¿Vamos inexorablemente camino a ser como Ciudad de México o Sao Paulo? (parte I)

Para muchos el incremento de tamaño, altura y población de las ciudades es inevitable y se suple con contrarrestar la tendencia habilitando más tierra, incrementando altura o construyendo más viviendas. Sin embargo la solución está en visionar el campo, la ciudad y la forma como queremos crecer.

Felipe van Cotthem
Felipe van Cotthem
Arquitecto
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11 de Agosto de 2017

La necesidad de resolver temas actuales como la pertinencia de la Reserva van der Hammen, el desarrollo de la ciudad al norte con el proyecto Lagos de Torca, el incremento de los carriles de la autopista norte y la Carrera Séptima, la construcción del metro, la pertinencia de la troncal por la Carrera Séptima, el cambio de normativa para incrementar la altura de nuevos edificios, la definición de una región Sabana, la definición de los Planes de Ordenamiento Territorial de Bogotá y municipios alrededor, el mejoramiento de la movilidad y de la calidad de vida, la creciente urbanización y por supuesto la llegada de nuevos bogotanos debido a la inmigración masiva, por nombrar apenas algunos de los temas que se discuten en la actualidad, muestran, en mi opinión dos condiciones.

La primera, que los temas de ciudad cada vez cobran más atención de parte de autoridades y ciudadanía y, por otro, que el manejo de Bogotá está tocando ámbitos cada vez más complejos que requieren de atención inmediata.

Para muchos el incremento del tamaño, la altura y la población de Bogotá y las ciudades en general es inevitable y simplemente deberíamos habilitar más tierra para el desarrollo urbano, incrementar la altura permitida o construir más viviendas y con eso resolveríamos buena parte de los temas actuales.

Sin embargo, estos no son problemas en sí mismos sino síntomas entrelazados de una enfermedad grave que es la falta de una visión de campo y de ciudad y la indefinición de la forma como queremos crecer.

El inconveniente de asumir la tendencia de las últimas décadas como la base para proyectar la ciudad es que se desconocen las capacidades que tiene el ser humano en primer término de cuestionar lo cotidiano y en últimas de diseñar su futuro. 

Proyectar la ciudad a partir de la tendencia nos llevaría a crecer y crecer, hasta alcanzar las dimensiones actuales de Ciudad de México o Sao Paulo. Para algunos, ciudades que son un modelo a seguir, pero en realidad el escenario donde se confronta lo mejor y lo peor del ser humano.

Éstas son el lugar donde se concentra a los votantes para que políticos populistas aprovechen la perpetuación de la miseria para justificar sus supuestas políticas sociales que en realidad no son otra cosa que la expresión máxima de su egoísmo; manchas urbanas que crecen sin control devorando miles de hectáreas de tierra cultivable; lienzos donde se dibujan negocios inmobiliarios pero se olvida al ser humano; urbes excesivamente extensas y concentradas donde la calidad de vida tambalea frágilmente.

La solución está a la vuelta de la esquina, parece compleja pero en realidad es simple:  diseñar campo y ciudad.