincha o barra futbolera no se quede únicamente en acompañar al equipo de una ciudad a otra o muchas veces los primeros buscando de diferentes formas la oportunidad de adquirir un pase para poder acompañar a su equipo?

Articulo

Camilo Andrés García Cortés en la Red Cachaca

- 20 de Marzo

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Le llegó la hora a el Sitp, pero...

Foto: El Espectador

Le llegó la hora al Sitp afirmó . Explicó que el 1 de junio Bogotá acabará por completo el transporte tradicional de la ciudad. Los viejos buses de pago con moneda y merengue a todo volumen serán cosa de ayer. Petro prevé que el cambio traerá consigo, "tensiones" que en castellano normal es que vienen protestas, quejas y más problemas para movilizarse.

Articulo

David Luna en la Red Cachaca

Ex viceministro de Trabajo

- 19 de Marzo

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La importancia de la descentralización

Es gratificante saber que a pesar de la difícil situación por la que atraviesa Bogotá, son cada vez más los espacios que se crean para promover la discusión sobre los temas relevantes para el desarrollo de la ciudad. Por eso, quiero agradecer a Juanita León, a su equipo y a la Silla Cachaca por darles la posibilidad a los bogotanos de expresar diferentes puntos de vista y aportar al debate de construcción de ciudad a partir del ejercicio ciudadano.
Quiero comenzar con un tema del que poco se habla, pero que tiene gran relevancia para Bogotá, y es el de la descentralización. En la época del General Rojas con el objetivo de desarrollar proyectos de alto impacto como el Aeropuerto o la Avenida el Dorado con mayor facilidad, de manera acertada se anexaron 6 municipios a la ciudad (Bosa, Engativá, Fontibón, Suba, Usaquén y Usme). Años después la ciudad se dividió en las 20 localidades que hoy la conforman, y hoy en día está sobre la mesa la discusión de si se deben o no aumentar el número de localidades en las que se divide Bogotá. (En este link un breve recuento del proceso: http://goo.gl/1FZOhj )
Las localidades no ofrecen servicios para que los ciudadanos se puedan ver identificados con el ejercicio de lo público, y esto se debe a que no están definidas de manera clara las funciones que pueden y deben desempeñar.  Sólo un ejemplo: Si quieren solicitar que tapen un hueco que está en su cuadra, el ciudadano no sabe si dirigirse al IDU, al Alcalde Local, a los ediles, o la Unidad de Mantenimiento Vial.
Ante este panorama, es vital y urgente replantear la figura del alcalde local, no si su elección debe ser popular o no, ese es un debate superado en el cual insisto que debe ser un funcionario de libre remoción (no de libre nombramiento, como sucede actualmente.) que permita planear una sola ciudad y no 20 pequeñas ciudades, como sucede con Caracas en Venezuela o el DF en México, si no  para definir de manera clara a qué debe dedicarse y como responderle a los ciudadanos.  La gran cantidad de funciones que tienen asignadas, que hoy sobrepasan las 200, no le permiten tener una cercanía real con los ciudadanos ni conocer a fondo las necesidades de la localidad. Por eso, hay que reducir sus competencias asignándole máximo 5:  (i) intervenir y mantener la malla vial local, (ii) mantenimiento de parques barriales, (iii) protección y recuperación de espacio público, (iv) vigilancia y control urbanístico y (v) aplicación del código de convivencia y cultura ciudadana.
Con esta decisión las localidades aumentarían su capacidad de gestión, les responderían eficientemente a los ciudadanos y competirían sanamente con las localidades vecinas, determinando con facilidad cual tiene mejor mantenimiento en las calles o en los parques.  Hoy más del 80% de los bogotanos no sabe el nombre de su alcalde local, con este cambio, les aseguro que no solo sabrán quien es, si no lo más importante, tendrán la oportunidad de hacerle control político y veeduría. La descentralización no puede seguir siendo un tema de unos pocos, por esta razón es vital que los ciudadanos la entiendan y tengan en cuenta que es una herramienta fundamental para mejorar la calidad de vida de todos los bogotanos

Debate

Francisco Miranda en la Red Cachaca

- 19 de Marzo

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Buenos días, miembros de la...

Buenos días, miembros de la red La Silla Cachaca. Informados de la decisión de la Corte Constitucional de revivir el proceso de revocatoria de mandato del alcalde Gustavo Petro, ¿qué opinan de la eventualidad de esa convocatoria a urnas en medio de la actual campaña a la alcaldía para octubre?
Este es mi aporte: la democracia participativa, bien escasa y poco efectiva en Colombia, debe primar sobre los válidos argumentos de conveniencia política, recursos financieros y timing.

Debate

Jaime Castro en la Red Cachaca

Ex alcalde de Bogotá, ex congresista y ex constituyente

- 17 de Marzo

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Cada cosa en su momento

Deben distinguirse las elecciones nacionales (Presidente y Congreso), de las territoriales (alcaldes y gobernadores), porque son diferentes su contenido y alcances. En las primeras se debaten y definen temas comunes a todo el país (relaciones internacionales, políticas económicas, conservación del orden público) y en las segundas, asuntos de carácter regional o local que inciden de manera directa en las condiciones y calidad de vida de quienes habitan determinado municipio o departamento (servicios públicos domiciliarios, saneamiento básico, transporte urbano).
Además, en todas partes la ciudadanía suele repartir territorialmente el poder: vota nacionalmente por una corriente o partido y localmente por corriente o partido distinto. Con otras palabras, evita la concentración del  poder y genera la convivencia o cohabitación de diferentes fuerzas políticas.
Para evitar que las elecciones nacionales ahoguen las territoriales y que los hombres nacionales por su prestigio y los recursos nacionales por su volumen, anulen el debate de los temas locales y regionales, nuestra Constitución, art. 262, dispone que “la elección de Presidente y Vicepresidente no podrá coincidir con otra elección” y que “la de congreso se hará en fecha separada de la elección de autoridades departamentales y municipales”.
Sin embargo, hay quienes buscan nacionalizar y presidencializar las elecciones de octubre.  Pretenden volverlas la tercera vuelta de las pasadas presidenciales y las primarias de las del 2018. Lo hacen porque no tienen propuestas sobre los temas territoriales. Solo les interesa elegir alcaldes y gobernadores que les ayuden electoralmente en sus campañas al congreso y a las presidenciales del 2018.
Al sistema político y a la ciudadanía conviene exigir que ahora se debatan los temas territoriales y no los nacionales. Sobre estos últimos la ciudadanía se ocupará  la ciudadanía cuando sea convocada a debatirlos y definirlos.

Debate

Mario Noriega en la Red Cachaca

Gerente MN+A y Profesor universitario

- 15 de Marzo

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El decreto de los “rascacielos”

 Los proyectos urbanísticos de importancia en el mundo, como podría ser la renovación de algún sector de la ciudad, resultan de combinar por lo menos dos cosas. Primero,  la expedición de las normas urbanísticas que orienten las intervenciones que se deben realizar.  Segundo, las intervenciones  físicas como construcción de vías,  sistemas de transporte, equipamientos  comunitarios y redes de servicios públicos. Unas las desarrolla el sector público, otras el sector privado. En el caso actual de Bogotá sólo se expiden las normas urbanísticas.
Un  ejemplo reciente y arriesgado, porque espera que el desarrollo de la ciudad dependa de la aplicación de la norma, y de la buena voluntad de promotores inmobiliarios y constructores,  es la expedición del decreto 562 de 2014, "Por el cual se reglamentan las condiciones urbanísticas para el tratamiento de renovación urbana, se incorporan áreas a dicho tratamiento, se adoptan las fichas normativas de los sectores con este tratamiento y se dictan otras disposiciones. "
El decreto afecta la mayoría de las zonas residenciales  de Bogotá entre la calle 127 y  calle 6, y la Avenida de los Cerros (Circunvalar) y la Avenida Longitudinal de Occidente (carrera 96).  Esto es una porción gigantesca de la ciudad en la que pueden aparecer en cualquier sitio edificios de cuarenta o más pisos.   
Mi hipótesis, que quiero someter al análisis de los participantes de la Silla Cachaca,  es que los efectos  desastrosos de este decreto no han sido medidos ni siquiera por la Administración Distrital.  Y me refiero, por ejemplo,  al impacto negativo de la densificación incontrolada sobre el tráfico vehicular  y la demanda de servicios públicos; y al deterioro irreversible del espacio urbano que se genera con “rascacielos” construidos en cualquier lugar. Si hubiera conciencia sobre lo que va a pasar no se hubiera expedido este decreto.
Con este decreto, que es un POT (Plan de Ordenamiento Territorial) disfrazado, planteado a última hora por la Administración Distrital para congraciarse con constructores y promotores inmobiliarios, se ha generado probablemente la norma más permisiva que  ha visto la ciudad en su historia reciente.  Ahora el promotor inmobiliario, a cambio de un pago mínimo, logra una utilidad inmensa construyendo lo que más pueda.  El límite máximo de altura y edificabilidad lo espera manejar la Administración Distrital utilizando la copia de una norma de aislamientos contra las construcciones vecinas “tipo ponqué” que se adoptó en Nueva York en 1916 y  ya no se utiliza (ver Galería).
Si esta discusión avanza podremos ir explorando varios temas: ¿hasta dónde es eficiente densificar la ciudad? ¿la densificación genera más espacio público por persona? ¿es posible hacer renovación urbana sólo con decretos? ¿porqué ningún candidato se ha manifestado sobre este tema , si el decreto fue expedido hace tres meses? ¿qué opina la Sociedad Colombiana de Arquitectos? ¿y Camacol?...etc, etc.

Debate

Diego Laserna en la Red Cachaca

varios

- 12 de Marzo

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La Silla ¿Cachaca?

Me encanta la idea de tener una cantidad de apasionados por Bogotá discutiendo sobre cómo la ciudad puede funcionar mejor. Con ese objetivo arrancamos hace tres años el Combo2600 y estoy muy agradecido que me hayan invitado a participar en este espacio. Pero hay algo que me molesta de la palabra “cachaca”. Primero no sé cuántos de los casi ocho millones de personas que viven en Bogotá se sientan identificadas por esa palabra. Muchos son nacidos en otros sitios de Colombia y llegaron a Bogotá en busca de oportunidades. La palabra “cachaco” los excluye de tajo de la discusión y parece sugerir que encontrarle el camino a Bogotá es problema solo de los que llevan muchas generaciones acá (que son muy muy pocos). Porque “cachacos” adoptivos no hay. Segundo, no nos digamos mentiras. El uso más vigente del termino “cachaco” no es en Bogotá, es en la costa y pinta un tipo blaaaanco, embadurnado en bronceador y con medias en la playa, es decir, fuera de lugar. Una imagen de la cual es difícil estar orgulloso. Bogotá es hoy una ciudad muy diferente a la ciudad que representa el cachaco. Es una ciudad prospera, vibrante y multicultural. Tal vez el unico lugar de Colombia donde confluyen personas de todos los rincones del país. Esos son los atributos de los cuales toca estar orgulloso y que toca rescatar. El cachaco, como el dodo, se extinguió y es hora de que todos los que vivimos acá empecemos a reconocernos como bogotanos independiente de donde hayamos nacido.

Debate